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Un café con Hazel González por Carolina

"...prefiero evitar los adjetivos a la danza y decir qué es más danza o menos danza, simplemente lo importante es crear a partir del cuerpo..." - Hazel González

Carolina Burgos

Les cuento, durante mi cuarto año en la Escuela de Danza, Hazel nos montó para UNA Danza Joven una coreografía llamada “El Rapto”; en ese momento la modalidad era un montaje por nivel, teniendo en total 4 montajes por temporada. Y, a pesar de que creo que todos los procesos creativos dejan valiosas lecciones, este en particular nos movió las bases a nosotros como estudiantes (o al menos a mí). Hazel trajo consigo un estilo de montaje muy diferente al cual estábamos acostumbrados, no solo por la demanda técnica y la apertura en el pliéque nos exigía, sino porque nos implantó la semilla de convertirnos en artistas bailarines pensantes, que cuestionan y analizan. 

 

Para los que me conocen o ya llevan tiempito leyéndome, saben que Danza Universitaria es una Compañía que admiro muchísimo desde hace muchos años. De hecho, un sueño frustrado mío es bailar con el elenco que tienen en este momento ya que creo que todos son artistas e intérpretes monstruosos.

 

Hace dos meses hicimos “Un café con Verónica Monestel” y esa entrevista me quitó el miedo de entrevistar a Hazel González, directora de Danza Universitaria. Desde esa cercana experiencia con ella, he llegado a admirarla muchísimo como artista. Por esta razón, y porque Danza Universitaria está cumpliendo 40 años, decidí entrevistarla.

 

 

Contanos un poco sobre vos (mini biografía)

 

H/Soy una alajuelense nacida en San José, estudié los primero dos años en una escuela en Alajuela y después entré al Conservatorio Castella. Creo que a mí siempre me gustó el arte, desde pequeña fui proclive a bailar pues vengo de una familia para la que bailar es muy importante.  Creo que esa fue la razón por la cual mi mamá tomó la decisión de matricularme en el Castella. Ahora considero que esa fue una de sus decisiones más acertadas en cuanto a mi crianza.

 

En el primer año universitario hice los Estudios Generales, y conocí a Rogelio López en 1987 porque tomé el Taller de Danza Moderna con él. Después en el 88, hice la audición para ingresar al grupo de aspirantes de Danza Universitaria y logré entrar. Estudié paralelamente Derecho en la Universidad de Costa Rica; fueron años muy duros y demandantes pero por dicha estaba joven y pude llevar ambos compromisos adelante. Este 2018 estoy cumpliendo 30 años de haber llegado a Danza Universitaria.

 

Comencé mi trayectoria en Danza Universitaria en el Programa de Aspirantes en 1988, cuando todavía no existía Danza Abierta, mi primer maestro ahí, fue Luis Piedra. Posterior fui invitada a entrenar con la Compañía a finales de 1989, y ya para 1990 estaba bailando con el elenco de planta. Al principio no tenía plaza pero recuerdo que se me reconocía el trabajo, tanto a mí como a otra compañera Carolina Córdoba, a través de las horas estudiante. En 1991 pudimos finalmente contar con plazas, ya que el año anterior hubo un éxodo importante de bailarines de Danza Universitaria, y en esa camada de bailarines nuevos ingresaron Carolina Córdoba, Ileana Álvarez, Oscar Chanis; creo que éramos 4 o 5 bailarines. 

 

Comencé siendo aspirante, luego fui bailarina por muchos años, después inicié como coreógrafa y a finales del 2010 asumí la dirección de la Compañía. Paradójicamente, acababa de decirle a Luis Piedra, que era el director en ese momento, que yo me retiraba. Tenía como un año de estar pidiendo permisos sin goce de salario, había tomado todas mis vacaciones y sentía que había cerrado un ciclo. Estaba tratando de clarificar hacia dónde quería dirigirme artísticamente. Tal vez quería otras cosas, probar de manera independiente, tal vez quedarme más en Alajuela, quería una vida un poco menos ajetreada que es lo que se vive cuando se trabaja en una institución pública y se viaja todos los días de Alajuela a San Pedro. A veces se piensa que trabajar en la institucionalidades muy sencillo, pero no es fácil mantenerse durante muchísimo tiempo de manera constante, asumiendo rutinas de vida, a veces trabajando con artistas que no gustan, asumiendo compromisos que no siempre son de interés… en fin, me consta que la institucionalidad no le sienta bien a todo el mundo. Entonces en ese momento consideré que mi ciclo como bailarina en Danza Universitaria había llegado a su fin, fue cuando recibí una llamada telefónica de la Vicerrectoría de Acción Social. 

 

En una reunión se me comenta sobre la posibilidad que existe en tomar alguno de los roles como directora de Danza Abierta o  de Danza Universitaria, pero en ese momento, Luis Piedra debía tomar la decisión de con cuál de los dos grupos quería quedarse; y yo debía primero esperar la decisión de él. No asumí inmediatamente, pedí tiempo para analizar  la situación, no sabía si quería asumir la responsabilidad de dirigir un grupo como Danza Universitaria. Lo pensé como 2 semanas, realmente lo pensé muchísimo, sopesé los pros y los contras, dudaba de si era o no capaz, sopesaba las características del elenco, cuáles eran sus demandas y necesidades, etc. 

 

Asumí el puesto en Diciembre del 2010. Yo tenía una idea clara de lo que ya no se podía postergar y de hacia dónde debía dirigirse Danza U e inmediatamente comencé a poner en orden mi cabeza. Obviamente, también tenía el compromiso de resolver reclamos y carencias históricas que venían resonando y haciendo hincapié en la Compañía. 

 

Yo digo que somos una generación de transición, vengo de esa generación de artistas de los 80s y 90s que permanecimos y vivimos esos cambios que se vinieron en los noventas y que se aceleraron con el nuevo siglo. Somos ese puente que conecta las formas de abordar y comprender la danza moderna con los cambios a partir de las nuevas y múltiples maneras de acceder al conocimiento 

 

 

¿Cómo fue tu experiencia como estudiante Castella?

 

H/Iba a ser pintora. Pero me gustaba todo, me encantaban las artes plásticas, estaba metida en cerámica, pintura, dibujo; de pronto hacía clase de danza también. En el Castella tenés una formación integral y yo siempre bailé, lo que pasa es que a mí me parecía los profesores de danza muy estrictos, les quitaban el recreo a los estudiantes.  Las veía a veces haciendo ballet sin poder respirar, entonces me decía, “yo no quiero eso, yo quiero disfrutar”. Pero a raíz de una conversación que tuve con un profesor de solfeo rítmico, decidí quedarme en danza.  

 

Mi paso en danza por el Castella fue grato, no me puedo quejar, las profesoras me trataron super bien y fui creo que fui de las chineadas de esa generación.

 

Contanos sobre tu experiencia en Danza Universitaria como parte del elenco.

 

H/Rogelio López me aportó mucho como artista y yo a él. En los últimos años fui una de las artistas en la cual él se apoyó más para sus trabajos, al igual que en Gustavo Hernández tal vez porque éramos personas que se había quedado en el elenco, teníamos antigüedad, comprendíamos su lenguaje y comprendíamos cómo él trabajaba. 

 

¿Qué bailé? Bailé de todo, muchas obras; algunas me gustaron muchísimo, otras menos, unas me retaron, otras creo que no tanto. Me gustaba mucho moverme cómo me proponía Rogelio López. 

 

Fui compañera de personas que admiro como Rolando Brenes, Florencia Chávez, Diana Naranjo, Liliana Valle, Luis Piedra, Rocío Arrieta, Jorge Corrales, Carolina Valenzuela, Ileana Álvarez, Oscar Chanis, y luego aparecen otros como Gustavo Hernández y Verónica Monestel que estuvo en la década de los 90 poco tiempo. 

 

¿Cuál fue tu obra favorita de bailar y por qué?

 

H/Favorita no. Hay obras que me marcaron mucho y que recuerdo con gratitud y regocijo, pero no puedo decir que haya una porque uno está constantemente cambiando. Hay expectativas distintas y no puedo decir que haya sido la misma bailarina siempre; cuando se está más joven uno se lanza ciegamente a lo que propone el coreógrafo pero ya después cuestionás más, y eso no significa que está mal pero son momentos diferentes en la vida que hay que saber reconocer y apreciar. 

 

Me encantó bailar, “Juan Juan María María” que era una obra que había visto con el elenco original y justo cuando llegué a la Compañía nos fuimos de gira a por varios países de América Latina con ella. Me encantó bailar “Con voz de negro” por la rítmica desaforada y cadenciosa que tenía esa obra. Me encantó bailar “Werther, una pasión bailada” por el reto que implicó el estudio y la construcción del personaje a partir de una obra literaria. También me gustó muchísimo bailar “El crimen nuestro de cada día” de Gustavo Hernández, con Humberto Canessa “Requiem”, con Luis Piedra “¿De qué juega usted?”.

 

Es que no podés echar en un mismo saco a todas las obras porque unas te demandan una cosa y otras otra. Te digo lo que recuerdo aunque hay mucho más, pero lo que sí puedo decir es que todas esas experiencias como intérprete me conformaron en la artista que hoy soy.

 

¿Por qué aceptaste asumir la dirección de la Compañía?

 

H/Me hice la pregunta, ¿por qué me estoy yendo? . Yo veía cosas que podían mejorarse, que había que cambiar, otras que absolutamente debían de preservarse como sello de Danza Universitaria, que son huellas que aún hoy marcan el quehacer de esta agrupación. Pero sí, había cosas que sin duda debían cambiar, oportunidades no aprovechadas sobre todo en  el contexto universitario, en la posibilidad de articular con comunidades y en el campo académico internacional. Me parecía que los procesos de creación debían dilatarse un poco más para saborear los detalles y experiencias  del camino recorrido.

 

La Universidad tendrá sus cosas que revisar y mejorar, pero creo que es un gran privilegio pertenecer a ella. La U es una casa en donde hay diversidad de pensamiento y donde se genera conocimiento, donde procuramos la libertad de expresión, en donde podemos convivir y nutrirnos del quehacer que generan las diferentes áreas y disciplinas y nos encontrarnos con éstas, para construir y generar algo nuevo.  Además, ve que significativo,  el campus es probablemente uno de los pocos lugar de este país en donde los peatones tenemos prioridad (jaja).

 

El cambio gestado en Danza Universitaria también es el resultado del hecho de que cuando Luis Piedra asumió la dirección después de Rogelio López él entendió que nosotros estábamos demandando una mayor participación artística. Es así, como los protagonismos comenzaron a diversificarse.

 

 

¿Cuál fue la razón de que Gloriana Retana tomara la dirección por un año y luego que vos la retomaras de vuelta?

 

H/Los últimos años en los que estuve en la dirección fueron años muy difíciles para mí porque tenía un jefe en la Vicerrectoría de Acción Social, en la Sección de Extensión Cultural claramente detractor de la labor de Danza Universitaria. Cuando esta persona se va, a mí me llaman a ocupar este puesto. De nuevo tuve que pensar en las implicaciones que ello traería. 

 

Fue una decisión difícil de tomar porque yo estaba con el proyecto de la carrera de Danza. Además, tenía claro que si una quiere hacer cambios sustanciales y profundos no se pueden hacer en pocos años. Tenía compromisos importantes y no sentía que fuera el momento para irme. 

 

Lo hablé junto con el equipo y juntos de alguna forma decidimos que lo mejor era que lo tomara para al fin contar con alguien arriba que apoyara los cambios de la Compañía. También conllevaba tomar un tiempo de descanso porque habían sido años muy duros para mí y para el equipo. Obviamente pensaba que podía aportar con mi experiencia y trabajo, al desarrollo de la Acción Social en la UCR.

 

Decidí aceptar para sacar adelante todos estos proyectos y poder catapultar otros asuntos en el área de las artes en general. También reconozco el valor de alejarse del grupo y ampliar las perspectivas del trabajo. Fue un año y medio en donde aprendí muchísimo y conocí muchos docentes de todas las áreas.  Me conmovió conocer personas que trabajan en la universidad de manera increíble a veces incluso sin  incentivos y solo por convicción. Hoy este país no sería lo que hoy es sin el aporte de la UCR.

 

Cuando me fui de Danza U quedó claro que no sabía cuándo regresaría. Podría ser en un año en dos o en tres, porque el puesto era de confianza. Y volví porque, con toda franqueza, no me resultó muy grato estar tan cerca de la dinámica política. Además, sentí que podía estar invirtiendo mejor mi tiempo en un proyectos y objetivos sobre los que tenía plena claridad de hacia dónde debían ir, como por ejemplo la carrera en Danza. También quería entrenar de nuevo y volver a crear.

 

¿Cuáles han sido algunos de los más grandes retos que has enfrentado en la dirección?

 

H/Creo que el reto más importante fue tratar de caminar con un grupo que quería un cambio radical en muchas cosas pero que tal vez no estaba tan dispuesto y preparado para el cambio. Es algo muy tico, y a la larga humano, todos queremos que algo cambie pero cuando toca nuestras prácticas cotidianas, ya no nos gusta tanto. 

 

Claro, enfrentamos en varios momentos de crisis y temores, porque creo que el cambio siempre implica caer en un vacío, ya no se tienen los mismos referentes que te reafirman, ya no se está tan cómoda. Hay personas que se adaptan más fácilmente y otras no. Eso es así en todos los grupos y tiene que ver con cómo se lleva adelante el proceso de cambio, pero también con aspectos de la historia personal de cada uno. El reto era, cambiar con todos, no dejar a nadie atrás. ¿Cómo lograba llevar adelante ese proceso, cómo caminaba con todos, cómo convencer a todos con argumentos nítidos de que ésta era la propuesta que habíamos construido en conjunto y que por ello debíamos ser consecuentes y congruentes con lo que demandábamos?. Creo que hemos dado ese salto y estamos en otro lugar.

 

También, de lo más duro que he enfrentado ha sido que los fans de la primera generación de Danza Universitaria querían una Danza Universitaria mítica,  cristalizada en el tiempo pero eso ya no podía ser más, nosotros lo teníamos claro. Estábamos en otra época con nuevos retos. Entonces horizontalizamos la responsabilidad creativa, porque había una demanda interna de explorar, de contar con espacio para equivocarnos, para crecer. Teníamos además que fomentar nuevos liderazgos y pensar en el relevo generacional para que no llegara el día de irse con el proyecto bajo el brazo y dejar que todo lo construido cayera sin reparo alguno.  

 

 

¿Cómo lograste abordar el reto?

 

H/Yo tengo varias cualidades, soy una persona con una gran voluntad y trabajadora. Además, tengo capacidad para articular muchas cosas. Soy una persona creativa y entiendo cómo se trabaja en equipo. Tengo muchas ideas, y soy entusiasta, pero no me quedo ahí, no suelto hasta concretar las cosas. Comprendo la administración pública, la comprendo y puedo navegar en esas aguas. Tenés que lidiar, con los argumentos burocráticos, con la tontería de la administración cuando encontrás gente detentando esos puestos y creen que esa es la finalidad de lo que hace la UCR. Es ahí, cuando tenés que elaborar una serie de estrategias robustas para poder dialogar con quien te toque hacerlo y para hacer comprender de qué se trata la danza su naturaleza y particularidades y por qué es tan importante como cualquier otra disciplina.

 

Pero también hay que superar la añeja posición del artista iluminado e incomprendido, es mejor argumentar con solidez, demostrar capacidad, defender y posicionar lo que hacés a través del trabajo. Ello no nos hace menos artistas. No hay de otra si se quiere ser artista en la institucionalidad, porque ésta es voraz y puede agotarte y así no se consigue nada. No se puede entonces dar estabilidad a los artistas, ni heredar un mejor lugar, mejores condiciones y un proyecto serio sostenible para las futuras generaciones. Si se está en una institución, sin duda y por decencia, amor y pasión al arte, hay que  ocuparse de esto; sino, mejor buscarse afuera un mecenazgo. Lo digo porque el medio artístico institucional no se encuentra exento de los reclamos en cuanto a gestión y transparencia que nosotros mismos los artistas, exigimos a la clase política y a otros sectores. 

 

También, pude conectar instituciones con Danza Universitaria, me parecía importante visitar y conocer las unidades académicas, comenzamos a hacer alianzas y a trabajar colaborativamente con escuelas, municipalidades, facultades, programas y con las comunidades. 

 

¿Cuál es la fortaleza y la debilidad de Danza Universitaria?

 

H/Una debilidad, como en todo grupo: la tendencia a la endogamia. Luchamos día a día contra eso, me parece que unos son más conscientes que otros. Eso pasa en los grupos, es como en las familias que tienen mucho tiempo de convivencia. Algunos tenemos ¡25 años juntos! Y eso hace que se generen prácticas y se asuman roles y posiciones. Una de las cosas más complejas es cómo rompemos y trastocamos eso. Creo que ya reconocerlo es importante. A mí me ha servido irme un tiempo y regresar, ahora me cuesta ver con normalidad ciertas dinámicas.

 

La fortaleza de Danza Universitaria es que es un grupo de gente crítica, muy talentosa y versátil. Por las mismas condiciones y carencias en las que hemos trabajado, hemos aprendido a hacer  y resolver muchas cosas de forma autosuficiente. Puedo decir que, tienen un excelente sentido del humor y lo menciono porque creo que es uno de los recursos más maravillosos del ser humano para sobrellevar las dificultades de la vida. Es gente muy creativa, incómoda, es un grupo bastante completo, que no tiene miedo y que está muy preparado para desenvolverse en muchos ámbitos de la danza.  Además, es un grupo luchador y plantado al que no le das “atolillo con el dedo”. Es gente que se esmera en reflexionar lo que hace, por qué y cómo lo hace.

 

Creo que además, éste es un momento propicio en la academia para revolucionar las Artes. Me encuentro en la UCR con una nueva generación de personas que quieren cambios, que toman riesgos, que están dispuestas a trabajar en equipo sin  pretender ejercer el control sobre los demás. Gentes que están explorando y experimentando desde lo inter y transdisciplinar de manera rigurosa e innovadora. Estas gentes vienen de diferentes áreas, de las Ciencias, de las Letras y no solo desde las Artes. A pesar de la crisis fiscal, vaticino que se vienen tiempos para los equipos de la UCR, muy promisorios  creativamente e investigativamente hablando. Sin duda, se están gestando sinergias interesantes.

 

Contanos sobre los próximos proyectos de Danza Universitaria.

H/Hay un montón de proyectos que no sé si los podré mencionar todos (jaja) Ya estamos trabajando en lo que viene para el próximo año, tendremos obviamente nuestro Festival Paréntesis y tenemos un invitado de Kenia. Paréntesis siempre buscar invitar personas del gremio independiente y de las sedes de la UCR, pero también desde este año, invita artistas de diferentes latitudes, así lo hicimos el año pasado con Japón, Corea y Canadá. Posiblemente invitaremos de nuevo a Josh Martin de Canadá para ellos estamos trabajando con la embajada de ese país. 

 

Después tenemos un proyecto grande con el Teatro Nacional, pero todavía está cuajándose. Tenemos un proyecto con la Facultad de Artes, es un proyecto para girar, se llama “La Bandada”el guión fue escrito por Roxana Ávila y la música compuesta por Carlos Castro. Es una obra infantil en donde nos estamos juntando con los estudiantes y los profesores de las diferentes escuelas dela Facultad de Artes. 

 

Eduardo Guerra estará presentando su primera obra en torno al tema del suicidio.  Y, posiblemente giremos por Asia de nuevo.

 

¡Yo voy a estrenar! Estos han sido años muy duros porque había que hacer un montón de cambios y resolver una serie de cosas en relación con el rezago administrativo, la infraestructura, el recurso humano, y eso significó que en mucho, dejara de lado mi carrera como creadora. A mí también como directora artística, me encantaría contar con un espacio holgado sin tener que estar pensando en salir corriendo para hacer esto o aquello. Es parte de mi función, pero estoy empecinada en que ahora mi deseo está en la creación. Estoy entrenando y asumo que tal vez algo se vaya a caer, ya sé que no puedo sostener todos los jarrones. Por ello sin duda tengo que priorizar. Pero ahora esto es posible porque ya hay un camino recorrido y se han resuelto muchas cosas que limitaban el trabajo artístico por falta de condiciones. Si ahora quiero crear, tengo que encontrar mi espacio y poner límites a demandas administrativas internas que no son prioritarias. 

 

Estoy trabajando sobre el concepto del Deseo y haciendo exploración sonora con todos mis compañeros. Quiero que la banda sonora de la obra la hagamos todos a partir de nuestras búsquedas. La artista Susan Campos y la ingeniera en sonido Jessica Gamboa son colaboradoras en este proyecto. Iván Sanabria también está colaborando en la parte de psicoanálisis. 

 

En pocas palabras, ¿qué nos puedes contar sobre la propuesta de carrera de Danza U?

 

H/La carrera en Danza es una carrera que no está centrada en la danza como práctica artística solamente, sino como una práctica social, cultural y educativa en sí, aborda diversas dimensiones. Pero una de sus características más fuertes es la investigación en torno a la creación artística. Históricamente, este es uno de los aspectos fuertes de Danza Universitaria.

 

Podrías mencionar 3 características de un buen líder. 

H/Por ahí he leído que hay varios tipos de liderazgo, yo en realidad no busco acomodarme a ninguno sino que he ido viendo qué me funciona y qué no. 

 

Una persona que lidera debe argumentar muy bien las decisiones, razonarlas muy bien. No se puede llegar donde una persona y decirle “haga esto porque yo digo”.

 

Otra cosa que me parece fundamental, es siempre mirar la diversidad de la gente que está alrededor y aceptar que una no lo sabe todo, sino que se tiene la capacidad de catapultar o apoyar a la gente con la que estás. En los equipos, siempre hay alguien que te supera en algo y eso hay que asumirlo. También,  promoverse el crecimiento de las personas y buscar nuevas formas de pensar y hacer las cosas. 

 

Lo otro también es tratar de articular el trabajo interno con el de otras personas externas para evitar eso que te dije de la endogamia. Porque la vida es más que esas 6 o 7 horas que vivís estando dentro de un grupo como Danza Universitaria. Así evitamos reproducir las mismas opiniones, consolidar estereotipos y hacerse porra a lo interno.

 

Un líder debe saber tomar decisiones en tiempo y forma, y también asumir las responsabilidades y consecuencias de sus decisiones para no endosárselas a los demás.

 

En tu opinión, ¿cuál es un aspecto a resaltar y a mejorar de la danza contemporánea costarricense actual?

H/Soy reservada respecto de esta pregunta porque estuve un año y medio muy lejos de los teatros y no he visto todo. Hay mucha gente nueva y para la oferta que tenemos en este momento, no he tenido la oportunidad de verlo todo. Sería muy irrespetuosa si los echo a todos en una canasta por lo que prefiero evitar generalizaciones estériles. El gremio de la danza contemporánea ofende la esencia de la misma danza contemporánea cuando no logra dimensionar la riqueza en  la diversidad y asume que lo contemporáneo son solamente ciertas tendencias. Cuando cree conocerlo todo porque lo vio en el Facebook. Por ello, no puedo dar un panorama de la danza actual, no puedo opinar por lo que veo en redes sociales o me cuentan de una obra que no vi. 

 

Con toda franqueza, solo puedo decir que he visto cosas que me gustan y me mueven mucho y otras que no, igual, ya renuncié a analizar las obras e intentar descifrar cómo el coreógrafo resolvió ciertas cosas o cuál es el desempeño del bailarín. Ahora me siento y disfruto o no, me mueve o no, así de sencillo.

  

Me parece que, en algunas cosas que he visto, necesitamos tomarnos más tiempo para la investigación y exploración de las propuestas. Sin embargo, no puedo decir que esa es la situación de todos y sé que eso es cada vez más difícil cuando se está  en el sector independiente porque depende mucho de los espacios y presupuestos así que  tampoco puedo juzgarlo. 

 

Puedo decir nada más lo que me gusta y no me gusta. Por ejemplo: me gusta cuando veo intérpretes en escena que están en escena y no en otro lugar. Me gusta cuando hay sencillez y coherencia dentro de la obra. Cuando un intérprete creador es congruente con él mismo, con sus necesidades y convicciones artísticas. Una claramente sabe cuando está frente a ello. Me canso un poco con las obras largas de puro movimiento. También me doy cuenta cuando estoy frente a ocurrencias. Ahí sucede como en el cuento de El traje nuevo del emperador, se supone que solo los inteligentes, sensibles y conocedores lo ven, pero como bien lo dice el niño con su genuina sinceridad, “el emperador en verdad va desnudo”. 

 

En fin, prefiero evitar los adjetivos a la danza y decir qué es más danza o menos danza, simplemente lo importante es crear a partir del cuerpo, no importa si los recursos son más el movimiento, más la imagen, la voz, o una combinación de muchos recursos dramáticos. 

 

¿Qué es lo más enriquecedor de ser directora?        

H/Trabajar en equipo con las personas. Trabajar colaborativamente. 

 

¿Qué es lo que más te gusta de Danza Universitaria? 

H/Es gente muy creativa, muy inquieta que no se acomoda fácilmente, que no da por sentado cualquier cosa que se le dice y es gente que tiene muy buen sentido del humor. 

 

¿Consejos para alguien en posición de liderazgo o a punto de asumir una? 

H/Que cuando se tomen decisiones, se razonen muy bien y las comuniquen asertivamente. Las cosas no pueden venir de la nada, no pueden ser ocurrencias en especial cuando trabajamos con gente profesional, madura, y  capaz. No puede ser lo que yo quiero de manera antojadiza, sino que las decisiones ameritan pertinencia dentro del trabajo artístico, deben ser decisiones que también conecten al grupo. Ni a un chiquito se le dice que las cosas son así porque sí y ya.

 

¿Algo que no sepamos de vos, dato curioso? 

H/Yo no veo TV porque no tengo tiempo y no me logro enganchar, pero me fascinan los programas de casos de asesinatos. Puedo quedarme horas viendo las coartada, cómo resolvieron los casos y los motivos del criminal. Y además, las catástrofes aéreas, me fascinan. Si prendo el TV y están esos programas , ya no puedo hacer nada más. 

 

 

¿Cuáles son tus hobbies?

H/Tengo varios, me gusta hacer crucigramas y sopas de letras, me gusta leer y me gusta correr. Pero el pasatiempo que más amo es hacer el jardín, ¡me encanta!

 

Si pudieras tener la oportunidad de vivir en otro país, ¿dónde sería?

H/México me encanta y Brasil. Me parecen dos países con una gran riqueza cultural

 

¿Sos de las que esperan Navidad con ansias o no?

H/No. Pero si las vacaciones.

 

¿Cantantes o grupos favoritos?

H/¡Muchos! Bessie Smith, Nina Simone, Billy Holiday, Ellis Regina, Astrud Gilberto, Willy Dixon, Freddy Mercury, me fascinaba Queen…. ¡Uy es que son muchos! Me encanta el jazz, el funk, el blues y los salseros, yo me quedé pegada como en los 70s, Fania All Stars ya para mí los 80s es muy nuevo. Me gusta el bolero, los clásicos. Sonora Matancera, Benny Moré, Daniel Santos, en fin.

 

¿Tenés planes para estas vacaciones?

H/Sí, en enero siempre me voy con mi hijo Bruno,  alquilo un lugar en alguna playa y paso toda la semana con él. A fin de año usualmente me quedo en la casa y hago todo aquello que nunca tengo tiempo para hacer, arreglar la casa, limpiar rincones, botar chunches y leer todos los libros que no son lecturas obligatorias, reunirme con amigos, patinar con mi hijo. En estas vacaciones quiero hacer una huerta vertical. Además, estaré trabajando en mi próximo proyecto artístico. 

 

 

 

Después de compartir este rato con Hazel, puedo concluir tres aspectos de su persona. El primero es que es unas persona que tiene la sabiduría y consciencia para identificar lo enriquecedor de cada experiencia en cada momento. De esta manera, no coloca a una experiencia por encima de la otra como más valiosa sino que sabe que cada una es provechosa en diferentes maneras. 

 

El segundo es que no le gustan las generalizaciones ya que sabe el daño que hace echar todo (o a todos) en una misma canasta. Esto me hizo analizar la manera en que a veces observo las cosas, que aunque se sabe que no todas las personas son iguales, el dirigirse de esta manera es irrespetuoso. Este definitivamente será un aspecto en el cual trabajaré a manera personal y si también han caído en esto, los invito a hacerlo también.

 

Por último, el tercer aspecto es que Hazel es una gran líder. No solo es una persona capacitada en la labor que realiza, sino que tiene consciencia de sus decisiones que como dice ella, no son ocurrencias. Definitivamente, un ejemplo a seguir. 

 

Finalmente, no solo quiero felicitar a Danza Universitaria por estos 40 años sino que quiero felicitar a Hazel González por la labor que ha hecho. Me consta que es una persona valiente y segura, valiente en sus decisiones y en el afrontar los retos. No me queda duda de que continuará llevando a la Compañía por muy buenos caminos.