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Un Reto Posible por Carolina

“Un Sueño Imposible “ es un trabajo sumamente diferente a lo que la compañía ha venido trabajando lo cual los saca de su zona de confort y los obliga a explorar otras aristas en su línea de trabajo.

Carolina Burgos

Este es el tercer post que voy a escribir este año con respecto a alguna puesta coreográfica, por alguna razón en estos seis meses del 2017 no ha habido mucho movimiento en las tablas por parte de la danza (o al menos no me he enterado) y me siento un poco oxidada al escribir. Así mismo, esta será la primera ocasión en que escribiré sobre un espectáculo de la Compañía de Cámara Danza U.N.A. pero, no es la primer trabajo de ellos al cual asisto. Desde el 2015 que decidí abrir esta página, he seguido lo más cerca que he podido sus pasos escénicos desde “Canto Fúnebre” bajo la dirección de Nandayure Harley, hasta  Un Sueño Imposible” de la coreógrafa española Carmen Wegner.

Me parece que desde hace unos años hemos estado en una época en la danza costarricense con características singulares; un crecimiento en los grupos independientes, una exportación de nuestro producto dancístico, una eliminación de los límites con otros continentes, intercambios culturales, entre otros. Pero, a nivel de lenguaje de movimiento, si usted es un lector activo de esta página, se habrá dado cuenta que se ha hecho un hincapié a la búsqueda e investigación del mismo; además, que se ha hecho notar la moda de (mal) utilizar el recurso del texto o la voz en la mayoría de los trabajos coreográficos. En una época en donde esto sucede muy a menudo, ver trabajos como “Un Sueño Imposible” la verdad que refrescan el alma. 

Más allá de hablar de la temática de los derechos humanos, es intentar transmitirles lo que la coreografía emanó con su sutileza de movimiento. Movimiento que era acorde a la propuesta y a la investigación, sin intentar derrochar frases de movimiento de relleno, acrobacias, paradas de mano para que viéramos lo que los intérpretes eran capaces de hacer; con lo mínimo fue más que suficiente. Su característica principal fue el movimiento o gesto repetitivo, que desde un principio se ve cómo se plantea y lleva un desarrollo hasta formar frases; sin embargo, la coreógrafa se las manejó para no sobre utilizar este aspecto y usarlo como hilo conductor durante toda la obra. El movimiento fue su pilar y punto de partida, como debe de ser.

Tal vez los que no lograron asistir podrían pensar que fue una obra plana y sin muchos contrastes, pero les aseguro que no fue así. A mi parecer algunas escenas pudieron haber sido omitidas ya que eran innecesarias y en cierto punto se tornó un poco larga la propuesta, pero las características de cada escena llevaban los matices necesarios para mantener al público queriendo más. Ver qué más tenían por decir, por bailar y  por expresar.

Por otra parte, me hubiese gustado ver al elenco completo; es una lástima no haber podido ver el aporte de Natalia Herra debido a su lesión. No obstante, salí sorprendida ya que el grupo se vio bastante uniforme y solvente en escena no sólo en técnica sino también a nivel interpretativo. “Un Sueño Imposible “ es un trabajo sumamente diferente a lo que la compañía ha venido trabajando lo cual los saca de su zona de confort y los obliga a explorar otras aristas en su línea de trabajo. Es de reconocerle a los intérpretes la profesionalidad y gran desempeño con el cual abrazaron este reto; y también su directora y equipo de trabajo, quienes tuvieron la visión de invitar a dicha coreógrafa para poder tener como producto final un trabajo que sobresale de las presentaciones dancísticas actuales. 

Sin embargo, me siento en la obligación de resaltar la interpretación de Yul Gatjens. Desde el momento en que pisa las tablas es su personaje, sin adornos ni exageraciones cumple a cabalidad una interpretación digna de premio. Interpretación que mantuvo a lo largo de la obra y que atrajo el ojo del espectador en todo momento sin opacar a sus compañeros (de nuevo, la sutileza de la obra). Además, debo confesar que durante la coreografía me percaté de su versatilidad como artista e intérprete no sólo como parte de este elenco, sino con su grupo MALAfama y su personaje Marta Drag. Yul, ¡bravo!

Un Sueño Imposible” viene a darle un respiro a la danza costarricense, a salirse un poco de lo usual y a recordarnos que el movimiento respaldado es lo que debe de prevalecer. Esto que escribí no parte del hecho que me haya gustado o no la obra, porque los que me conocen saben que los contrastes marcados verdaderamente capturan mi atención, y, como ya hemos hablado antes, la danza no se trata de gustos porque gustos hay para todos. Este post parte del hecho que considero que es un trabajo coreográfico de muy buena calidad, bien realizado y ejecutado. 

Finalmente, quisiera resaltar que el hecho que ésta coreografía no contara con “tanta” demanda física para los bailarines, no significa que la coreógrafa no haya sabido sacarle el máximo a ellos. En un proceso coreográfico existe mucho más que simplemente el ejecutar perfectamente una frase de movimiento, y creo que esto fue lo que se evidenció en “Un Sueño Imposible”; Carmen Wegner logró sacar eso de la C.C.D.U.N.A. y logró mucho más que simplemente hacerlos verse bonitos o virtuosos en escena. Felicito a toda la compañía por haber agarrado el toro por los cuernos y haber dominado este reto. Me emociona ver qué es lo que tienen próximo a presentar en las tablas.

 

En nuestra sección de Galería pueden encontrar las fotos del espectáculo o ingresen al enlace de abajo:

http://enlastablascr.com/galeria/un-reto-posible

 

ESPECTACULO

Compañía de Cámara Danza U.N.A.

 

Coreografía: “Un Sueño Imposible

Coreógrafa: Carmen Wegner

Intérpretes: Yul Gatjens, Heriberto Calderón, Alejandra Núñez, Melissa Montero y Alex Gutiérrez

 

Lugar: Teatro de la Danza

Fecha: 3 de junio, 2017