← volver al inicio


Un café con Zebastián Méndez y Lívia Balážová por Carolina

"si decimos que “no estamos dando talleres sino compartiendo nuestra práctica”, nosotros deberíamos de ser consecuentes con esa práctica..." -Zebas Méndez

Carolina Burgos

Antes de esta entrevista, había intercambiado un par de correos con Zebas hace años… y nada más. Conozco el trabajo del Colectivo Priekopník Veverička porque es mi trabajo estar al tanto de la danza contemporánea nacional, sin embargo, nunca había tenido la oportunidad de hablar con ellos.

 

 

En varias ocasiones me han pedido entrevistar a Zebastián Méndez y Lívia Balážová y como sé que sonuna pareja muy querida y admirada en la comunidad dancística costarricense, decidí no posponerlo más y tomarme un café con esta pareja. 

 

Les confieso, que después de este cafecito, entiendo por qué les quieren tanto.

 

 

Cuéntennos un poco sobre ustedes.

Z/Soy tico, nací en Pérez Zeledón, mi familia es de ahí y pasé muchos veranos; ¡me encanta Pérez! Me encantan las playas del Pacífico Sur, también. Mi papá es actor, mi mamá ha hecho artes plásticas toda su vida, fue profesora de secundaria por mucho tiempo. Nací en una familia de teatro y siempre el teatro estuvo muy cerca de mí, así que comencé a actuar desde muy joven. 

 

También, me interesaba mucho el skateboarding. Me compré una moto y por un tiempo hice motocross. Mi tata odiaba eso porque decía que yo estaba haciendo una carrera de actor y que eso no iba para nada con el arte. Una pequeña anécdota graciosa: cuando gané la audición para la Compañía Ultima Vez de Wim, una de las cosas que él me preguntó era que si sabía manejar moto, porque uno de los espectáculos para los que me necesitaba, tenía que manejar una moto dentro del escenario. ¡Yo sabía que algún día me iba a servir de algo! Jaja.

 

Mi adolescencia fue un tiempo muy cool; haciendo teatro, motocross y cuánto deporte me interesara. En esa época, sentía que los actores no tenían un método de entrenamiento correcto –o ideal- y en ese momento estaba muy hambriento de eso porque era un adolescente, casi entrando a mis 18. 

 

Cuándo me tocó decidir qué quería estudiar, decidí no estudiar Teatro; preferí entrenarme por otros lados. Entré a estudiar Antropología en la UCR, hice un año y en ese momento me enteré que existía El Barco. También, antes de entrar a la Universidad, había hecho un montaje con la Compañía Nacional de Danza que se llamaba Dígalo y ellos me habían contratado para ser actor en dos piezas de danza y para montar una parte de teatro que ligara esas dos piezas, entonces les pedí que me dejaran llegar a entrenar con ellos. Esto fue coreografiado por Gustavo Hernández y Valentina Marenco, ellos dos me fueron metiendo poco a poco dentro de la obra y al final terminé bailando también dentro de la coreografía y eso me marcó. Entonces, entré a la U tentado a estudiar danza y no duré mucho en Antropología.

 

¿En ese momento El Barco estaba comenzando?

Z/La primera generación ya estaba ahí y se anunciaba la audición para la segunda generación. Definitivamente, después de ver cosas de ellos y conocer a gente de El Barco fue como “mae, tengo que ir ahí”, y mi papá me apoyó, siempre me ha apoyado en todas esas cosas. 

 

Y, ¿vos Livi?

 

L/Nací en Eslovaquia, en una ciudad, que es un pueblito para ustedes; tiene 30 mil habitantes. Mi papá estaba en una Compañía de folclor haciendo teatro y danza y cuando conoció a mi mamá la jaló y ahí nació mi pasión por el movimiento; fui una niña muy viva. Recuerdo que mi mamá me dijo “¿te gusta el ballet?”, me lo enseñó en la tele y yo: “no mami, no me gusta”.

 

Tengo un hermano cuatro años mayor y siempre estuve con él corriendo para arriba y para abajo. El ahora es soldado entonces compartimos la fisicalidad pero de maneras y mundos muy distintos. 

 

Cuando tenía 4 años, mi papá encontró la Elementary School of Art que era como una escuelita con diferentes departamentos y tenía uno de danza; me dijo que ahí podía entrar a estudiar. Ahí estuve hasta que fui a estudiar al Conservatorio, a los 14 años, que está en el centro de Eslovaquia -no en la Capital- y está más enfocada a la danza contemporánea -la capital está más enfocada en el ballet- pero también tuvimos mucho de folclor.

 

 

¿En ese Conservatorio, llevaste educación tradicional más danza?

 

L/Sí, era como el cole más danza. Ahora, hay mucha oferta de conservatorios privados y estatales, en el momento que estudié habían como 2 de Estado y 3 privados. Actualmente son 13 privados y como 4 estatales.

 

Después fui a estudiar en el SEAD en Salzburgo por un año y luego a PARTS en Bruselas por un año y medio. Estuve trabajando un año con una compañía en el sur de Francia…

 

Z/…¡y fuimos a hacer la adición para Ultima Vez al mismo tiempo! En la audición había mucho trabajo de partnering y en una de esas nos tocó trabajar juntos y cuando la alcé fue “¡wow!”.

 

¡La conexión!

 

Z/¡Exacto! Una cosa que aproveché mucho en esa audición fue que, a mí siempre me entrenaron para ser fuerte para alzar, pero como soy pequeño también me han alzado y en la audición, casi nadie hacía los dos roles. Con Livia, hicimos los dos roles. 

 

 

A partir de ahí, ¿cómo comenzaron a trabajar juntos?

 

Z/Al principio nos caímos muy bien y nos gustamos, pero no pasó nada porque yo estaba con una pareja, entonces empecé a trabajar para otras dos reposiciones de la Compañía. Livia estaba en Francia, pero ambos habíamos ganado la audición para trabajar en la reposición de la pieza más icónica de la Compañía, What the body does not remember

 

Comenzamos a trabajar, éramos muy buenos amigos, pero estábamos en relaciones diferentes. Pasamos muchos años conociéndonos y trabajando juntos. En What the body… teníamos un dúo y empezamos a patinar un montón en las giras porque todavía hago skateboarding-lo amo- y compartí eso con Livia y con varia gente de la compañía

 

L/¡Éramos un crew buenísimo! Jaja

 

Z/Nos empezamos a gustar un montón y a enamorar. Por otro lado, con mi pareja, ya no estaba funcionando. Después de terminar esa relación, Livi y yo comenzamos a hacer aún más click.

 

L/Dejamos de pelear eso, jaja

 

Z/Nos pasaba mucho que la gente a nuestro alrededor nos decía “pero ustedes dos, ¡Se gustan un montón!” y nosotros “¡No! ¡Jamás! Somos solo amigos”.

 

L/Después, comenzamos a compartir nuestros trabajos en talleres y descubrimos aún más afinidad. Estamos en el mismo channel desde el entrenamiento y cómo entrenar; ese acercamiento.

 

Z/Aunque todo esto fue un momento extraño en nuestra vida, lo bueno es que todo esto, ahora está super superado. De hecho, mi ex pareja es super compa nuestra. 

 

L/Es super chiva que podamos hablarlo así.

 

 

¿Cuándo decidieron formar eColectivo Priekopník Veverička?

 

Z/Yo renuncié a la compañía y Livi se fue dos años y medio después. Empezamos a vender nuestros talleres alrededor del mundo y nos iba bien trabajando juntos. Entonces Livi decidió venir a vivir a Costa Rica y quisimos hacer un espectáculo juntos; eso fue en el 2015.  

 

Nuestra primera pieza se llamó El Gato de Schrödinger que es sobre esta misma paradoja. Quisimos hacer un paralelismo en donde Facebook es una especie de caja Schrödinger. Mi hermana, que también es bailarina, nos ayudó en ese espectáculo y ese es lo que nosotros decimos que fue el comienzo de nuestro Colectivo. 

 

 

Cuando comenzaron el Colectivo, ¿querían vender los talleres y moverse por el mundo? O ¿buscaban experimentar con algo en específico?

 

Z/Talleres y espectáculos. Sobre todo, teníamos un hambre de crear, porque estando en una Compañía tan grande como Ultima Vez, nos dio un tipo de hambre y viendo el trabajo del mundo independiente europeo y costarricense, nos dio otro tipo de hambre. 

 

L/También porque los primeros 3 años era un horario más duro entonces cuando dio el momento para poder hacer alguito, fue muy refrescante. Esa necesidad estaba llegando más y más.

 

Z/Cada vez necesitábamos más crear. Una de las razones por la cual dejé la Compañía, fue porque yo fui llamado para hacer dos reposiciones. Por tres años giramos What the body does not remember, yo la bailé 150 y algo de veces y cuando llegó la oportunidad de hacer una creación, a mí me escogieron para hacer otra reposición de una obra de 1991 llamada In Spite of Wishing and Wanting y me decían “vas a estar buenísimo en esa obra”y yo “sí, pero yo quiero estar en una creación, quiero estar en un proceso creativo”.

 

Entonces, cuando salimos con esa necesidad de crear. Por un lado veíamos esa cosa del creador cuando llega a tener cierto nivel, nombre o grandeza, a veces tiende a ser víctima de su propia industria, la industria que se creó alrededor de su nombre. Porque también el mercado no entiende cómo es la creación y el proceso creativo y demanda de un creador estar dando piezas todo el tiempo y a veces eso no es posible. 

 

A veces, hay mecanismos de defensa del creador mismo cuando se ve impotente de seguir dando nuevas ideas y dice “¡esto ha funcionado antes!” y lo mete, entonces, termina armando un collage de cosas que ya ha usado antes y que le funcionan bien. Eso sucede cuando la necesidad de crear por crear o por seguir manteniendo vigente el nombre o la marca, pasa por encima de las necesidades artísticas. 

 

Por otro lado, veíamos que el lado independiente estaba demasiado regocijado en su posibilidad de decir lo que quisiera y de tener esta libertad que da la contemporaneidad; que es muy peligrosa. Un arma de doble filo que nos ha –en mi opinión- alejado de los públicos. La danza ha perdido muchísimo público porque la gente no entiende nada y se siente ignorante, entonces no quiere ir a ver porque a nadie le gusta sentirse ignorante.      

 

Siento que a veces el creador, haciéndose eso a sí mismo, ya ni entiende lo que está haciendo en el proceso creativo y acaba dando productos con un pensamiento de “yo creo arte porque soy artista contemporáneo… y ya”.

 

L/Dar cierta libertad pero no tampoco tan amplia que se pueda perder el espectador y que se sientan excluidos.

 

 

¿Fue difícil la dinámica al comienzo?

 

Z/Es que trabajamos muy bien juntos, es una simbiosis y mezcla. Estamos trabajando mientras que al mismo tiempo seguimos amándonos. 

 

 

¿El volverse pareja, al ya estar trabajando juntos, creó algún conflicto?

Z/No, es que somos un proyecto de vida. 

 

L/Siempre comunicamos y conversamos. Sí han pasado momentos de conflicto porque son 24 horas juntos, sino hay conflicto es un poco raro, jaja. Pero sí funciona muy bien, esa energía de tico eslovacos.

 

Z/Sí, nuestra combinación de cultura encaja muy bien. Además hay una cosa que tratamos de practicar mucho y es que, si nuestros talleres tratan sobre empatía, resolución de conflictos, si decimos que “no estamos dando talleres sino compartiendo nuestra práctica”, nosotros deberíamos de ser consecuentes con esa práctica; y esa práctica es lo que forma parte de nuestro trabajo y nuestra vida. Creo que cuando han habido conflictos, resolvemos de la misma manera en que lo hacemos en nuestros ejercicios en nuestros talleres. Buscamos resoluciones a través de caminar.

 

 

¿Podrían decir que la comunicación es el secreto para la buena dinámica que manejan? 

 

Z/Sí, la comunicación, el amor y la empatía. 

 

 

Su más reciente creación, La Plancha, ha resonado mucho en la comunidad escénica. ¿Cuál fue la premisa para esta obra? 

 

Z/La premisa para esta obra fue crear un diálogo sobre el femicidio y la violencia de género que no fuera polarizante. Una de las cosas que más nos preocupaba, era la polarización cuando estos temas aparecen. Ves los comentarios de las noticias y es alguien diciendo que la falda estaba muy cortay otro diciendo que ¿cómo se le ocurre decir eso? ¡Machista! y ya la vara pasa a dos lugares en donde la gente se suma a bandos y tiran piedras hacia el otro lado. Para mí eso no tiene sentido porque realmente no estamos moviendo la tierra en la que después va a florecer algo nuevo. Entonces La Plancha es un intento para establecer un diálogo distinto sobre ese tema. 

 

Marieta, es la resolución que se nos ocurrió. Leímos mucho sobre Rita Segato, una antropóloga que habla mucho sobre este tema y aprendimos que la normalización de la violencia es de lo que más afecta. Entonces, una estrategia era humanizar algo que no está humanizado. 

 

L/Otra cosa que quisimos hacer fue entrar a esa temática y suavizarla un poco a través de la música romántica conocida como música plancha. 

 

Z/Uno de los aspectos que yo pienso que forman una de las grandes contradicciones de nuestra sociedad que lucha en contra de los discursos patriarcales, es que mucha gente de mi generación, incluso feministas, adoran la música plancha y van a cantarla al karaoke y no sienten una contradicción. Pero también, la contradicción de que muchas canciones y artistas plancha, han sido adoptadas por la comunidad LGBTIQA, como Ana Gabriel, que hay historias de que ella era lesbiana. Entonces, esta contradicción me parece muy interesante porque ¡es muy humana, mae!

 

Mi idea era crear la dramaturgia en 3 ejes: el obvio, sugerido y subliminal. El eje obvio tenía que ser el objeto, es Marieta la plancha. Todo el tiempo sabe que le están hablando de la plancha. El eje sugerido es la temática romántica implícita en la música plancha. Entonces, nunca escuchás música plancha pero sabés qué es El Apagón de Yuri, sabés que el actor acaba de decir algo de Juan Gabriel; y vas viendo el discurso sugerido. El eje subliminal, que es como este corazón latiendo debajo del piso es el femicidio que va anunciándose poco a poco que al final, es inminente e inevitable.

 

  

¿Cómo abordaron La Plancha en el proceso creativo?

Z/Primero estuvo la música y luego estuvo la plancha. La música plancha me venía resonando desde hace mucho tiempo y estuvimos muy cerca de esta música porque compas nos llevaban al karaoke a cantar estas canciones. Así que esta idea tenía que destilarse en algo y ese algo fue: Marieta.

 

L/Y Marieta es la plancha, de Shoppers ¡que puede llorar!

 

 

Livi, contanos sobre el premio que ganaste hace poco en Eslovaquia. 

 

L/Primero voy a hablar sobre la obra. Yo estaba de invitada por la Compañía muy cercana del Conservatorio en el que estudié y la directora me llamó a formar parte de ese proyecto, que es 3x20 que consiste en un proyecto –para montar un espectáculo- en que llaman a 3 diferentes coreógrafos. En el 2018 fueron solamente coreógrafos hombres y después del estreno de esa gala, decidieron que el próximo año fueran 3 coreógrafas, entonces me llamaron a mí y a otras dos coreógrafas eslovacas. 

 

La idea era que fueran 3 obras diferentes, que tal vez pudieran unirse entre sí, pero no era estrictamente necesario. No tuvimos mucho tiempo, fueron 2 semanas de montaje, 1 semana compartida con las otras coreógrafas y otra semana al final que era el estreno. Me encantó muchísimo trabajar este proyecto. 

 

Podíamos escoger con cuál elenco queríamos trabajar, pero algo que nos unió fue que las tres creadoras escogimos trabajar con todo el elenco. 

 

Mi obra se llama ČIN(Act) y el tema gira alrededor de acción, no acción y crimen, que es un juego de palabras en eslovaco. Es una obra muy política, un poquito oscura, pero tiene, ehm… Zebas, ¿me ayudas? jaja

 

Z/Es interesante porque la noche es muy diferente, son 3 piezas muy distintas. Una está muy volcada al diseño y muy coreográfica. Luego la de Livi que es muy danza teatro y muy política, y termina con una obra de una chica que está muy metida en cosas como holísticas y de meditación. Entonces es una noche muy variada, pero al final termina combinándose muy bien.

 

Este premio se llama Dosky que significa “las tablas del escenario”…

 

Z/… así se llama la organización cultural que da esos premios. 

 

L/Y fue dado por un outstanding achievement in the field of dance theater. Esta organización estaban muy localizados en lo que culturalmente sucedía en Bratislava, entonces el público comenzó a pedir que se expandieran a otras localidades y este año ganaron muchos teatros fuera de esta zona. 

 

 

Para los y las que se estén lanzando como artistas independientes, ¿cuál consejo les compartirían?

Z/Concéntrense en la excelencia de su producto y en la razón por la cual lo hacen, más que en la cantidad y en la expansión. Al principio, uno quiere tener una página con mil seguidores pero no tiene un producto que vender. Es más importante que la gente vea que hay algo auténtico, hay trabajo y que cuando ve su trabajo se ve el profesionalismo detrás, que es algo que le es natural y que lo quiere compartir. 

 

No repita fórmulas, por más que haya tomado mil talleres de Fighting Monkey, no haga Fighting Monkey; no lo necesita. El mundo necesita saber de usted.

 

L/No perder el belief. No dejar de creer. Si en un momento pasa eso, que se pierde lo que uno cree, no quedarse quieto, seguir moviéndose, aunque sea con algo pequeño porque esa cosita va a traer otra cosa y vendrá como un dominó.

 

Z/Estas cosas que hablamos, deberían llevar la línea de lo que es su compañía. Si por mantenerse independiente comienza a diversificarse tanto, puede ser que al final no sepa qué hace. Sobre todo en Costa Rica, los primeros años son muy complicados, porque ni siquiera una persona que tenga una especialidad está pudiendo con un solo trabajo. Lo que es difícil es mantener la concentración, entonces es: no desmayar pero concentrarse. No importa si a veces el proyecto tiene que ser más pequeño o grande, pero siempre sobre su esencia. 

 

L/Este dominó que mencioné, nos ayudó a hacer la transición de una Compañía a trabajar independiente, porque al principio toma tiempo. En estos huecos, es bueno no perder la constancia ni la disciplina. 

 

 

¿Podrían decir que han definido su línea artística como creadores y bailarines? 

Z/Sí, pero no diría que es estética, diría que hemos definido una línea hacia la cual vamos pero no es estética y ni siquiera de lenguaje. Queremos diversificarnos. La línea, que creo que tenemos clara, es de construir herramientas para los nuevos lenguajes que queremos crear. Si queremos ser innovadores y crear nuevos lenguajes, necesitamos nuevas herramientas; es una cosa que decimos un montón en nuestros talleres. 

 

Este proceso lleva más tiempo porque implica meterse en un laboratorio a investigar cómo voy a crear herramientas para después hacer el otro proceso.

 

 

Para ustedes, ¿cuáles son las características de un buen artista-creador?

Z/Un buen artista creador está listo para encontrar respuestas a su creación en cualquier momento del día, contexto o momento. Sabe que la creación no está encerrada en el salón o en los momentos en que dice “ahora estoy creando”. La creación es un organismo vivo que va a gestarse y nacer y que necesita de ciertos factores para salir como una criatura saludable.

 

Diría que una característica es que está alerta. Deja que todos sus sentidos se pongan en función de la creación y no niega los momentos en los que sucede. Eso es difícil de hacer porque a veces uno quiere desconectarse, pero incluso en esos momentos de desconecte, el artista creador (buenísimo) está listo para “¡uy! ¡Este es el momento para agarrar de esto para la creación!”aunque siga relajado.

 

L/También, de las características chivas, es si da tiempo para escuchar a lo que está pasando alrededor y no está encerrado en su mundo de “yo, yo, yo”, porque así se vacía mucho más rápido. Si se abre, escucha y habla con su alrededor está en constante confrontación.

 

Z/Logra canalizar esas escuchas y lo logra canalizar en su creación. Todo eso que va escuchando y absorbiendo, lo destila y lo pone en la creación de alguna manera funcional.

 

 

Cuando ustedes van a ver una obra, ¿qué es lo que les engancha?  

 

Z/A mí, me gusta mucho la honestidad. Cuando veo honestidad en escena puedo disfrutarlo. Me cuesta mucho ver gente forzándose a hacer cosas, aunque ellos mismos se lo hayan coreografiado, montado o dirigido. Eso es difícil de explicar, se puede malinterpretar, jaja. Pero, los momentos de honestidad en escena se disfrutan mucho más. 

 

L/A mí me gusta, además de la honestidad, cuando no me ignoran. Esa vara que uno entra y se siente que es parte de lo que está pasando.  

 

 

¿Cuáles son los planes del Colectivo Priekopník Veverička para el 2020?

 

Z/Este primer semestre seguimos con la sesiones privadas, que estamos muy contentos con eso. Vamos a iniciar una pieza con el Colectivo R3M. Ellas nos llamaron para hacerles una creación a ellas. Estamos muy contentos porque ellas son un grupo que nos emocionan mucho; sentimos que hay mucho potencial.

 

L/Estamos muy emocionados porque tuvimos la dicha de trabajar con Sofi y Andrea en la Residencia de Par en Par en Osa y quedamos muy impresionados con ellas y todo el evento en general. 

 

Z/En marzo vamos para Panamá. Viene la segunda temporada de La Plancha en Gráfica Génesis. En mayo vamos para Eslovaquia para otra gira y tenemos talleres ahí, además de uno con la Compañía con la que Livia ganó el premio. 

L/También vamos a volver a presentar ČIN(Act).entonces va a estar chiva. 

Z/En el verano vamos para Rusia a un Festival que se llama Summer for Friends, que es un encuentro de talleres. Livi va a dar su taller y yo voy a hacer una especie de residencia creativa con la gente. 

 

L/Estamos hablando con estas personas para hacer una presentación en Moscú, para ver si remontamos una pieza. Setiembre, todavía estaremos en Eslovaquia porque hay algunos festivales y en Octubre veremos, porque creo que volvemos a este lado del mundo porque hay otros festivales y estamos viendo si participamos.

 

Z/En Noviembre vamos para Festival del Fin del Mundo en Uruguay que nos invitaron a presentar La Plancha y seguramente lo vamos a ligar con otra gente que están interesados en dar otros talleres y presentar esta pieza en el norte de Argentina. 

 

Desde el año pasado estamos agendando con un año de anticipación. Digamos, ahorita, ya estamos agendando 2021, que de hecho, ya sabemos que en Mayo-Junio vamos para Australia.

 

 

 

Wow. 

 

Sin palabras. 

 

Me encanta cuando las entrevistas me sorprenden tanto como esta. No pude haber previsto, jamás, la energía que Zebas y Livi trajeron y compartieron conmigo durante este café. 

 

Siempre lo digo –y es que se continúa repitiendo- lo afortunada que me siento al poder compartir estos espacios con personas amantes del movimiento. Todas las veces, aprendo algo, pero con esta en particular, aprendí muchísimo. 

 

Percatarme de todo el conocimiento que tienen como artista y todo lo que han desarrollado  y aprendido a lo largo de su carrera artística, es invaluable. Siento que les conozco más a profundidad y que puedo apreciar su danza desde su lugar. Zebas y Livi, una pareja inigualable que vale la pena conocer. El Colectivo Priekopník Veverička es mucho más de lo que vemos en las tablas.