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Zebdah y Árbol de Agua: danza en pandemia por Carolina

En ambas piezas lograron sacarle el máximo provecho a las posibilidades que este brindaba, utilizando incluso el borde de una ventana.

Carolina Burgos

25 y 25 de junio, satisFACTORY Shop. de setiembre.

 

Obras: Zebdah, Adrián Arriaga y Estefanía Dondi. Árbol de Agua, Laura Murillo, interpretada por Laura Murillo y Susana Vargas. 

 

El jueves 25 de junio del 2020, fui al espectáculo en satisFACTORY Shop. 4 artistas, 4 personas en el público, 2 coreografías y una función adaptada a las necesidades artísticas y medidas sanitarias. 

 

Con mascarilla puesta, dejé mis zapatos en la entrada y me lavé las manos apenas ingresé a la sala de espera. Las personas que estábamos allí, esperamos a que nos dieran la entrada y pudimos escoger nuestros asientos. Habían dos opciones: cojines en el piso a 1.8 metros de distancia de donde estarían bailando los artistas, o en sillas a través de un vidrio. Decidí ir por las sillas porque me interesó mucho la idea de experimentar un espectáculo de “danza en vitrina”.

 

De manera puntual, a las 7:00 p.m. dieron inicio con la función. Personalmente, estaba muy emocionada de poder ver danza en vivo de nuevo y estaba ingeniándomelas entre documentar para las redes sociales, disfrutar de la pieza, analizar la coreografía y no perderme ningún detalle.

 

La primera pieza de la noche fue Zebdah, una pieza de Adrián Arriaga y Estefanía Dondi. Zebda es una palabra árabe que significa mantequilla. Beurre (mantequilla en francés), es un término despectivo que se aplica a los hijos de los inmigrantes norteafricanos nacidos en Francia. Fue bajo este concepto que los intérpretes creadores se inspiraron para crear esta pieza.

 

Adrián comienza interpretando un solo en una silla de madera, bajo la luz de un bombillo. El lenguaje de movimiento utilizado estuvo cargado de ondas y sus movimientos fueron ricos y fluidos. Así mismo, estuvieron acompañados de grandes expresiones faciales, como es característico de este bailarín.

 

Posteriormente, Estefanía aparece de -lo que parecía ser- un armario al final de la sala, junto a un sillón individual de color verde esmeralda, que coloca frente a la silla de Adrián. Frente a frente, la intensidad de la interpretación de ambos artistas fue palpable. Procedieron a hacer un juego muy interesante de brazos que consistió en halar, agarrar, evadir y empujar los brazos del otro, denotando una especie de conflicto o inconformidad. 

 

Luego, al ponerse de pie, los bailarines caminaron en dirección a la vitrina, tomados de los brazos y las manos, entrando en otro juego de contrapesos. Fue evidente y maravilloso ver la conexión entre ambos intérpretes ya que lograron explorar al máximo sus rangos de movimiento y extremos que el juego les permitió, sin perder la calidad en su ejecución. 

 

La energía usada y la interpretación demostrada por ambos bailarines, fue en una medida justa. No hubo derroches de ella ni descuidos. La improvisación estuvo presente en toda la obra, como es característico de Adrián y Estefanía, así como la conexión que han logrado desarrollar. 

 

La segunda pieza de la noche fue Árbol de Agua, una pieza que busca puntualizar el hecho que el contacto humano con la naturaleza es elemental para el bienestar y equilibrio del ser. Laura Murillo es la creadora detrás de esta obra, pero fue interpretada junto con Susana Vargas.

 

El elemento más importante de esta pieza fueron las hojas secas que esparcieron por todo el piso del escenario. Este elemento, aunado a la música de Fabián Arroyo con sonidos de pájaros y otros elementos naturales, automáticamente me transportaron a un bosque. Me sentí en contacto directo con la naturaleza, a pesar de estar en Barrio Escalante. 

 

El vestuario para esta pieza consistió en un leotardo color carne como base y un tejido de macramé por encima con largas tiras colgantes. Considero que este tejido, a cargo de Macramé Design CR, contribuyó a la historia de la pieza, dándole un aire tribal y místico. Además, fue interesante como las hojas secas se fueron enredando en las tiras, convirtiendo a las intérpretes en parte de la escenografía también. 

 

Sobre esta función quiero resaltar varios aspectos. El primero es la utilización del espacio y la manera de poder adaptarlo. En ambas piezas lograron sacarle el máximo provecho a las posibilidades que este brindaba, utilizando incluso el borde de una ventana. 

 

El segundo aspecto es el formato de DIY (do it yourself, hazlo tú mismo) bajo el cual se llevó a cabo este espectáculo. En la transición de una coreografía a otra, los 4 artistas se encargaron de acomodar las luces y los requerimientos técnicos para que estos se adaptaran a la siguiente propuesta. Sin tramoyistas, sin técnicos, sin ayuda de alguien fuera de su “burbuja artística”. 

 

Otro aspecto a destacar es la cercanía que este espacio brindó. Me permitió observar detalles que posiblemente en una sala de teatro no me sería posible. Como por ejemplo, la colocación de los pies de los bailarines y cómo se arraigaron al suelo o la seguridad en las direcciones de la vista. 

 

Como retroalimentación, debo decir que hizo falta un poco de base sobre cada pieza. En las redes sociales de satisFACTORY estuvieron subiendo información sobre las puestas, pero personalmente, no supe de esto hasta cuando ya me puse a escribir la reseña. Me hubiese gustado un poco de información sobre las obras antes de dar inicio a la función. Con que alguien hubiese dicho los datos más importantes sobre cada coreografía, hubiese bastado.

 

Finalmente, quisiera felicitar al equipo de satisFACTORY, a Erika y las personas que hicieron esta puesta posible. Gracias por facilitar el espacio y sumarse en apoyo a un espectáculo en tiempos de pandemia. Así mismo, quiero aplaudirle a Adrián Arriaga, Estefanía Dondi, Laura Murillo y Susana Vargas, por hacer esto. Lograron adaptar sus puestas y un espacio, para presentarle al público un espectáculo de danza contemporánea profesional. En un momento en donde sentimos que la cultura está en alitas de cucaracha, ustedes se enfocaron y aventuraron en encontrar el cómo... y lo lograron a cabalidad. ¡BRAVO!