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Un café con Marina Herrera por Carolina

Soy tica, hago lo mejor que puedo y voy a disfrutar lo que estoy haciendo.

Carolina Burgos

En octubre me enteré de la gran noticia que una bailarina costarricense había sido seleccionada para bailar en una producción del ballet Don Quijote del Panamá Ballet Festival, bajo la dirección de José Manuel Carreño, junto a la renombrada bailarina Marianela Núñez. Esta tica es: Marina Herrera. 

 

Por supuesto, al enterarme de esto, inmediatamente le escribí a Marina para tomarme un cafecito con ella y conversar sobre su vida, profesión, aficiones y próxima gran experiencia a vivir. 

 

Marina es una muchacha joven y super amigable. Nos sentimos en confianza e hicimos click casi de manera inmediata. Me compartió aspectos de su vida artística y personal y pude compartir con ella, la emoción de esta gran aventura, próxima a venir.

 

Contanos un poco sobre vos

M/Nací en San José, Costa Rica y tengo 21 años. Siempre he estado muy, muy cerca de las artes ya que mi abuelo fue Arnoldo Herrera, el fundador del Castella. Aunque no lo conocí, la influencia artística de él es muy grande. Cuando digo que él es mi abuelo, siempre me llega la reacción de la gente.

 

Toda mi vida estudié en colegios y escuelas públicas y por aparte llevé ballet. Hacía mis tareas a las 10:00 p.m. y me dormía a media noche, con tal de hacer ballet. También llevé pintura, canto, música, chelo y violín; danza contemporánea la llevé una vez, pero no es mi fuerte. Por ahora, soy estudiante de Francés en la Universidad de la Salle. Antes estudiaba en la UNA, pero me pasé a La Salle porque me sirven más los horarios.

 

Bueno, mi deseo siempre ha sido salir del país y ser una bailarina así, súper chiva, pero la realidad es que uno no tiene la plata, ni el tiempo. Además, mis papás siempre quisieron que yo tuviera un título por si no funcionaba. Es la realidad.

 

Estuve en la universidad por dos años, pero me tomé un año sabático. Encontré un curso de verano en Barcelona, el Barcelona Summer Dance y en marzo me fui para allá. Era un curso de baile pero daban teatro musical, danza contemporánea, canto, coreografía, puntas, repertorio; era bastante completo y era dado por una casa de la cultura. 

 

 

Y, ¿por qué no estudiaste en el Castella?

M/¡Oh damn!, esto es controversial. Cuando mi abuelo murió, mi papá, pocos años después, asumió la dirección. Mis hermanos mayores si estuvieron en el Castella en los primeros años, pero después mis papás decidieron alejarse un poco de la institución y ponernos en coles más cerca de la casa. 

 

¿Cómo fue que empezaste en el arte?

M/ Dice mi mamá que a los tres años yo copiaba la postura de mis hermanos al tocar violín. Entonces a los cuatro años mi mamá me metió a clases de violín. En ese entonces estaba el Conservatorio Artístico Infantil en San Antonio de Belén, que era como un mini Castella porque en las tardes daban clases de artes. Ahí llevé violín, guitarra, danza, ballet; ¡de todo!. Entonces empecé a los cuatro años y terminé a los ocho años. Hubo un periodo de 5 años en el que no bailé pero sí me mantuve en violín y conocí el chelo. A los trece años retomé el ballet y no quise parar, porque en esos 5 años era demasiada la ansiedad de moverme. Entonces, a los 13 años volví con Ingrid Cruz, que siempre ha sido mi profesora base. 

 

Entonces, ahorita sos estudiante y bailarina. ¿A dónde bailás?

M/Con el Ensamble del Festival San José de Ballet, la directora es Katherina Madriz. Entreno con Ingrid Cruz en la casa de ella en San Sebastián.

 

 

¿Con cuáles otras disciplinas  has complementado el ballet?

 M/Ahorita Pilates, cada vez que tengo plata, jaja. Trato, fuertemente, hacer natación… pero a veces no puedo. La verdad es que soy demasiado friolenta jaja. En algún momento fui al gimnasio, pero el gimnasio no es lo mío. En la casa, trato de hacer abdominales una vez al día.  

 

 

¿Es la primera vez que bailás en un ballet clásico?

M/No, sería la segunda vez que bailo un ballet clásico. La primera vez fue en El Cascanueces, obviamente en la versión tica, en el 2012.  Ahí conocí a Mariamalia Pendones quien después fue mi jefa en Alicia.

 

El Cascanueces y esas grandes producciones ticas, son tan chivas porque uno conoce a tantas bailarinas y une a tantas personas, que después, son la gente le dan a uno trabajo. Yo soy una mezcla de todos y me llevo con todos, y quiero que se mantenga así porque después me quedo sin trabajo jaja. 

 

 

¿Cómo te enteraste de esta producción Don Quijote?

 M/ Me enteré vía Instagram. Ellos lo publicaron dos semanas antes. Entré en depresión como una semana porque dije: “no puedo ir, no tengo plata”. De casualidad se lo compartí a mi hermana y una vez que se lo comparto a ella, se lo tengo que compartir a mis papás porque ella es una sapa y les cuenta. Mi mamá me dijo que por qué no veía boletos, y yo le dije “mami, cómo uno va a sacar la plata así de rápido? Es una semana”. La audición era en Panamá, un domingo y el miércoles anterior, en la noche, conseguí vuelo.  “Mami, ¡muchas gracias!. No le vuelvo a pedir plata nunca más, jaja”.

 

Cada vez que uno hace una audición, el miedo es no pasarla y decir, “gasté plata en esto y la perdí”. Tras de eso, el que dirigió la audición fue un bailarín José Manuel Carreño, que es cubano pero bailó en compañías élite a nivel mundial. Yo decía, “¡uy! ¡juepuña! El es quien nos va a seleccionar y si no me selecciona... esto va a afectar mi autoestima” jaja. Yo era la única tica en la audición.

 

La audición fue una clase bastante sencilla y lo que querían ver es si uno maneja el ballet y si tiene el nivel. Luego estuve hablando con el director en una entrevista tipo low key, sobre a dónde me quedaría si me aceptaban y otros aspectos a tomar en cuenta.  Me vine a Costa Rica y a la semana me contaron que me aceptaron. ¡Yo estaba demasiado feliz!. 

 

 

¿Conociste a Marianela Núñez?

M/ Anteriormente, a final de julio, fui al Panamá Festival y ahí conocí a Marianela Núñez y yo “¡Oh Margot!”  

 

 

¡Para una es el equivalente a conocer una celebridad!

M/ ¡Rajado! ¡Yo nunca en la vida me había sentido así! Estaba entre llorar y ponerme demasiado feliz, ¡no podía creer que estaba conociendo a esta persona! En ese momento estaba con otras ticas y yo les dije “¡hay que hablarle!, yo no me voy a quedar aquí nada más viéndola”. Agarré demasiada fuerza interna y le hablé. ¡La mae demasiado tuanis! Demasiado dulce y linda.  

 

 

¿Cúal fue el papel para el que audicionaste?

M/ No se audicionó por un papel en específico porque fue como una audición abierta. Obviamente, no voy a tener un papel principal, porque ese es para Marianela. Hubieron tres audiciones y yo fui solo a una. Una se la hicieron a la Compañía Nacional de Panamá, otra a una academia  y la otra a Steps, que fue a la que fui. Entonces no se audicionó para un papel en específico y aún no sé que voy a ser, no me han avisado.  

 

 

¿Qué se puede esperar de una audición de este calibre? ¿Habías hecho antes, alguna audición similar?

M/ Sí, el año pasado audicioné para la Compañía del Ballet Nacional de España. Y… di, me fue muy bien, la verdad; eso me subió mucho el autoestima como bailarina, jaja Porque a veces uno duda mucho, porque no tengo un entrenamiento formal de una escuela nacional. Es que, en esa audición, había gente que al entrar a la audición le decían de una vez, “no, usted no”. Y yo “¡Dios mío! ¡Meta, meta la panza!”. A otras personas, después de hacer la barra les decían “usted ya no”.  A mí me permitieron hacer toda la clase, aunque me equivocara. Entonces, sí, ya había audicionado para algo grande.

 

Yo siempre me llevo los consejos de mi profesora: “a pesar de que usted es tica, tiene que creérsela y tiene que disfrutar lo que está haciendo”. En las audiciones, eso es lo que siempre pienso: no soy más, ni menos. Soy tica, hago lo mejor que puedo y voy a disfrutar lo que estoy haciendo.

 

Tengo cuerpo latino, tengo entrenamiento latino, ¿cómo voy a triunfar en un arte europeo? ¿Cómo encajo en esto? Es que hay que creérsela y ser carebarro. Honestamente, en las audiciones, siempre he sido carebarro, me pongo adelante aunque me equivoque. 

 

Sobre tus experiencias en audiciones, ¿qué podrías decir que se puede esperar de una audición?

M/ De una audición uno siempre aprende algo, porque uno está recibiendo una clase con un profesor nuevo. En una audición uno tiene que adaptarse a la manera que están dando la clase y ejecutarlo lo mejor posible. Uno aprende a trabajar bajo presión, es algo que en Costa Rica no estamos tanacostumbrados, no nos gusta trabajar bajo presión. En mi caso, bajo presión, me cuesta girar, pero sí lo logro.

 

También, uno no está acostumbrado a interpretar en una clase, uno está más relajado. En cambio en una audición, desde el primer momento  se tiene que interpretar, porque eso es lo que están buscando, alguien que pueda interpretar el papel. Entonces, ¿qué se puede esperar de una audición? Aprendizaje. 

 

¿Cuándo comenzás el proceso de montaje?

M/ Empiezo el 25 de noviembre. 

 

Y, ¿cómo es?

M/  Me voy cinco semanas, la función es el 27 y 28 de diciembre. Como no me han dado horarios, no sé si los ensayos van a ser todos los días. El que va a coreografiarr el ballet es este señor Carreño, y como ha trabajado con compañías y agrupaciones muy importantes, está acostumbrado a montar con bailarines profesionales.

 

¿Tenés algún estilo de ballet favorito?

M/  Honestamente, me gustan todos. Puedo decirle un ballet favorito de cada estilo. Del ballet clásico, el Lago de los Cisnes,  a pesar de que está “quemado”... es una belleza. Del ballet neoclásico me gusta Manon. Es un drama, pero me imagino que es demasiado rico bailarlo porque son demasiadas emociones en un solo ballet. También, me gustan los neoclásicos del Royal Ballet, son muy lindos. De los más modernos puedo decir que Petite Mort de Jiri Kylian, ¡es demasiado! y también Infra de Wayne McGregor.

 

¿Cuál ha sido el papel o coreografía en la que más te ha gustado interpretar?

M/  Va a sonar muy raro, pero fue el primer papel que tuve en el Cascanueces y fue el de hacer la abuela. Ha sido de los más divertidos. A pesar de que he tenido papeles muy chivas con el Ensamble, el papel de la abuela ha sido algo tan diferente a mí, obviamente, estoy interpretando a una señora y cuando lo hice tenía 14 años, así que tuve que hacer todas las mímicas. Fue super rico y muy chiva. 

 

¿Cómo es un día normal en la vida de Marina?

M/  ¡Uf! Un día normal, me levanto a las 7:30 a.m., me baño, me alisto y me voy a las 8 a.m. para ensayo del Ensamble y ahí paso toda la mañana hasta el mediodía. Regreso a la casa, hago trabajos de la U y me voy a las 4:00 p.m. para hacer clase de ballet a las 6:00 p.m. Regreso a las 9:00 p.m. y sigo haciendo trabajos. 

 

 

¿Cuál es el paso de ballet que más te cuesta?

M/  Los malditos giros. Dice Maria Solera: “llegué tarde a la repartición de giros”. Pero, ¡puña!, los trabajo.

 

 

¿Cuál es tu fuerte en la técnica?

M/   Extensiones. A mi perspectiva, siento que es mi fuerte. Pero, siempre que llego a Alicia, las colegas bailarinas me dicen que les gusta mucho como interpreto. 

 

 

¿Cuáles son los obstáculos más grandes a vencer como comunidad del ballet en Costa Rica?

 M/  La unificación. Siempre lo he dicho así: “la gente, aquí, le gusta llevarse las flores y no quiere compartirlas”. Ese es el problema más grande, las generaciones que tienen las academias más desarrolladas no les gusta compartir y afecta demasiado la comunidad de bailarines. Si no fuera así, ya habría una Escuela y Compañía. Además, a la gente aquí les gusta ser soyla, para llevarse las flores y ¡no se puede! Les gusta coreografiar, dirigir, vender las entradas, hacer de todo y ¿cuál empresa en el mundo trabaja así?

 

 

Después de leer esta entrevista, se me confirma, una vez más, que la experiencia no la da exclusivamente la edad. Marina ha pasado por diferentes plataformas y diversas vivencias que la han enriquecido en su labor artística.

 

Marina es una bailarina abierta al cambio y crecimiento. Dispuesta a escuchar los consejos de aquellos más experimentados y tomar lo que le sea útil, para continuar desarrollándose como artista e intérprete.

 

Marina, es un honor que estés representándonos como país en esta producción panameña. Gracias por dejar el nombre de Costa Rica en alto y que a través tuyo, el mundo pueda conocer el talento de nuestra tierra. ¡Felicidades y adelante!