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Un café con Paz Alfaro por Carolina

“Un profesor es una persona que impulsa a las demás, no las deforma. Yo quiero ser un trampolín” – Paz Alfaro

Carolina Burgos

Hace unos meses me vi envuelta en una conversación muy enriquecedora con Paz sobre el tema de la educación, tanto la académica como la dancística y hallé tan impresionante como alguien tan joven posee tanto conocimiento sobre el tema, pero sobre todo una perspectiva tan fresca. Por esta razón, quise tomarme una taza de café con Paz Alfaro y abrirle el espacio para que pudiera verter todo eso que lleva adentro, y que a través de En las Tablas los bailarines pudiéramos hacer una pausa y meditar al respecto de lo que se está haciendo/enseñando hoy en la danza. Que no les engañe su joven edad, esta profesional tiene mucho para dar y estoy segura que a partir de sus investigaciones y propuestas la danza académica se verá en unos fuertes y enriquecedores cambios.

 

Contanos un poco sobre vos. Dónde creciste, dónde estudiaste, edad, en dónde trabajas?

P/ Tengo 24 años, toda mi vida viví en Curridabat pero ahora vivo en San Antonio de Belén con mi esposo y me gusta mucho porque es tranquilo. Estudié en la escuela y colegio Laboratorio Emma Gamboa de la U.C.R., saqué el bachillerato en Danza en la U.N.A. y después la licenciatura en docencia en la USAM.

Actualmente estoy trabajando en el colegio Marista como profesora de danza y movimiento creativo. Junto con la directora Ana Isabel Saborío estamos buscando implementar el movimiento creativo como asignatura dentro del currículo escolar.

Antes de esto trabajé en el Conservatorio de Castella por 2 años pero “me hicieron dejarlo”. Me gusta mucho pintar y la música alternativa. 

 

¿Cómo comenzaste en la danza?

P/ Paulina Peralta era mi vecina cuando vivíamos en Zapote, mi mamá decidió meterme a clases con ella que eran folklore y ballet, aunque el ballet nunca me gustó mucho. En el cole fui parte del grupo de baile de Bernie Hernández y me entró más curiosidad. Después estuve en el Taller Nacional de danza cuando tenía como 13-14años; era cuando lo dirigía Jimmy Ortiz. Ahí tuve mi primer contacto con la danza contemporánea, con Ileana Álvarez, Rodolfo Seas y Florencia Chaves.

En un ensayo para función de una de las presentaciones, vi a David Calderón bailando y sentí algo; ya la danza obviamente me gustaba pero él bailaba tan libremente que yo dije “yo quiero sentirme así, yo quiero bailar así”. Entonces la idea de dedicarme a esto profesionalmente comenzaba a sonar.

 

¿Cómo te metiste en el mundo de la pedagogía?

P/ Mi primera experiencia dando clases no fue con danza sino de inglés durante los últimos dos años del bachiller en la U.N.A; pero en el Castella fue cuando verdaderamente me enamoré de la enseñanza. Ahí fue cuando comencé a analizar muchas cosas a partir de mis experiencias como estudiante e intenté aplicarlas o modificarlas a la hora de enseñar.

Gracias a una compañera, Adriana Huertas ingresé a la licenciatura y eso me abrió la mente a otro mundo. Me obligó a cuestionar todo lo que pensaba que sabía de educación, de cómo debía ser esta y a ver el peso y la importancia que el contacto con el arte tiene en la gente.

 

¿Qué lograste concluir de esto?

P/ A ver, estamos en un sistema educativo en donde hay pruebas estandarizadas, (entiéndanse los exámenes del M.E.P.) que ya de por sí si existe este tipo de pruebas hay algo malo con el sistema educativo, entonces no podemos hablar de una igualdad porque esto no existe; en el mundo no hay igualdad de condiciones. No se le pueden pedir los mismos resultados a un estudiante de Talamanca que tiene que caminar muchos kilómetros, cruzar un río y montar a caballo para llegar a su centro educativo (y de regreso a casa) que a un estudiante del gran área metropolitana que tiene todas las facilidades para estudiar.

No se puede disociar la educación del resto que abarca una sociedad, lo vemos en las calles, todo el mundo hace lo que le da la gana, ¿por qué? Porque los valores y principios no son algo fuerte. En Japón, los primeros años de educación formal de los niños son dedicados a la formación y desarrollo de valores como ciudadanos y luego comienza la formación académica. ¿Por qué? Porque el fin es crear un ciudadano, no un robot. Si nuestro enfoque en la parte académica cambiase para no solo obtener un resultado sino el énfasis está en el proceso entonces sería necesario que el arte forme parte de los cursos lectivos.

La educación formal es un proceso de descubrimiento, transformación y construcción para que se descubra qué le gusta, en qué es bueno, para que vaya a la sociedad a dar.

El arte, ¿para qué sirve? Sirve igual que las matemáticas o las ciencias, es un proceso de sensibilización, socialización y formación; y esto no se puede disociar.

 

¿Qué opinión personal merece el Conservatorio Castella en términos de enseñanza?

P/ Creo hay una disociación abismal entre la parte artística y la académica; se ven los procesos como algo separado y no como un proceso de formación integral. Se le exige al estudiante ser una cosa en la mañana y otra cosa en la tarde. Desde mi perspectiva en el tiempo que estuve ahí (no puedo hablar del lado académico), la parte artística se sentía como prioridad porque “somos un colegio artístico” y lo académico “no es trascendental”.

 El arte sí es la prioridad claro, pero entonces la parte académica debería integrarse o ayudar al arte, y viceversa. En un colegio no artístico igual creo que todo se complementa.

¿Para qué vamos a la escuela? ¿Para qué vamos a estudiar? No es para obtener un cartón, sino es un proceso de formación y construcción; insisto en eso.

En cuestiones de planeamiento, se tiene que saber bien cómo estructurar, cómo llevar un proceso, cómo hacer un programa de curso, porque aunque es algo flexible, debe haber toda una investigación, reflexión, reinvención; se debe evidenciar qué estuviste leyendo de danza-movimiento-arte-otros, qué estuviste investigando, aplica o no a mi población, lo que se está haciendo en otros países, etc. Y no solo por ser un sistema formal de educación sino porque somos directores y responsables de procesos de enseñanza-aprendizaje.

 

Contanos un poco sobre la maestría que vas a hacer el próximo año.

P/ Es la maestría en Psicopedagogía en la UNED, tiene un enfoque en investigación. Mi idea es tomar las herramientas de psicopedagogía para plantear un proyecto en donde el movimiento sea una materia dentro de un curso lectivo.

  

Desde tu experiencia por la escuela de danza U.N.A. y las otras escuelas, ¿cómo ves la enseñanza de la danza? Deficiencias y fortalezas.

P/ Creo que una fortaleza es que quien está enseñando es porque ama la danza, si usted llegó ahí es porque usted quiso luchar por eso; muy posiblemente a nadie lo obligaron a dedicarse a esto. Otra fortaleza es que veo mucha apertura a otras expresiones, el mezclar cosas y la interdisciplinariedad. Algunas personas, buscan su propia voz en el arte.

Deficiencias serían entender qué es pedagogía en el arte y para qué. Por ejemplo, alguien que lo tenía muy claro era Jimmy con el Conservatorio del Barco, él quería formar bailarines y hacia eso los dirigía.

A nivel de danza país, han surgido academias de danza en donde se dan ballet, jazz, hip hop, belly dance, etc; pero va de nuevo, ¿para qué? Que no es que sea malo, dejémoslo claro, es un medio para que la persona tenga contacto con esto pero creo que detrás del negocio debe de haber una filosofía y una pedagogía. ¿Para qué se va a enseñar? ¿Qué vamos a tener en esta escuela? Porque al final es una bendita repetición y para mí la danza no puede convertirse en un proceso de repetición, de imitación de formas que muchas veces se hace.

 

¿Qué cambios deben de realizarse para poder mejorar la enseñanza de la danza?

P/   1.     Tener un objetivo, un enfoque y un norte

2.     Cómo se va a hacer

3.     Hacia dónde nos vamos a dirigir

4.     Qué metodología - cambiar la metodología.

Algo más grande que la metodología, ¡la pedagogía! Hay demasiados avances pedagógicos, hay demasiados investigadores e información, y ¿dónde queda eso en la parte de danza? Nos quedamos solamente con “la clase se planea así: hay un calentamiento, hay una frase dinámica que eso lo vamos ir haciendo por pasos donde vamos ir haciendo partes de la frase hasta que lleguemos a la frase dinámica, la repetimos 10 veces, hacemos el cierre que puede ser abierto o cerrado y ¡listo! Ya tengo mi clase” Es una forma, ok, pero por qué no tener en cuenta formas de aprendizaje, inteligencias múltiples, etc.

Además, como docente es sumamente importante saber si me gusta dar clases o no.

Hay mucha información que no está siendo utilizada en danza, si uno está dirigiendo un proceso de enseñanza-aprendizaje es imperante investigar y quebrar nuestros propios paradigmas, transformarse y poder darlo en clase.

Si yo creo que los procesos que se viven dentro de un espacio de aula son para transformar, descubrir y crear, entonces no puedo ir a dar lo que me dieron a mí hace un año; yo tengo que seguir leyendo, investigando y observando.

Y, en una universidad, mínimo que los profesores tengan algún estudio en docencia.

 

“Necesitamos disciplina como seres humanos, para mí la disciplina es el control de los impulsos para alcanzar un objetivo determinado.”

- Paz Alfaro

 

 Contanos sobre el Proyecto Void en el que estás trabajando.

P/ Void es un proyecto que surge a raíz de mi necesidad de hablar sobre el tema de la trata de personas y esclavitud sexual. Es un grupo de gente que le interesó el tema y estamos explorando y construyendo. Me interesa trabajar con gente de otras disciplinas, en este caso arquitectura; y bueno, ¡estoy aprendiendo montones! Amo estos espacios.

 

¿Cómo nació ese interés por el tema de la trata de personas y esclavitud sexual?

P/ Pues era un realidad que me empezó a resaltar luego de un proceso personal como mujer. Sentía mucha frustración de ver situaciones sobre este tema.

 

Si no te dedicaras a la danza, ¿cuál hubiese sido tu otra profesión?

P/ Psicología, me gusta mucho. Estuve 2 años en la UCR, me gustaría terminarla en algún momento.

 

Si fueras un animal, ¿cuál animal serías y por qué?

P/ Pastor Alemán, por la actitud de esta raza.

 

Si pudieras visitar cualquier país del mundo, ¿cuál sería y por qué?

P/Francia (te amo). Me encantaría ir a Holanda, porque hacen las cosas muy bien.. Pero, yo viviría en París en los años 20.

 

¿Qué le dirías a los estudiantes de danza actuales?

P/ Que busquen su pasión, busquen que tienen qué ofrecer y servir, considero que todos nuestros dones son un regalo y son para servir y transformar; que el arte sirva para algo.  Busquen su propia voz y humildad. No se desanimen, todo pasa.

 

¿Qué le dirías a tus colegas profesionales que leen esta entrevista?

P/ Al final todos nos necesitamos de alguna forma… ¡hay espacio para todos y todas! Démonos el chance de conocernos, a través de puestas, actividades, etc. Hay que apoyarnos, la danza no es una jerarquía vertical.

  

Es muy probable que algunos no concuerden con lo manera de pensar de Paz, y está bien; estamos en un medio que vive y se reinventa a partir de las diferentes perspectivas. Hallo sumamente provechosa esta entrevista porque planta una semilla para poder hacer las cosas diferentes en este 2017 que se nos avecina. Los jóvenes tenemos el poder de cuestionar los procesos que han venido detrás de nosotros y por los cuales hemos pasado para poder mejorar lo que con tanto esfuerzo nuestro antecesores crearon. Los dejo con esta cita que dijo Paz en la entrevista pero que no la incluí anteriormente:

 

“Un profesor es una persona que impulsa a las demás, no las deforma. Yo quiero ser un trampolín”

– Paz Alfaro

 

 

Pueden ingresar al enlace de abajo para ver las fotos de la entrevista que tuvimos en Barrio Café en Barrio Escalante:

 http://enlastablascr.com/galeria/un-cafe-con-paz-alfaro