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Un café con Karlton LACEY por Carolina

"La gente cree que al llamarme morenito o moreno me están haciendo un favor. No, yo soy negro y me encanta cómo suena, ¡negro, negro, negro!" - Karlton Lacey -

Carolina Burgos

Hace mucho tiempo que tenía en mente entrevistar a Karlton. Gracias a Melissa Montero (su novia), he podido seguir de cerca sus experiencias y me he dado cuenta que él tiene mucho que decir. He visto cómo ha tenido que adaptarse tan versátilmente ante las situaciones que se le han presentado, y cómo su labor ha comenzado a dar frutos después de años de arduo trabajo. Su perspectiva para con la danza parte de un lugar muy diferente al cual estamos acostumbrados, no solo por su trasfondo afro-costarricense sino también por sus diversos procesos en la profesionalización. Sabía que tenía mucho por compartir y por esa razón quise hacerlo el entrevistado del mes de marzo.

Espero que esta entrevista cale en ustedes como caló en mí.

 

Contanos un poco sobre vos. (mini biografía)

K/ Mi nombre completo es Karlton Jermaine Lacey Butler, oriundo de las tierras caribeñas. Hijo número cinco de los siete hijos que tuvo mi madre. Una madre soltera y luchadora, que me formó con carácter y disciplina.

Ahí estudié primaria y secundaria, en secundaria me trasladé del Colegio Técnico de Limón al Colegio Científico del Atlántico (primera generación). Esto me facilitó la entrada al a la universidad, el T.E.C., ahí estudié la carrera de Ingeniería Salud Ocupacional e Higiene Ambiental.

En eso que entré al TEC, tenía que llevar por obligación un curso de Cultura y otro de Deporte y revisando la planilla vi que en los del Cultura aparecía Danza, y yo “uuuu!! ¿Qué es eso? ¡Yo quiero!”  Porque solamente lo había visto en el canal Arts en mi casa y siempre desde pequeño me decían “¡Quite esa playada!”. Después me di cuenta que Arts repetía toda la programación después de media noche, entonces yo me quedaba a ver los ballets para que ya mis hermanos y mi mamá no me dijeran esas cosas.

Cuando vi Danza en el T.E.C. me dije “este es mi momento”; cuando matriculé y entré, me di cuenta que era Baile Popular, sin menospreciar el baile popular porque también me gusta, en especial la salsa, pero no era lo que yo estaba buscando. Yo pensé que iba a aprender a bailar ballet y danza, lo que yo entendía de danza en ese momento.

El profesor era Marvin Santos quien había sido subdirector de la Escuela de Danza en la U.N.A. y quien también había bailado en la C.N.D. y él me dijo que “yo me movía bonito”. Luego me dijo que el en grupo de folklor estaban necesitando un negrito para un bloque de Limón, necesitaban un negro para representar la parte del Caribe y había una coreografía que representaba la construcción del ferrocarril y ocupaban el maquinista que tenía que ser un negrito con boina y una guayabera amarrilla. Y, ¿adivinen qué? Ese fui yo jajaja.

Así fue como comencé, bailando folklor y siendo el negrito de Limón que hacía “Chu! Chu!” y los niños se reían.

Después de eso descubrí que el T.E.C. tenía un programa que se llamaba Danza TEC que era de danza y no solamente de folklor, entonces ingresé a este después de 6 meses de estar en el de folklor; y llevé ambos durante la carrera por 5 años.

 

Entonces, ¿terminaste la carrera?

K/No, no la terminé. Llegué hasta el último año y decidí estudiar Danza porque me fascinaba el tema; estaba muy enfiebrado y no me imaginaba sentado frente a una computadora o haciendo rondas en una fábrica . Le pedí una señal a Dios, si yo podía estudiar danza, tenía que ser el año que seguía sino no, y continuaba con mi carrera. Me voy a la U.N.A. a averiguar toda la información y me van diciendo que ya pasó el examen de admisión y yo “no puede ser.. ¿esta es la señal Dios?” y en eso le comento a Marvin porque él me entrenó para poder hacer la audición. Entonces, Marvin me comenta que hay un programa de estudiante extraordinario que consiste en un estudiante que hace la prueba de aptitud en la Escuela de Danza sin hacer el examen de admisión y la Universidad le da una licencia por dos años para hacer el examen escrito (el de admisión). Entonces dije “Dios esta es mi señal, si yo paso este examen estudio Danza”; ese año sólo había matriculado una materia en el T.E.C. y no quería atrasarme más, entonces si pasaba ese examen ahí me quedaba. Y pasé el examen.

Tuve que trabajar mi primer año de universidad porque al ser estudiante extraordinario no podía aplicar para beca, entonces trabajé en el Colegio de Médicos y pude costearme el apartamento, comida, la universidad, etc. Después, envié una carta a la Asociación de Estudiantes de Danza para que abogaran por mí ante la Universidad y logré obtener una beca.

Pero, cuando me di cuenta que verdaderamente me gustaba la danza fue una vez que fuimos a bailar a San Carlos en un gimnasio para unos niños que tenían cáncer. En ese momento bailaba folklor, la misma coreografía del negrito con el tren. Cuando terminamos de bailar el público se puso de pie a aplaudir, entonces imagínate un gimnasio lleno de gente y en la parte de abajo bancas plásticas con todos los niños enfermos pero riéndose. Ellos estaban  felices y disfrutando de lo que yo estoy haciendo.

Una niña se me acercó y me preguntó si me podía tocar el pelo, cuando bajé la cabeza para que me tocara el pelo, un montón de niños se acercaron y todos comenzaron a tocarme la cabeza. Desde ese momento sentí que había hecho una conexión con los niños.

Después también fuimos a bailar a un convento en Cartago de las Hermanas Carmelitas, ellas se encargaban de cuidar a niños con SIDA. Sucedió lo mismo, todos los niños felices, sonriendo y queriendo tocar mi pelo. Alcé a un bebé, que en ese momento estaba todo ese tabú de tocar a una persona con SIDA porque se iba a enfermar, y yo me vi cargando a los niños y jugando con ellos.

Yo salí de ahí muy conmovido y lo vi como mi señal, entonces le dije a Marvin “yo quiero estudiar Danza” y él me respondió “¿está seguro?” y yo le dije “sí, estoy seguro”. Si cada vez que yo voy a bailar un niño se va a poner así de feliz, yo quiero bailar siempre; entonces él me comenzó a entrenar y pude pasar la audición.

 

¿Qué nos dirías a los del Valle Central sobre Limón?

K/Primero, que es hermoso. Segundo, uno tiene que permitirse sorprenderse de algo antes de hablar de ello. La violencia existe en todas partes y tal vez se le ha achacado y se le ha puesto un mal nombre a Limón pero en realidad se muere más gente en San José y a veces pasan cosas más feas.

Las playas son hermosas; les recomiendo Punta Uva, es el lugar más hermoso al que yo he ido. Es una combinación entre playa y montaña que para mí es lo mejor que puede existir. Ver el amanecer en Limón, en la playa es espectacular.

En Limón la gente siempre está abierta a ayudar, por ejemplo, yo aprendí de mi mamá que cuando ella cocina, todo el barrio come. Al principio no entendía porque yo quería repetir, pero siempre alcanzaba hasta para que yo y todos mis hermanos repitiéramos. Es ese don de apertura y calidez que tienen los limonenses, que todos son bienvenidos y los tratan bien.  

Creo que lo más importante que le puedo decir a las personas del Valle Central es que nos olvidemos de estar poniéndole etiquetas a todo y a todos, que unos son esto otros son aquello, hay que permitirse conocer a las personas y a los lugares antes de ponerle una etiqueta.

 

¿Cuál sería una buena estrategia o manera de acercar la danza entre estos dos sectores?

K/La extensión  y crear más redes como las que se están desarrollando. Pero no hacia el exterior del país, sino hacia el interior de él, lugares donde ni siquiera llega el agua o la luz. La gente teme de algo cuando lo desconoce, es un gen que tenemos como seres humanos, y más cuando te dicen que eso que desconoces es feo y violento; entonces, ¿para qué ir? Hay que hacer el esfuerzo para ir allá, si la gente quiere puede.

La gente fuera del G.A.M. tiene muchas ganas de aprender y tiene mucho talento, es un talento salvaje, crudo, es carnal; es algo que ya traen. La gente en Limón baila.

 

Contanos sobre tu experiencia en el Colegio Técnico Artístico Profesor Felipe Pérez Pérez en Liberia.

K/Ha sido muy bonito y bastante duro a la vez. Las condiciones estructurales no son las óptimas, no hay estudios de danza como tenemos en la U.N.A. Solo tenemos un salón con piso de madera, el cual está bastante deteriorado, no tiene el rebote necesario entonces se lastiman los chiquillos. Tenemos zonas verdes bastantes lindas en donde también trabajamos, “aulas verdes” como dicen, “porque no nos queda de otra”, tenemos  otros dos salones con piso de cemento y un gimnasio multiuso en donde también se dan clases, se entrena, se hacen los actos cívicos y las actividades artísticas.

En cuanto a profesores, tenemos profesores graduados de la Universidad Nacional con maestría y licenciatura, de hecho en este momento un compañero y yo estamos cursando la licenciatura y estamos en nuestro último bimestre.

En nuestra población estudiantil hay de todo, hay chiquillos muy talentosos, con esas ganas intensas de aprender, así como hay chiquillos perezosos y otros que desconocen de la danza, pero una vez que la comienzan a conocer se van enamorando.  

Creo que la danza está creciendo en Liberia, hemos hecho bastantes eventos; festivales en el colegio, presentaciones en diferentes comunidades en Liberia y otras instituciones y escuelas. Hemos ido creando historia y todo esto ha proyectado mucho al colegio porque antes se creía que solo existía el Castella como colegio artístico.

Tenemos música, teatro, danza, folklor, creación literaria y artes plásticas; son 6 especialidades y los estudiantes inician en 10mo y acaban en 12mo año. Es muy bonito porque al tener tantas artes juntas tienen la oportunidad de hacer proyectos interdisciplinarios.

 Cada uno tiene que presentar un examen final junto con una investigación escrita ano es de graduarse. En el caso de danza es una creación coreográfica de la mano de un trabajo escrito que corresponde a la investigación del tema que van a abordar. Cuentan con una muestra final en donde ellos se encargan hasta la producción; venta de entradas, escenografía, vestuario, etc.

El gran evento que tenemos en el colegio se llama Noche de las Artes que es un festival artístico que se hace al final del año.

 

¿Cómo comenzó este estudio de afro-contemporáneo que has estado realizando?

K/El estudio comenzó a nivel formal en 3er nivel de Danza cuando Nandayure Harley nos pidió en el curso de metodología planear una clase. Yo ya venía con una  espinita de pensar “¿quién soy yo en la danza?” ¿Cómo puedo sacarle provecho a esto que me hace diferente? Y en realidad era buscar mi identidad, buscar quién soy.

Entonces recordé que yo ya había hecho muchas cosas de este estilo, yo bailaba afro en Limón , bailé folklor en el kínder, hasta había sido líder de comparsas; y toda esa influencia afro venía desde atrás.
Fue en esa clase con Nanda que comprendí el sentido de la parte de sistematizar, de investigar a nivel de movimiento, cómo puedo expresar mi cultura fusionándola con la danza.  Comienzo a pensar en afro-costarricense, afro-descendiente; ¿qué pasa si hacemos afro-contemporáneo? Descubro el término para darme cuenta que ya existía. Tuve que replantearme las cosas.

Comencé a escuchar de nuevo la música que me hacía sentir bien que casualmente era música afro, percusión afro y voces afro. Encontré una pista de una hora hecha por una tribu Zulu; entonces, llego a mi casa y al escuchar la música, mi cuerpo solito se comienza a mover. Comencé a explorar, ¿cómo combino esto con lo que me enseñan en danza? Me di cuenta que el afro-contemporáneo es un técnica, pero como muchas técnicas se transforman en otra cosa; porque nos dicen que el afro no tiene técnica, y no es cierto.

La técnica de afro-contemporáneo que yo estoy utilizando es la técnica Acogni senegalés de Germaine Acogni. Esta parte de la postura de sentado de una bebé (mariposa) y a partir de ahí se comienza a despertar la columna y a movilizarla, se hacen diferentes transiciones de movimiento en las cuales se involucran diversas actividades de la cultura.

Esta técnica la encontré cuando yo estaba en la C.C.D.U.N.A. y Mónica Runde me ofreció la oportunidad de una beca para ir a estudiar afro-contemporáneo a Senegal. ¡Tenía todo listo! Y el último papel que tenía que firmar decía que el límite de edad eran 25 años y yo tenía 29 años.

 

Sobre historia, datos e información, ¿qué has descubierto?

K/De la historia afro sabía bastante porque en mi familia se acostumbra revisar material referente a este tema; desde muy pequeños vemos películas  y leemos libros que tienen que ver con afro. En la investigación descubrí que lo que la gente conoce como patois no existe, sino existe el criollo de Limón o el mekatelyu. Además, el mekatelyu se escribe, cosa que yo no sabía porque el gobierno cerró las escuelas de inglés en Limón y ahora el conocimiento sólo se imparte generacionalmente. A partir de ahí empiezo a estudiar cómo se escribe y por eso es que mi primera coreografía del Festival de Coreógrafos se llama “Inna mi Jaad” que quiere decir en mi patio o desde mi patio.

 

¿Cuánto durará esta investigación?

K/Creo que uno nunca se llega a la raíz de algo, cuando se inicia un proceso siempre continúa. Los procesos se pueden transformar pero no creo que se terminen, a nivel de ciclo sí se terminan pero porque ese mismo ciclo se va transformando en otro. Podría decir que no, nunca voy a dejar de investigar porque voy a seguir descubriendo cosas con mi cuerpo. Entonces, a nivel de ciclos sí te puedo decir que voy a acabar uno; por ejemplo, voy a acabar el ciclo en donde ya no necesito entender por qué mi cuerpo se mueve diferente porque ya lo entendí, sé que no soy simplemente un bailarín, soy un bailarín negro en la danza.

La gente cree que al llamarme morenito o moreno me están haciendo un favor. No, yo soy negro y me encanta cómo suena, ¡negro, negro, negro!

Entonces creo que esto es algo que se debe de seguir cultivando; continuar descubriendo nuestras raíces. Tal vez yo lo hago desde el punto afro porque es lo más visible en mí, pero yo también soy mestizo al igual que todos en este país; mi bisabuela por ejemplo, era indígena. Esta es otra parte que también me encantaría explorar y seguir cultivándome en este sentido. Por esto creo que uno nunca deja de investigar porque al fin y al cabo, seguiré siendo un negro en la danza no simplemente un bailarín, porque me van a seguir recalcando que “qué negro”, “qué cuerpo de negro”, etc que fue lo que me pasó en la Escuela de Danza. Llegó un momento en donde ciertas profesoras me decían “¡ay, es que su cuerpo!”  Yo no necesitaba que me hablaran de mi cuerpo, necesitaba que me hablen de mi trabajo. Necesito trascender a otro nivel después de eso.

 

El tico desconoce mucho sobre la cultura afro en Costa Rica, ¿podrías quitarnos algunos mitos?

K/El mito principal es que no vinimos a una fiesta, no nos invitaron a una fiesta. Nos sacaron de nuestras casas, nos separaron de nuestras familias y nos desterraron de parte de nuestra identidad. Muchos perdieron la vida en el camino y muchos se quedaron en el camino, muchos se escaparon y por eso es que las islas en el Caribe están pobladas de negros. Se escaparon y aprovecharon esa fuga para asentarse en esas zonas.

Los que llegaron aquí les tocó muy duro porque trabajar en el ferrocarril no fue fácil; yo no te puedo decir o afirmar cuán tan duro fue porque sería mentira, ¡yo no sé! Ni aunque mi abuelita me cuente, no voy a saberlo porque no lo viví. Pero hay algo muy importante que tenemos todos los seres humanos que es la memoria genética, y cuando me pongo a escuchar una música africana siento dolor, sufrimiento y alegría.

 

¿Cómo sucedió la liberación de la esclavitud negra en Costa Rica?

K/Después del ferrocarril, ¿Qué hacen con los negros? Se les da trabajo para que crean que tienen libertad pero viven bajo las mismas cadenas opresoras del amo. Con el paso del tiempo se van liberando, van surgiendo leyes y personajes como Marcus Garvey que lucha por la independencia de los negros; esto hace que se evidencie el proceso de libertad. Cuando se ve este proceso de libertad, los negros comienzan a buscar otros trabajos y opciones en donde se inicia un proceso de asentamiento y educación formal.

Esto sería a grandes rasgos lo que sucedió.

 

¿Cómo ha sido la aceptación del gremio y del público, ante tus propuestas coreográficas basadas en este estudio?

K/Inna mi Jaad” fue impactante, jamás creí que el público fuera a reaccionar de esa manera. Sentí al Teatro Nacional de pie aplaudiendo mi coreografía; era mi primer intento, mi primera exploración a nivel independiente en el que yo decidí representar quien era yo y lo que significaba ser un negro en la danza. Sólo me habían conocido por las obras en las que bailé de Nanda, y esta era mi primera vez incursionando como coreógrafo, entonces tenía que hacerlo bien. Quería representar algo honesto e íntimo y por eso le pedí ayuda Melissa Montero (mi novia) porque ella vivió conmigo todos los procesos, siempre estuvo ahí y sentía que era la única persona que podía entender eso. Hasta el día de hoy es la única que me entiende, es la única con la que hablo de esto y me expreso.

 Cuando presento “Waapin” hay una transición en la que yo pretendo llevar en imágenes la poesía del sufrimiento. A diferencia de “Inna Mi Jaad”, el resultado fue enriquecedor pero hubo un silencio impactante en el público. No sé si fue lo impactante de ver cuerpos colgando o que realmente no supieron qué hacer, o qué decir. Cuando termino mi coreo, me doy cuenta que el público quedó en shock. Se respeta que nadie dijera nada, porque es parte de los procesos.

 

¿Qué pasó en el Festival de Coreógrafos 2014 y 2015?

K/Después de “Inna Mi Jaad” una jurado se me acercó y me dijo que yo tuve que haber ganado el Premio a Mejor Intérprete. Pero que se había notado mi falta de profesionalismo por lo que yo había dicho en las entrevistas que se hicieron antes del espectáculo y que por eso no se me dio;  yo lo que dije fue que para nosotros (Melissa y yo) fue muy difícil ensayar. Yo tenía que ensayar en Liberia, mandarle los videos a Melissa y pedirle que improvisara en base a eso, llegaba el fin de semana y ensayábamos juntos; a veces ni siquiera podíamos ensayar. Entonces, creyeron que llegamos a improvisar y no fue así. No se respetó mi proceso. Me dolió mucho que ella se me acercara y me dijera eso cuando ya sabía que se lo iban a dar a alguien más; eso no me iba a ayudar.

Después me escribe una persona de ANATRADANZA y me dice que el premio me lo habían dado a mí pero que el jurado se lo había dado a otra persona. Le dije que me parecía lamentable que me dijera eso y que ellos deberían de tener un perfil de quién debía de ser el ganador o ganadora de ese premio. Y, termina diciéndome que ellos me lo habían dado a mí pero que el jurado decidió otra cosa (bla, bla, bla) y que la pulsee, que el próximo año podía ser mi año. Y yo, pensando en el presente, ni siquiera sabía si iba a participar el próximo año o no.

Para mi fue una experiencia  enriquecedora, pero también trajo consigo todo eso.

Creo que sea cual sea la razón de elegir a alguien para un premio, primero se debe respetar los procesos, todos somos diferentes y cada quien vive y experimenta los procesos de forma diferente. Un premio quizá no represente sólo eso sino todo lo que viene viviendo esa persona detrás y que eso no se respete es triste.

En la audición de “Waapin” me dijeron que querían verme con ese movimiento afro, que querían verme con taparrabo y tambores y que debía de aprovechar el tema de Cocorí que estaba en boca de todos en ese momento. El hecho que yo sea negro, no significa que sea mi responsabilidad representar a Cocorí solamente porque el Estado está en un pleito legal por ver si el libro se lee o no en primaria. Es un cliché bastante vulgar y bajo que piensen que un negro tiene que bailar en taparrabo y con tambores, me parece que es una falta de respeto. En ese momento, no les dije eso porque para serle honesto me golpeó duro y quería pasar la audición, porque mi trabajo tenía que presentarse sí o sí en el Teatro Nacional para seguir cultivando a las personas sobre mi cultura negra. Entonces. ¿Dónde quedan mis años de estudio en la Universidad Nacional? ¿dónde queda mi investigación sobre el afro-contemporáneo?

¿Por qué el Ministerio de Cultura sí logró apreciar mi trabajo y el Festival de Coreógrafos en donde se presentó la obra no? A mí no me importa no haber recibido el premio, yo no buscaba eso. Yo sólo quería mostrarle al mundo mi obra, y el mejor lugar para hacerlo en este país es el Festival de Coreógrafos. Lo importante es sensibilizar y plantar esa semilla.

 

Contanos algunos ejemplos sobre cómo has sufrido racismo. 

K/En mi barrio, la vecina de la pulpería, me gritaba “negro zopilote”.

Cuando estudiaba en el T.E.C., viajando a Cartago en el bus de Lumaca, una señora durante todo el viaje me dijo “negro hijo de $%X@, negro hediondo, vaya báñese”. Yo me quedé callado porque iba estudiando para un examen, pero los pasajeros se cansaron y le dijeron “señora, cállese o la bajamos”. Inclusive el chofer le dijo, “señora, si no se me calla ya, la  bajo del bus”.

Y las típicas cosas, que cuando voy a un lugar siento que no me ven o no me atienden.

Cuando entro a un supermercado, me sigue el guarda y/o el supervisor por todos los pasillos. Lo que hago es restregarles en la cara lo que voy a comprar, saco mi billetera y mi tarjeta, y les muestro que sí voy a comprar. O cuando me enojo, les digo que no voy a comprar ahí porque me siento acosado.  

A nivel de pareja interracial hemos sufrido mucho, caminamos en la calle de la mano o abrazados y la gente nos mira de pies a cabeza… ¡todos los días! No hay un solo día en que no tengamos mínimo 5 personas escaneándonos. Entonces nosotros lo agarramos de manera graciosa para reírnos, le digo a Melissa que somos una pareja tan espectacular que tienen que volver a vernos ja,ja,ja.

También lo hemos visto de los negros hacia las blancos, de todo un poco hay respecto a ese tema.

 

¿Cómo ves la situación actual de la danza contemporánea fuera del GAM?

K/Veo que tiene mucho potencial de crecimiento. Hay que darle la oportunidad, hay visitar lugares y hacer más procesos de extensión. La danza no se puede quedar solo en la G.A.M., hay que cortar ese pensamiento de raíz. El trabajo de extensión tiene que llegar a lugares tan recónditos como Bribri, Talamanca, Playas del Coco, a todo lado. Se tienen que hacer más conexiones y más redes porque la danza tiene que seguir creciendo y seguir desarrollándose.

 

¿Podrías mencionar fortalezas actuales del gremio de la danza en Costa Rica?

K/La danza está creciendo mucho.  Se podría decir que es una moda, todos quieren bailar y hacer ballet en una academia.

También, que la gente se está moviendo. No se hace danza solo porque les apasiona sino por hobby o mecanismo de ejercicio, lo cual considero importante.

El trabajo de los Tres Hermanos, creo que ellos están haciendo historia. Se les está dando valor a muchos jóvenes y muchas oportunidades con esas redes que están haciendo. Al igual que Sólodos en Danza que también están haciendo redes para que los bailarines no solamente se proyecten en país sino también a nivel internacional. Lo mismo con las compañías estatales y sus trabajos de extensión, solo creo que el gobierno debería invertir más en esas compañías para darles más oportunidad de extensión. Porque a veces, aunque se quiera, no hay dinero suficiente para estar girando por el país, lo digo por mi experiencia en la C.C.D.U.N.A. Lamentablemente siempre el dinero sigue siendo la limitante para muchos proyectos.

 

¿Qué cosas debe de cambiar el gremio para poder ver cambios sustanciales?

K/No olvidar la capacidad o la habilidad de sorprendernos de nosotros mismos. Buscar en nosotros ese movimiento personal, eso que nos hace únicos y no una réplica de lo que está haciendo el de la par o lo que está de moda. Se debe de buscar esa identidad propia a nivel de expresión corporal. Entender nuestro cuerpo y lograr que se exprese desde adentro.

Tuve una época en la que dejé de ir al teatro porque me cansé de ver 20 propuestas en la que todos se movían igual. ¿Quién es cada uno? ¿dónde está su cualidad personal? Nos convertimos en bailarines virtuosos y ya, no hay trascendencia. ¿Dónde está la interpretación? Creo que el bailarín debe de ser bailarín intérprete y el coreógrafo debe ser coreógrafo, no bailarines que hacen coreografías. Todo eso se logra con la investigación; desde el cuerpo, con el cuerpo y para el cuerpo con honestidad y autonomía.

 

¿Tenés en mente algún otro proyecto para realizar a corto, mediano o largo plazo?

K/Ir a Senegal es a largo plazo. Ahorita estoy en un proceso de investigación para presentar un dúo de danza afro-contemporáneo con Melissa Montero. Quiero participar en el Festival de Coreógrafos este año. Voy a dejar la línea cronológica que venía trabajando con “Inna Mi Jaad” y “Waapin”, esto va a ser totalmente aparte y en conjunto con Melissa.

 

¿Cuáles son tus hobbies?

K/Tengo muchos. Me encanta cocinar, me encanta que la gente llegue a mi casa a compartir un rato con una comida elaborada por mí. También me gusta mucho leer, escribir poesía, patinar y hacer origami. Además, me gusta hablar con la luna y jugar  Poker.

 

¿Qué es algo que te saca de tus casillas?

K/Ahora que estoy en docencia, algo que me enoja muchísimo es que una persona le diga a otra que no puede y/o que no es suficiente. Todos somos suficientes de lograr lo que sea. Todo está en uno, tenemos el universo en nuestras manos y podemos hacer lo que la imaginación nos permita. “Soy suficiente, somos suficientes”.

 

¿Cuál es tu comida favorita?

K/La leche condensada y el pan, cualquier expresión de pan. Dulce, salado, amargo, agridulce… ¡me encanta el pan! Si me quiere ver feliz, deme café con pan o una latita de leche condensada.

 

¿Qué es lo que más te gusta de Limón, del Valle Central y de Liberia?

K/De Limón, la gente cálida,  el don de hospitalidad que tienen y sus playas.

Del Valle Central, la oportunidad que se me dio de crecer, estudiar y trabajar. Porque la verdad San José no me gusta.

Liberia, me encanta el atardecer, la humildad de las personas, el abrazo cálido de los niños y jóvenes que llegan a saludarme antes de cada clase.

 

Si pudieras decirle algo al gremio de la danza, ¿qué sería?

K/Debemos de ser auténticos y honestos con lo que somos. Respetar de dónde venimos para visualizar y saber a dónde podemos llegar.  Lo más importante es respetar nuestro proceso y ser conscientes de lo que estamos haciendo y diciendo como artistas.

 

Si bien se dieron cuenta, Karlton es un artista ejemplar. Ha logrado tomar eso tan importante que nuestros profesores nos han hecho hincapié en hacer pero que en realidad muy pocos se toman la molestia de realizar, que es el sistematizar, investigar y documentar. Estos aspectos hacen que su trabajo sobresalga en calidad.

Su labor en sensibilizar a la población y al gremio sobre estos temas tan importantes con sus propuestas, ha ido dando frutos de a poquitos. A paso lento pero seguro es cómo se logra transformar una nación. Estoy segura que en décadas por venir, escucharemos de su gran trabajo.

 

Las fotos de esta entrevista las pueden ver en el siguiente link:

http://enlastablascr.com/galeria/un-cafe-con-karlton-lacey