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Viernes - XXXV Festival de Coreógrafos Graciela Moreno por Carolina

Fueron inteligentes en encontrar un tema que apelara a los sentimientos del público, sin caer en los clichés...

Carolina Burgos

Para este día comenzaron los estrenos, se presentaron cinco obras en total de las cuales tres participaron dentro del concurso temático. 

 

La noche comenzó con “Transitoria-Temporal” de Marla Castillo, directora de la Escuela de Danza y Compañía de Danza La Cochera. Quisiera recalcar la buena energía que tuvo Valeria Zamora durante la obra, además del dominio escénico que demostró. No obstante, a nivel de movimiento siento que hizo falta una mayor exploración, en momentos parecían frases propuestas por la intérprete y en otros, movimientos o gestos impuestos por la creadora. Así mismo, siento que las sillas no aportaron un valor importante.

 

La segunda obra de la noche estuvo a cargo de William Retana y Juan Leiva de 33 Danza, con “Te regalo una flor”. He tenido la oportunidad de ver los últimos trabajos de esta agrupación, y se puede ir viendo cómo van trazando su línea artística, utilizan mucho variaciones de brazos (para no utilizar el término port de brasy ofender a alguien de ballet), muchos unísonos, poco desplazamiento escénico, tienden a bailar uno frente al otro en un espacio reducido del escenario, entre otros; y esta obra, no fue diferente. 

 

Debo decir, que esperaba algo que se saliera de su área de confort, en especial al estar participando dentro del concurso temático. Creo que hizo falta una investigación profunda de otro lenguaje de movimiento para no caer de nuevo en los recursos a los cuales ya estamos acostumbrados a verles. Hubo momentos en donde rompían con estas estructuras que mencioné, y era precisamente ahí cuando la obra se tornaba mucho más interesante.

 

De igual manera, ansío verlos de nuevo, creo que van por buen camino, y el engolosinarse con los recursos en los cuales nos sentimos cómodos es algo normal que suceda. Creo que el salirse de esta zona de comodidad, les permitirá contar con más herramientas de composición y movimiento, para que así defininan con más seguridad su estilo. 

 

Por otra parte, Iván Saballos, bailarín de Danza Universitaria, tuvo a cargo la tercera obra de la noche llamada “Atemporal”, una obra basada en procesos vivenciales y búsquedas personales.  Como espectadora, fue como presenciar el viaje de alguien en busca del nirvana, de ese momento en la vida en donde se trasciende a una mejor versión del ser mismo. Todo ese viaje fue representado de una manera muy teatral, con acciones claras que evidenciaban cada una de las etapas por las cuales el intérprete iba pasando. No obstante, todas estas escenas que llevan al alcanzar este nirvana, se tornan muy largas para el público y hace que rápidamente se pierda el interés. Así mismo, pienso que Iván es un bailarín espectacular, un intérprete maravilloso y un artista virtuoso, y por esto, me hubiese encantado verlo bailar más. La danza se reservó para unos pocos últimos minutos de su obra y me dejó con ganas de más. 

 

Después del intermedio, se presentó la obra “En busca de un mejor lugar” de Pablo Caravaca, una coreografía interpretada por tres bailarines en donde cada uno representaba su experiencia o viaje, en un espacio determinado del escenario. Usualmente, las obras de Pablo me llaman la atención, pero en este caso creo que no dio en el blanco. Considero que fue una representación de los estereotipos que saltan a nuestra cabeza cuando hablamos de migración, no se ahondó en el tema por lo que la propuesta quedó en la superficie. 

 

La noche cierra con Fabio Pérez y Andy Gamboa y su obra “El último recuerdo”,una obra que tocó el tema de la migración desde la perspectiva del exilio, tomando como pilares las experiencias de Carmen Lyra, Chavela Vargas y Yolanda Oreamuno. A Fabio y Andy, también les he seguido los pasos con sus creaciones, tanto en sus participaciones en el Festival de Coreógrafos como con sus trabajos independientes; ellos ya tienen definida una clara línea artística, podría incluso decir que tienen su firma. Es por esta razón, que he visto la misma utilización de lenguaje de movimiento en sus últimas obras, particularmente en Fabio. Claro, un bailarín va definiendo su estilo de moverse, sin embargo, no se debería de contar con el mismo lenguaje de movimiento en obras diferentes en especial cuando se tratan temas muy distintos, aspecto en el que creo que Fabio está cayendo. 

 

Así mismo, aplaudo cómo abarcaron el tema de migraciones, creo que lograron utilizar la propuesta temática a su favor. Fueron inteligentes en encontrar un tema que apelara a los sentimientos del público, sin caer en los clichés, aspecto en lo que ahondaremos en nuestro post final.