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Un café con Javier Jiménez por Carolina

"Yo tengo un punto de vista valioso y quiero construir. La gente se siente muy mal cuando se enfrenta a la verdad pero siempre te la piden, porque no quieren que hablen por detrás." - Javier Jiménez

Carolina Burgos

Al darme cuenta que solamente habíamos entrevistado a mujeres, me di la tarea de buscar un buen primer entrevistado masculino y, ¿quién mejor que Javi? Como leerán a continuación, desde que lo conozco he tenido la idea de que Javi siempre tiene algo que decir. ¡No lo digo en mala manera! sino que es una persona con un criterio, con una opinión y no teme en exponer lo que piensa; algo que es difícil de encontrar en el gremio.

Los primeros 20 minutos de la entrevista ni siquiera trataron sobre él, Javi a penas se sentó comenzó a hacernos preguntas sobre la página, con lo que nos hemos topado, lo bueno y lo malo, y pude ver su interés genuino en la obra que estamos haciendo. Desde ese momento supe que iba a ser una muy buena entrevista, y no me equivoqué.

Esta quedó más extensa que las anteriores, pero les aseguro que vale la pena leerla hasta el final.

 

Contanos un poco sobre vos. De dónde sos, dónde creciste, edad, estudios, etc.(mini biografía)

J/ Viví en Hatillo toda mi vida, hasta hace 2 años que vivo en San Francisco. Siempre fui de lugares públicos; estuve en un kínder público en Hatillo, en una escuela pública en San José Centro y luego estuve en el Don Bosco. En ese momento, en mi cabeza no había nada de la danza, siempre quise estudiar alguna carrera relacionado con lo académico, quería estudiar alguna ciencia o ser profesor de español pero sí tenía claro que quería ser profesor. Estuve en los Scout por ocho años y eso me ayudó a saber hablar en público y opinar, que me dio muchísimo temperamento y me dio consciencia de la importancia de la voz. Nos trabajaban mucho el tener un criterio acerca de algo y analizarnos. Ahí comencé a “disque bailar” porque hacían esto de talents  y sólo lo hacían las mujeres, de pronto sale éste que también quería y pues ahí comenzó esta cosa.

En el Don Bosco, después de que apliqué para diseño gráfico, ese mismo año había un grupo de coreografías en el cole en donde empecé a bailar con María Fernando Mora que fue casi la primera persona a la cual le puedo agradecer esto. Después de eso, comencé ballet con Cecilio Casas cuando estaba en quinto año del cole. Terminé diseño sabiendo que no quería continuar con él porque ya estaba muy metido en esto de la danza.

Después me fui a la U.N.A., los cuatro años que ya sabés que estuve ahí peleándome con la mitad de la escuela (jaja), discutiendo todo lo que no me parecía. Tengo que hacer una salvedad, ¡yo no quería! A mí siempre me proponían para cosas porque sabían que yo era bien peleón entonces a mí me tocaba echarme la bronca. Durante ese período Nela Vargas fue un pilar transcendental para mí, no puedo dejar pasar este momento para mencionarla.

Luego de la escuela, estuve un año en Danza Abierta y luego hice la audición para la Compañía Nacional de Danza.

 

¿No te graduaste de Danza Abierta?

J/ No, yo estuve en el proceso 2011 completo, pero esa generación de Danza Abierta comenzó a mitad del 2010 y terminó en noviembre del 2012; yo estuve solo un año. Mucha gente me relaciona más con Danza Abierta que con la U.N.A.

En el 2014 entré a la Licenciatura en Docencia en la Universidad San Marcos y me gradúo en junio de este año. La comencé porque en este proyecto Plan B, que son mis ojos, mi vida y mi corazón, sentí que tenía varias carencias como docente. Definitivamente la U.N.A. no te prepara para ser docente y quien crea pensar eso está totalmente errado. Esta otra formación que es más académica y teórica me ha dado mucha información que yo no tenía.

 

¿Por qué decidiste ingresar a Danza Abierta después de graduarte de la U.N.A.?

J/El cuarto año fue muy difícil, no tenía mucha claridad de cuales eran las opciones; no sé si a vos te pasó, pero uno en cuarto tiene mucho miedo. ¿Qué vas a hacer con el dinero? ¿Cómo vas a sobrevivir? ¿Dónde voy a bailar?

Yo sabía que tenía opciones porque estaba la C.C.D.U. pero tal vez no me interesaba tanto en ese momento. Desde julio yo estaba pensando en irme, pero si me aceptaban en Danza Abierta no iba a dejar tirada la Escuela de Danza porque nunca he sido de dejar las cosas tiradas. Luis, quien ha sido n gran mentor para mí, me dio el chance de comenzar al año siguiente en enero y eso nos dio oportunidad a Jime (Jimena Muñoz) y a mí que nos fuimos juntos.

Danza Abierta siempre me gustó mucho, y para serte muy honesto siempre sentí cierto deseo de estar ahí, cuando Rogelio la dirigía, mientras estaba en la U.N.A. Me gustaba mucho su línea de trabajo, me parecían que sus propuestas eran más arriesgadas que las que hacíamos nosotros en UNA Danza Joven. Analizándolo ahora, entiendo mucho el formato de UNA Danza Joven, es un formato más estudiantil de acuerdo al nivel en el año en el que estás. En ese tiempo UNA Danza Joven era muy diferente a lo que es ahora entonces las propuestas me gustaban más; la plasticidad de Rogelio me atrapaba mucho, cómo ponía en escena sus ideas creativas, la formalidad que tenía a la hora de presentarlas me atrapaba mucho y los bailarines se veían muy, muy bien.

 

¿Qué te motivó a querer formar parte del elenco principal de la Compañía Nacional de Danza?

J/ Yo quise estar en la C.N.D. desde que tengo 17-18 años. Una amiga me dijo que había un F.I.A., la C.N.D. presentaba una coreografía de Carlos Ovares y se presentaba en el anfiteatro afuera del CENAC. El piso estaba lleno de arena; yo no había tenido antes acceso a la danza y todo lo de ese F.I.A. era gratuito.

Yo me acuerdo ir y querer volver. Esa primera vez fui con mi amiga y fui dos veces más porque quedé enamorado de esa coreografía.

A Wendy yo la veía como un sujeto inalcanzable, un ser celestial tocado por la Tierra, a Carlos Caballero… ¡a todos ellos! Me generaban una admiración tan grande que yo sentía si algún día quería convertirme en bailarín quería y tenía que estar ahí. Y, como no tenía otro parámetro de danza, visualizaba que para mí eso era la danza y yo quería estar ahí. Desde que yo estaba en la U.N.A. en mi cabeza estaba “yo tengo que salir de aquí para irme para allá”.

 

Entonces, la pregunta correcta sería: ¿Qué sentiste cuando tu sueño de bailar en la Compañía Nacional de Danza fue cumplido?

J/ Suena utópico, ¿verdad? Yo siempre intento guardarme hasta que sé que estoy seguro de algo, entonces yo sabía que no estaba listo para irme antes de tiempo, ni técnica, ni emocionalmente hablando. Cuando hice la audición, sentí que sí la podía ganar. Entonces, me agarró por sorpresa en cuanto a la alegría pero sí sentía que había trabajado por ello, que no me fue gratuito. Como que yo dije “yo vengo soñando con estar aquí y con trabajar aquí, he trabajado muy duro y he sacrificado muchas cosas… me lo merezco”.

 

¿Cómo es un día en la vida de Javier Jiménez?

J/ Depende del día

Escogé un día

J/ Escojo un martes o jueves, que son mis días favoritos. Me gusta mucho trabajar entonces mi día es levantarme a las 5am, me como un cereal, me baño, me voy al gimnasio y a las 6am estoy en caminadora. Hago mi rutina, últimamente (tengo que dejar de hacer eso) me he hecho de muchas señoras y señores amigos y antes yo iba sólo a entrenar pero ahora voy también por socializar con ellos. Después del gimnasio voy a la casa, preparo el desayuno y almuerzo, y me voy para la Compa que entramos a las 9am. Entrenamos, martes o jueves generalmente es Natalia la que nos entrena, pero digamos que el entrenamiento o ensayo que nos pongan. Regreso a la casa por ahí de las 4pm, ojalá con tiempo para tomarme un café o prepararme algo para la tarde; si me da chance duermo unos 10 minutos, me baño y me voy con mis chicos de Plan B. Este proyecto tiene 10 años ya, empezó cuando yo estaba en la U.N.A.; es un grupo de formación para chicos de Hatillo y entrenamos en un salón comunal de 6pm a 9:30pm. De ahí, regreso a la casa, preparo la cena, limpio el apartamento y me termino durmiendo como a las 11:30pm.

 

¿Cuál es tu parte favorita de ser bailarín?

J/ No tengo Caro, no puedo explicártelo. Yo preguntaría: ¿Qué es ser bailarín? 

Porque, ¿entrenar? A veces no me gusta el entrenamiento, tengo que ser honesto. A veces me aburro en la clase, a veces me gusta mucho una parte de la clase, a veces vengo con mucha energía y me encanta toda la clase, a veces estoy muy cansado y me duelen mucho las piernas y digo “Dios mío! Qué es esta clase?!

¿Los ensayos? Depende de la obra, de qué tan involucrado esté en la obra o cuánto me quieran involucrar en otro tipo de procesos, no necesariamente en la parte de bailar.

¿El escenario? Sí, pero he aprendido a afrontar estos nervios de otra manera diferente. ¿El aplauso? No, porque yo creo que al presentar un trabajo es suficiente con que la gente se siente a verlo. ¿Qué sentido tiene creerte que porque aplaudieron un montón realmente les gustó?

Entonces yo creo que de ser bailarín, no de bailar, de ser bailarín puedo decir que el contacto con entenderme mucho, me ha ayudado a conocerme mucho desde muchas aristas. Y en especial cuando empezás a cumplir años, te das cuenta que hay cosas que no vas a lograr y tenés que asumirlo; ese es tu cuerpo, esa es tu edad, ese es el momento en el que estás y esa es la obra en la que estás bailando. Como vos poco a poco te vas asumiendo con la realidad que significa ser bailarín y eso te da mucha madurez, o por lo menos a mí me la ha dado.

 

¿Cómo te describirías como bailarín intérprete?

J/ Yo creo que me hace falta mucho camino todavía, a mí me han visto muchas veces como un bailarín ejecutante. No significa que me agrade, pero creo que a los coreógrafos les funciona mucho que yo alzo a todo el mundo, que soy fuerte y alto entonces siempre me vinculan mucho a esta parte de solucionar el material coreográfico. Entonces, te puedo decir que a nivel de bailarín intérprete, sin menospreciar el trabajo que algunos coreógrafos han hecho, no siento que he tenido un gran reto interpretativo. Siento que todavía no me he sometido a esa experiencia y por lo tanto, creo que me hace falta mucho camino. Nunca me han desarrollado un personaje, siento que me proyectan mucho a la parte mecánica, aunque me gustaría interpretar un personaje muy intenso escénicamente.

 

El último año te hemos visto profundizando más en tu lado de composición coreográfica. Contanos sobre esto. (por qué quisiste desarrollar esto, temáticas de las coreos, etc.)

J/ A lo largo de diferentes momentos de mi vida me he preguntado diferentes cosas; yo creo que la danza (usualmente) en sus primeros momentos la gente intenta sacar sus problemas o hace sus catarsis a través de sus creaciones. No digo que yo no lo haya hecho, obviamente lo hice, sí pasé por ahí.

Ahorita me gusta mucho la política, entender cómo se mueve mi país; el fenómeno social, económico, la realidad mi país, la publicidad de las campañas políticas. Estoy en un camino en donde me interesa proyectar en escena lo que nos sucede como individuos en este país específico, y creo que es un compromiso que nosotros nos hemos ido alejando poco a poco; porque usualmente nos metemos mucho en índoles psicológicas, pero hay un fenómeno social que sucede y que también es muy difícil de plantear. A mí me cambió mucho la perspectiva desde que entré en la Licenciatura en Docencia; el conductismo me ha atrapado y me interesa mucho cómo somos seres tan dirigidos entonces mis últimos montajes han tenido mucho que ver con el conductismo.

El montaje de coreógrafos es un trabajo al cual le tengo mis reservas, yo siento que no la pegué, pero fue más un experimento de cómo trabajar el conductismo a la hora de crear. No había un tema en específico, sino que yo me propuse dirigir los ensayos de diferentes maneras      , poner a los chicos a crear a ver si me cuestionaban, si les gustaba, si lo decían o no; y me topé con que los bailarines hacemos lo que nos piden, y ya. No analizamos el por qué; porque venimos de una escuela donde si preguntamos o decimos que no nos parece es cuestionar a la persona, y la persona es una autoridad extrema y se siente mal porque es cuestionada. Somos personas pensantes. 

Hice un montaje con los chicos de Plan B llamando “Domesticados” que estaba muy relacionado a las experiencias          de Pavlov y Skinner con los experimentos que realizaron con palomas y ratas en el conductismo.

Con Roxana ha sido el mejor proceso de mi vida, ¡el mejor, el mejor! Fueron meses de investigar mucho, leer mucho, de describir en mi bitácora todo lo que nos sucedía, de ver películas, etc.

 

¿Cómo te describirías como coreógrafo?

J/Como un coreógrafo en proceso que está en búsqueda de experiencias que le aporten algo a la gente. Desde que empecé con la licenciatura, ya no puedo evitar pensar que no me importa tanto el producto, sino que yo quiero que las personas que están trabajando conmigo se sientan bien. Porque yo he estado en procesos muy feos y malos, donde yo me cuestiono si quiero seguir bailando, en donde digo que la danza es horrible y en donde te hacen sentir como una cucaracha, y yo no quiero ser ese. Entonces, mi objetivo es que esas personas se sientan útiles, funcionales, valiosas y que sepan que su coreógrafo está interesado en trabajar con ellas.

Las nuevas tendencias pedagógicas te dicen que te sacan más si te motivan a que si te pasan aplastando. Si yo me centro en todo lo que vos no lográs, en todo lo que no podés, vos no me vas a dar todo eso bueno que tenés; ¡que ya lo tenés! Pero a veces el coreógrafo o el docente piensan que eso es suficiente y no, se lo tenés que decir. La motivación de afuera es importante, porque cuando estás bailando estás peleando con todo lo que te cuesta, lo que no te gusta, lo que no te sale y te frustrás mucho. Y, si no existe esa motivación de afuera, termina siendo un proceso más en donde cumplís solamente con la ejecución de movimiento.

 

¿Qué opinas de los nuevos cambios en los que se ha visto envuelto (de nuevo) el Festival de Coreógrafos?

J/Primero, no les vas a quedar bien a todo el mundo.

La reunión que hubo para “tomar en cuenta nuestra opinión para los cambios” no fue cierto; yo sentí que fue una reunión para hacernos del conocimiento de qué era lo que iba a pasar y que nos hicieran pensar que se nos tomaba en cuenta el punto de vista.

Siento que estuvo muy bien que quitaran las categorías porque creo que todos deberían de participar, pero pienso que deberían de dejar algunos cupos libres a nuevos coreógrafos. Porque evidentemente si competís a nivel de composición, temática y un montón de cosas a la par de un montón de gente experimentada, nunca vas a tener el chance al menos que seas demasiado brillante.

Por otra parte, yo creo que fue una muy mala idea lo que se hizo ahora (el concurso temático) y cómo se manejó; para eso tenemos pruebas y resultados. Vos ves que se hace un cambio de estructura en donde hay una parte temática y otra que no; por dicha Fred nos dio la oportunidad de hablar porque al principio sólo iba a ser temático. Tenés que someter tu creatividad a una idea impuesta que viene de otra parte y además, el Festival no planteaba eso; ya te están cerrando una vitrina.

Resultado: sólo habían cinco coreografías que intentaron concursar dentro del tema, por que si le preguntas a los demás, no participaron porque no les movía la temática.

Se escogieron tres obras, y ¿cuál fue el resultado de la temporada del Festival de la Imaginación? El teatro estaba vacío. Además, nos cortan la producción; esta es la primera vez que estoy en el Festival de Coreógrafos en donde no hay dinero para producción. Entonces, yo tenía 9 bailarines que tuvieron que costearse su vestuario por aparte porque no les pude dar ni 5 pesos para comprar una tela. Yo como coreógrafo diciendo, “pucha, yo tengo trabajo en la Compa por dicha, pero y ¿estos maes que están breteando conmigo?” al final lo que hicimos fue separar el dinero entre ellos, yo no me dejé nada porque me daba mucha que además de que se tienen que pagar el vestuario, lo que repartís es para pagarse el vestuario.

Tampoco estaba muy de acuerdo en la cantidad exagerada de premios que se dieron en un momento porque me sonaba como a un talent show, sólo faltaba el premio a la sonrisa más bonita y a la lágrima más depresiva. Creo que sí debería de haber una premiación pero debería de haber una moderación para ésta. Y, a veces nos enajenamos mucho por un premio; estás en un festival pero estás para ganar.

Se lanza una temática nueva en el Festival de Coreógrafos sin haber analizado si ésta propuesta funcionó, y eso no está bien. Se llega el último día del Festival y dicen: “la temática del próximo año es tal” sin hacer un análisis y decir: “Vamos a ver qué pasa con el Festival de la Imaginación, vamos a ver cómo responde el público.”

¿Qué pasó en el Festival de la Imaginación? Ponen las obras ganadoras con la obra “Bosque Húmedo” de Marcela Aguilar en un programa que dura dos horas, y la gente en el intermedio se quiere ir porque les van a cerrar el parqueo;  qué les importa si lo que viene después es bueno o no, ¡les van a cerrar el parqueo, ya no se quieren quedar!. ¡Pésima idea! Hacen un programa tan extenso que no se ponen a pensar en que no todas las personas tienen un Mercedes Benz que se los recogen afuera del teatro y que hay gente que tiene que viajar en bus.

 Otro fenómeno que ocurrió el año pasado fue que no fueron cuatro noches sino solamente tres. Pusieron el viernes cinco propuestas y el sábado seis propuestas, ¡a las 10pm la gente está harta!

Me parece excelente la iniciativa del Teatro Nacional de homenajear a alguien cada año, porque hay mucha gente que tiene mucha carrera aquí y que ha hecho muchas cosas por la danza.

 

¿Qué cambios harías vos para con el Festival?

J/No deberían de existir las categorías como existían antes.

Deberían de haber mínimo cuatro propuestas de nuevos creadores para que exista esa oportunidad para las personas que sí quieran eso puedan aprovecharla.

Los premios deberían de ser más moderados y no que se premie todo, que no sean premios monetarios pero que sí se distribuya la taquilla entre los coreógrafos. Sin embargo, la cantidad tan grande de entradas de cortesía no está bien.

Los premios a los intérpretes sí deberían de existir porque es un reconocimiento a las personas que están en ese momento.

A mí me gustaba mucho la modalidad que había de una noche de gala con las coreografías ganadoras del año anterior.

Yo no conozco los criterios que se eligen para el Premio al Mejor Vestuario, y ahí tengo mis dudas, pero parten desde mi ignorancia. Podrían compartir los criterios en un documento para que se  haga conocimiento de todos.

Siento que deberían de ser cuatro noches y no solamente tres, y que hayan otras coreografías acompañando la coreografía de la persona homenajeada.

Creo que la difusión del festival es maravillosa.

Con el jurado siempre vas a tener tus pros y contras, en especial el de la comisión curatorial. Entiendo que puede haber un dramaturgo o un actor como juez, pero yo no creo que las propuestas deberían de evaluarse a partir de eso. Lo que se vio se tiene que evaluar a partir de eso y no a partir de lo que debería de ser, y si no te gusta entonces decís que no pero no de lo que debería de ser según el juez sino de lo que la persona te propuso… y ahí, se les olvidó; todos los años se les olvida.

 

Siempre te he visto como alguien que habla sin pelos en la lengua, ¿alguna vez te has metido en problemas por tu honestidad?

J/ Muchas veces, siempre me meto en problemas por decir lo que pienso. Antes no decía las cosas como las digo ahora. Procuro analizar un poco más las palabras y sus repercusiones, pero creo la gente siempre se siente atacada cuando decís lo que realmente pensás y prefieren que otras personas digan lo que ellas piensan para no exponerse a esa situación.

A mí en una audición me dijeron “el bailarín baila y calla, estás aquí para bailar”. Soy un ser integral que piensa, opina y analiza, soy un adulto, no me pueden tratar como si fuera un niño y luego me pidan en coreografía que trabaje como un adulto. Yo tengo un punto de vista valioso y quiero construir.

La gente se siente muy mal cuando se enfrenta a la verdad pero siempre te la piden, porque no quieren que hablen por detrás.

La gente piensa y siente cosas pero no las dicen por miedo a la reacción.

 

Has leído nuestros posts/reseñas, ¿qué opinas de nuestro estilo de crítica?

J/Me parece que vos no lo tratas de formalizar demasiado, siento que no querés enajenar a la gente con ponerte muy sofisticada o rebuscada, lo cual me parece muy bien porque te vincula inmediatamente. En varias ocasiones lo has dejado claro, que es tu opinión y tu manera de verlo con respecto a la persona o la propuesta. Por eso siento que tu trabajo no es una crítica sino un análisis, y es la palabra oportuna y acertada porque es tu análisis de lo que viste, qué percibiste, qué te transmite y por dónde sentís que va. 

Me gusta que no das tanta vuelta para decir algo que querés decir. Me parece que la extensión de la escritura está muy bien, no me importa sí es más extenso, mejor para mí porque me parece que dirías más cosas.

Podrías ver más espectáculos porque así podrías entender más del fenómeno. Creo importante ver el trasfondo, entender sus estructuras, cómo funcionan y poder analizar a través de eso.

Podría ser más masivo y difundirse más.

 

¿En qué podría mejorar En las Tablas?

J/No estoy siendo condescendiente, pero vos tenés limitantes y tus limitantes están encerradas en tu trasfondo, social (visto desde el gremio), económico y temporal. A mí me encantaría decirte que esto que estás haciendo es muy bueno, que deberías de magnificarlo y hacer que otras personas se enteren, pero ¿cómo hacerlo?

Voy a decir algo, pero no sé si te cae a vos; no todo el mundo puedo escribir u opinar. Si opinas tenés que argumentas, si argumentás, tenés que investigar y si investigás, tenés que ir a varias fuentes. Hay un portillo muy peligroso con esto que hiciste, el peligro no es para vos sino para que todo el mundo crea que puede hablar, porque con esto de la libertad de expresión hace pensar que se puede opinar de todo. Y sí, se puede hacer, pero si tu opinión es pública y no está basado en algo valioso se puede destruir un trabajo que tal vez fue bueno pero porque no se fue lo suficiente asertivo, se envenenó gente ignorante que tal vez no fue a ver el espectáculo porque se dijo que era una basura.

 

Menciona 5 características que hacen un gran bailarín.

J/Trabajador, disciplinado, analítico, dispuesto y honesto

 

¿Cuál es tu género de música favorita?

J/Creo que me gusta casi toda la música. Me encanta la música electrónica y el pop; en este momento de mi vida soy super popero, antes me lo había negado. Me gusta mucho la ópera pero no la puedo escuchar toda seguida, entonces tengo que hacer pequeños cortes. Me gusta mucho la música instrumental abarcando desde la clásica, la concreta, los sonidos. Me pasa que he hecho creaciones a partir de la música, que la escucho y siento que debo crear algo con esa música.

 

¿Celebras San Valentín? ¿Por qué?

J/Sí y no. Una vez en un San Valentín me fui solo a celebrarlo porque me di cuenta que tenía una relación super importante conmigo que tenía que cuidar, y me pareció muy importante comprarme ropa, ponerme super guapo y sentarme en un restaurante solo. A partir de eso, me di cuenta lo lindo que es y se me hizo una pequeña tradición. Hay cierta soledad de la cual disfruto; vivo solo y vivo muy cómodo así.

Si tengo a alguien con quien celebrarlo, bien, y si no lo celebro solo.

 

¿Cuál es tu postre favorito?

J/ El pie de limón

 

¿Cuál sería un buen regalo sorpresa para vos?

J/Un carro (jajaja)… no me gustan mucho las sorpresas. Mi mamá me mal acostumbró a algo y es que ella siempre me lleva algo después de función. No soy de grandes regalos, soy más de pequeños detalles y los pequeños detalles me llevan a otro lado… pero si me regalan un carro, no me enojo.

 

¿Qué cambios te gustaría ver en la danza para este 2017?

J/Me parece que es muy pronto para hablar de cambios sustanciales, creo que los buenos cambios se producen a través del tiempo, de la reflexión, del análisis y de la evaluación. Creo que es muy difícil hablar de un gremio unido cuando no hay espacios que los pueda unir.

Yo desearía que haya más investigación sobre la danza, que haya un trabajo intelectual más profundo. Admiro muchísimo a personas como Verónica Monestel que lee, busca, investiga. Hace falta mucho documentar, Marta no puede ser la única que documente y rescate historia de nuestro país; pero entonces hace falta presupuesto para eso. Creo que eso nos hace trascender en la historia de un país, saber que hay una referencia escrita para la gente sepa que existimos. Las cosas no son reales hasta que las decís, pueden estar en tu cabeza pero no están en este mundo hasta que las verbalizás, y nuestra manera de verbalizar, en este momento, es documentando. 

 

Cada vez que hago una entrevista me siento sumamente privilegiada de tener la oportunidad de tomarme una taza de café y hablar de danza con colegas del gremio; piénsenlo por un momento, ¿cuántas veces hacemos eso, simplemente por el disfrute de hablar de danza?

Hablar con Javi fue tan enriquecedor, aprendí muchísimas cosas y me percaté de otras que antes no había notado. Javier no es solamente un bailarín/coreógrafo, es un artista inteligente, completo e integral; qué rico es hablar con alguien que tiene tanto en su cabeza para dar. Ojalá pudiera poner todo lo demás que hablamos que no venía a formar parte de la entrevista precisamente, pero tendría que dividir la entrevista en volúmenes (jaja); si alguna vez tienen la oportunidad de poder hablar con él así como lo hice yo, no la desaprovechen.

Cuando finalizamos, Javi me agradeció por sentir que En las Tablas se interesaba en él como artista y persona, y por sentir que su opinión era valiosa. Pero, ahora yo digo, gracias Javi por hacer sentir que nuestra labor es valiosa.

  

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