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Un café con Verónica Monestel por Carolina

"No todo el mundo nace para estar en una compañía para estar todos los días y tanto tiempo." - Verónica Monestel

Carolina Burgos

En las Tablas está pronta a cumplir 3 años de fundada, y en este tiempo hemos entrevistado a 23 personas; ninguna perteneciente a la compañía de Danza Universitaria… hasta ahora. 

 

Tal vez inconscientemente he pospuesto esta entrevista debido a la imagen y percepción que tengo de la compañía. Durante mi formación dancística, Danza Universitaria era todo a lo que yo podía aspirar a ser cómo bailarina e intérprete; y eso ha creado a lo largo de los años una increíble admiración por sus trabajos dentro y fuera de escena. Eso no significa que no respete a las otras compañías o grupos independientes, no quiero herir a nadie, es solo que el entrevistar a alguien de Danza U, para mí representaba casi entrevistar a alguien famoso (jajaja).

 

En aires de que la compañía está celebrando su 40 aniversario y que pronto abrirán una nueva Escuela de Danza, Javier Jiménez decidió recopilar información para hacer un post en su columna sobre esto, y considero que la mejor manera de resaltar esta importante celebración, es entrevistando a nuestra primera bailarina de Danza Universitaria.

 

Decidí escoger como primera entrevistada a Verónica Monestel debido a su labor a lo largo de los años no sólo como la poderosa intérprete que es, sino también por su trabajo investigativo.

 

Disfrútenla.

 

Compartinos una pequeña biografía tuya.

V/Nací en San José, en Barrio México. Me crié en varios barrios, en Escazú, Desamparados, Sabanilla y ahora estoy viviendo en Rohrmoser, he andado casi por toda la capital. Tengo una familia de 3 hermanos, mi papá es un sindicalista radical empedernido, mi mamá es maquillista profesional y de caracterización, tengo una hermana que es psicóloga y vive en Canadá con una hija bellísima de 2 años, y mi hermano estudió historia, es un enamorado de la música y tiene un hijo de 14 años también amante de la música; y bueno, yo, que soy la única que me dediqué a la danza. 

Comencé bailando en la cama de mis papás cuando vivía en San Pedro por la línea del tren, yo digo que ese fue mi comienzo en la danza, en donde ponía papeles encima del tocadiscos para verlos girar y yo hacía que estaban bailando conmigo y pegaba brincos en la cama de mis papás. Bailaba hasta el cansancio, dicen mis papás que acababa tirada con las gotas de sudor chorréandome por la cara. Creo que después de eso, mis papás vieron mi interés y mis ganas de moverme, entonces comencé en el Castella.

 

Ahí me gradué en danza, pero en realidad yo pensaba que iba a ser violinista. Recuerdo que era un con profesor francés, y lo diferente era que él elegía sus alumnos y no al revés; hice la audición con él, me escogió, me comenzó a ir muy bien, di varios conciertos y después de eso, creo que vio potencial en mí por lo que me comenzó a exigir, pero de una manera pedagógica terrible y me inhibió el impulso que traía. Me asusté y me salí. Creo que siempre quedó una relación con la música, siempre me ha gustado. 

 

Con la danza , estuve en el Programa de Aspirantes de Danza Universitaria, comencé a los 15 años estando todavía en el Castella. Técnicamente no estaba dentro del Programa de Aspirantes, pero a comencé a recibir clases con Rogelio y con Luis a los 15 años. Tuve que salirme porque una profesora del Castella me acusó, pero cuando salí del colegio inicié de nuevo ese proceso. 

 

Desde que estaba en el colegio, tenía la idea de irme del país, y se me confirmó cuando salí del Castella y ningún programa de estudio de danza aquí en Costa Rica me atraía ni habían otras opciones. Entonces, me fui a trabajar a Playa Tambor como animadora y aprendí montones, parte del haberme ido al extranjero fue porque adquirí experiencia al trabajar con cierta población, y así viví como extranjera, dando clases. 

Me fui a Holanda a la Hoogeschool voor de Kunts la cual tenía el European dance development center donde estudié y  saqué  un bachillerato internacional en Danza Performance, queda en una provincia llamada Arnhem muy cerca de Alemania, y bueno, era un programa compartido entre Holanda y Alemania (Dusseldorf). Era una universidad muy de investigación, algo que yo nunca había hecho acá, fue una mirada de 360 grados en cuanto a mi formación inicial y fue muy rico porque fue un lugar de autodescubrimiento.  No era cómo me movía yo según los patrones que había aprendido en la danza en Costa Rica, sino que era aprendí a explorarme desde dónde Verónica se movía; esa fue la mayor riqueza que me dio esa escuela y ahí creció mi espíritu para la investigación, no solo a nivel de movimiento sino también sobre temáticas de la danza. Ahí también me di cuenta que tenía pasión por  la pedagogía, y nunca me había visualizado dándole clases a otros. 

 

Después me fui para España, estudié masaje terapeútico en el Heilpracktiker Institute de Barcelona,y me regresé a Costa Rica e ingresé a Danza Universitaria. Hasta la fecha tengo 15 años de estar bailando con ellos, aunque la primera vez que bailé con ellos fue cuando yo tenía 18 años. Ahorita estoy estudiando Psicopedagogía en la UACA y lo estoy conectando muchísimo a todo el trabajo de investigación de la carrera de Danza U y con todos los proyectos que he tenido. 

 

Hablanos de tu experiencia al irte a estudiar al extranjero.

V/Me fui muy joven, a los 22 años, me fui muy mandada, con $100 en la bolsa y el tiquete de ida.  Me fui con un reto muy grande incluso muy pollita en que no sabía la magnitud de lo que iba a significar eso, que tal vez hoy a mis 44 años lo pensaría dos veces antes de hacerlo, pero en ese momento me mandé de esa forma. También fue una gran lección porque tuve que reaccionar a un contexto, tuve que crecer rápido; supuestamente yo iba becada y apoyada por una embajada pero al final no me apoyó, y fue difícil y un poco traumático porque uno es inmigrante, y sentía que yo estaba invadiendo el espacio que le pertenecía a un europeo. A veces, esa discriminación sí se sentía. Yo iba a clases y no sabía si iban a llegar por mí para devolverme a Costa Rica. En ese sentido fue una gran lección de vida porque yo aprovechaba cada segundo y cada clase que podía tomar. Fue tal la tónica, que cuando terminé mis estudios y me fui para España, en la fila de migración yo creé un videodanza que está relacionado con la migración, se llama Pisa10011 que el número de mi visa. 

 

Como persona creo que me hizo crecer mucho y valorar la experiencia que resultó muy diferente a lo que esperaba, tenía esta idea romántica de lo que iba a ser y no fue así. Por ejemplo, no pude ver a mi familia en 4 años, mi primer trabajo en Holanda fue limpiando la escuela, posé desnuda para varios artistas plásticos y ya después, daba clases de baile popular en academias y en eso me ayudó muchísimo la experiencia que tuve en Playa Tambor.

 

Y, te voy a decir una cosa, hay muchos estereotipos con Europa; es divino y todo, pero hay muchas cosas que son terribles, y estamos muchísimo mejor aquí y en muchas cosas, estamos mejor aquí, que allá.

 

Has participado de numerosos proyectos de investigación en Danza Universitaria. ¿Podrías mencionar los que más te han llamado la atención? 

 

V/El mayor proyecto de investigación soy yo misma dentro de Danza Universitaria, porque tengo que ver cómo me resuelvo yo como bailarina, como persona y como ciudadana costarricense dentro de un proyecto universitario que me exigen tantas cosas. Cómo me experimento yo misma dentro de todos los procesos que suceden ahí adentro, siendo una compañía del Estado. Pienso que ese es el proyecto más importante, y  que sigue siendo un proyecto de investigación que no se acaba.

 

Pero de proyectos en sí, creo que el poner en práctica y compartir con la compañía parte de mi investigación pedagógica que hice en España, es una investigación de clase, de entrenamiento profesional, no pensando en un variación bonita sino cómo se prepara el cuerpo para bailar. Fue un proceso que comencé sola, pero se me dio la oportunidad de compartirlo con Danza Universitaria, y al principio hubo mucha resistencia pero eso es en todo.

 

Otro proyecto que te podría decir es a nivel audiovisual. En Danza Universitaria se hacía mucho registro de las obras, entonces hice un proyecto con la Facultad de Ciencias de la Comunicación Colectiva, que era un proyecto piloto en donde trabajamos video danza. Empezamos a trabajar en locaciones, espacios no convencionales, y para los bailarines también fue un reto porque estaban acostumbrados a bailar en un escenario y no habían participado de un video danza antes. 

 

Hay otro que se llama Comunidanza, que es un proyecto comunitario que recopila todo lo que hay detrás de poder llevar espectáculos a las comunidades. 

 

¿Hay alguna razón por la cual te hayas inclinado más hacia la interpretación que hacia la coreografía?

V/Reconozco que no es en lo que más talento tengo. No por ser buen intérprete se es buen coreógrafo, ni maestro; he hecho un espacio para reconocer en cuáles áreas soy mejor. He creado y me ha salido bien, pero no es algo que me viene tan frecuentemente. Creo también que estamos acostumbrados a recocer a los bailarines por su danza y por sus obras, es el marco tradicional de acción , pero para mí la danza ofrece muchos otros campos deliciosos para trabajar y  que en este país ni siquiera se han experimentado. Creo que estoy en busca de ellos y están muy relacionados con la investigación.

 

En todos los años que has estado en Danza Universitaria, ¿ha habido alguna etapa que haya significado algo en especial para vos? 

 

V/Positivas son muchas, si las pongo en la balanza las experiencias que he tenido a nivel de maestros, a nivel de proyectos, convivencia entre nosotros como artistas, ha habido procesos muy ricos en diferentes momentos. Además de que yo viví etapas en donde comenzaron los cambios de dirección, entonces, han habido dinámicas dentro de la agrupación diferentes.

 

Por ahí del 2006 hubo un evento significativo para mí, a nivel laboral Danza Universitaria estaba muy movida, en esa época también se fue Rogelio y hubo problemas laborales. Tuve que presentarle a la Universidad de Costa Rica una demanda por nuestros contratos laborales. Tenía esta idea romántica de viajar en grupo, pero lo hice sola, y pasé por todas los sentimientos: enojo, frustración, resentimiento, tristeza, etc . Trabajé 3 meses sin salario, bailé bajo protesta, me tenían amenazada que lo que estaba haciendo podía traerme consecuencias. Logré probar legalmente lo que estaba pasando, y gané el recurso; eso benefició a toda la compañía.

 

Esos primeros meses de lucha fueron muy difíciles para mí, pero aprendí que las convicciones y luchas de uno no son las mismas para todos, a pesar de que creía en ese momento que como compañeros había más sintonía en este tipo de luchas. No fue así, y tuve que trabajarme mi pérdida de confianza, las diferencias y tratar de entender que todas las personas nos mueven cosas distintas. 

 

Fue darme cuenta también que el gremio de la danza es el que menos cree en el gremio de la danza, el que sabotea, no dignifica, no visibiliza, pero resulta que somos unos pobrecitos y la gente no tira para adelante con eso, y a veces para lograrlo hay que recurrir a otros lugares; ese lugar que es no es cómodo. 

 

Podrías mencionar algunas ventajas y desventajas de pertenecer a una compañía.

V/Si no has sido bailarina independiente, creo que el peligro está en instalarse en un lugar de comodidad en donde de repente crees que sos intocable. Estás cómodo, no hay un reto mayor porque no tenés que buscarte los espacios de trabajo tanto como otros, tenés entrenamiento físico, coreógrafos que te van a usar sí o sí. Uno de los mayores peligros es instalarse en un lugar de comodidad. 

 

Pero las compañías tienen grandes ventajas. Es un reto mantener un ritmo a lo largo del año, estar todos los días, levantarte todos los días a hacer la clase, a ensayar. No todo el mundo nace para estar en una compañía para estar todos los días y tanto tiempo. La disciplina que eso conlleva, no es lo mismo ensayar 2 días a la semana y hacerte tu propio horario de 8 horas a la semana, que ensayar todos los días 6 horas. 

 

¿Podrías escoger una coreografía favorita en la que has bailado?

V/Se llama “Fundamental” de la portuguesa Amelia Bentes, en 1998-99. Ese proyecto, creo que también me abrió muchas puertas en ese momento. 

 

¿Cuál crees que es tu mayor aporte a la danza costarricense?

V/Mi convicción por ella. Mi convicción de que es necesaria para el ser humano. Es una creencia tan sólida que no me la vas a quitar nunca, me voy a morir creyendo en ella. No sé si es un aporte o no, pero sé que es algo en lo cual yo podría aportar desde diferentes dimensiones, desde políticas, políticas culturales, artísticas y laborales. No estar bajoneandola danza a un producto estético. 

 

Ahorita, ¿cuáles son tus proyectos, metas, u objetivos? 

V/Tengo varias categorías, una parte en cómo me posiciono o utilizo mi experiencia adquirida en mis años de vida, cómo utilizo mis recursos técnicos para seguir ahí y hasta donde pueda; y para seguir aprendiendo de todos los recursos que hay. Estoy en un proceso de selección también, estoy más selectiva, algo que tiene que ver con la madurez pero ya no me como el atolillo con el dedo. Ahora tengo una mirada más macro, ya no es solo mi proceso en la clase, sino también lo que está ocurriendo en el contexto y no sólo mi contexto. Soy muy colectivista, es muy complejo pero cuando se logra es delicioso, porque son muchas cabezas tras una sola misión; y he tenido esa meta de integrar procesos colectivos. 

 

Y está, esta otra parte que es completar de alguna forma que siento que estaba rezagado o inconcluso de formación universitaria más formal, sobre los procesos pedagógicos y educativos; estoy interesada cómo aprende la gente. ¿Qué sucede cuando aprendemos con el cuerpo? Y también, ahora que estoy estudiando Psicopedagogía, me interesa muchísimo el área emocional a la hora de aprender o de trabajar con coreógrafos o bailarines. Cómo el área emocional influye en los aprendizajes y en los procesos.

 

¿Qué tienes en mente para hacer después de Danza Universitaria?

V/Yo me imagino en un instituto de investigación. Me imagino generando investigación para la danza y educación… si no bailara verdad. 

 

¿Cuál es tu consejo para no permanecer, como artistas, en el área de confort? ¿Qué hacés vos?

V/Hay que comunicarse, viajar, leer, rozarse con gente que no tenga nada que ver con la danza. Hay que, también, cortar con la danza, generar espacios que sean completamente diferentes, comerse una melcocha, ir al parque, irse a la montaña, ver una película diferente. Son lugares diferentes de la cotidianidad que te ayudan a ver otras cosas y te sacan de la zona de confort. 

 

Y al mismo tiempo, puede parecer contradictorio, mantenerse despierto al contexto; ¿quién soy? ¿por qué estoy ahí? ¿cuál es mi objetivo? Algo que me ha funcionado a no burocratizarme en el mundo de la danza es darle una intención a mi entrenamiento, aunque haya sido la misma clase con el mismo profesor. Algo que tiene la danza es que no es estable, no solo te mueve corporalmente, te mueve el piso. 

 

Además de la danza, ¿hay algo que te apasione?

V/Me gusta mucho viajar, siempre que vengo de viajar me siento refrescada. Cuando viajo, verdaderamente hago el ejercicio de desconectarme para tener otras experiencias, conocer otras personas, etc. 

 

¿En cuál área te gustaría ver crecer la danza costarricense?

V/Ay… ¡en la humana! Me encantaría que fuéramos más humanos. A partir de esa humanidad podríamos desarrollar más áreas, no estaríamos tan separados ni todo tan individualizado. Hace falta no tanto discurso de unión sino realmente un discurso de acción por sacar este arte adelante, y ¡creérsela!. A veces muchas iniciativas se frenan porque se fijan en quiénestá haciendo la labor, y no es quién lo está haciendo, es lo que seestá haciendo por la danza.  

 

Ya que estamos en el mes de nuestra independencia, ¿cuál es tu platillo típico favorito?

V/Las empanadas de plátano maduro con queso.

 

¿Lugar favorito en Costa Rica?

V/Punta Uvita, Limón, Sámara y Nosara.

 

¿Tortilla de queso o chorreada?

V/Tortilla de queso… y si tiene natilla mejor

 

¿Café o agua dulce?

V/Café, definitivamente. 

 

¿Café negro o con leche?

V/Negro y tueste oscuro. No me gusta el agua chacha

 

 

 

Todo nerviosismo fue anulado al ver lo abierta, amable y accesible persona que es Vero. 

 

Una persona con gran conocimiento y una convicción impresionante sobre la danza. La seguridad de que la danza puede eliminar barreras, que la danza es indispensable para el ser humano, que la danza tiene muchísimos beneficios además del placer que sentimos al bailar… una convicción de que la danza alimenta el alma. 

 

Creo que a veces se ocupa escuchar, especialmente de alguien experimentado, que las nuevas generaciones debemos de romper y desechar el discurso de que la danza no es suficiente o que no somos suficientes en la danza. No más pobrecitos o pobrecitas, no más vernos como menos. No podemos exigir que los demás vean nuestra profesión y labor como algo de sumo valor, si nosotros no predicamos con el ejemplo.

 

La danza es vida. La danza es energía. 

 

Ojalá que hayan disfrutado de la entrevista. Estaremos entrevistando a más bailarines y bailarinas de Danza Universitaria en un futuro.