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Un café con Estefanía Dondi por Carolina

Quiero quitarme las etiquetas. Yo también puedo ser empresaria, puedo ser ordenada. Estoy tratando cambiarme mi discurso sobre quién soy.

Carolina Burgos

A inicios de este mes se inauguró el espacio de investigación y creación: MOVE Residencias. Desde abril estuve hablando con sus fundadoras, Laura Jiménez y Tefi Dondi, para colaborar con la difusión de este valioso y necesario espacio. Al tener esto presente, se me “encendió el bombillo” de entrevistar a Tefi, quien es una bailarina muy reconocida en la comunidad dancística, nacional e internacional. 

 

A veces, en las entrevistas, es necesario  esperar a que fluya un poco e ir creando un espacio de confianza, en donde, poco a poco, se deja la formalidad de lado para convertirse en una plática. A pesar de que conozco a Tefi muy poco y solo en el ambiente dancístico, con ella, este no fue el caso. Entrevistarla fue como conversar con una amiga. Nos reímos y payaseamos… ¡mucho! Creo que eso quedó plasmado en lo que, a continuación, leerán.

 

  

Contanos sobre vos.

E/   Soy bailarina,mae es lo único que sé hacer. ¡No mentira! Jaja, soy un poco charlatana, perdón. ¡Ay, qué difícil! ¿Así? ¿Tan abierta?

 

 

¡Sí, sí! Es una pequeña biografía, dónde naciste, qué estudiaste u otras cosas. 

 

E/  Ah, ok ok. Soy de Tibás, hija única. Toda la vida tuve mucha exposición al movimiento, ni siquiera a danza, sino varas físicas, porque era muy atolondrada. Entonces, mi mamá me mandaba a correr, me metía a gimnasia o a todo lo que me quemara la energía. No era la mejor estudiante del planeta, pero me negociaban con clases de gimnasia, así se negociaban las notas. Luego el cole y demás, igual que todo el mundo, creo, esas historias normales. 

 

Durante mucho tiempo hice gimnasia, desde muy pequeña, como desde los 5 hasta los 15 años. Claro, el nivel de exigencia y otras cosas se elevó mucho y me salí.  Probé con porrismo, todo mal. Me echaron del equipo porque no sonreía, jaja. Luego, entré a ballet clásico, pasé por varios lados, desde Fury hasta Pedro.

 

Fuera del movimiento, me gustaban mucho las artes, en general, no necesariamente quería ser bailarina. Quería mucho, mucho entrar a Artes Plásticas, pero un examen no lo pasé y el otro se me olvidó. Entré a Danza en la UNA, estuve un año. Me gustó, pero no me encantaba. De igual forma, siempre quería más, entonces, iba a clases de gimnasia y ballet por aparte. Luego, pasó la audición de El Barco, no la hice y me arrepentí. Pedí cacao, fui una de las que pidió cacao. Después de eso, entré a El Barco y estuve 3 años y medio, aunque no me gradué. Luego de  salir de El Barco, estuve 2 años haciendo ballet, todos los días, con Pedro. Fue muy tuanis, porque me relacioné con el mismo gremio, pero por otro lado. Las maes bretean un montón, son super estructuradas, tienen su brete, estudian y entrenan un montón, fue muy tuanis ver ese otro lado.

 

Se me abrió la espina de viajar y me volví adicta a eso. Fui a hacer el summerschool de PARTS y a partir de eso me dije: “me voy”. Me quedé haciendo audiciones, bailando y conociendo… terminé en SEAD. Regresé a Costa Rica para hacer los papeles y me fui por 2 años y medio. Fue una experiencia muy chiva, pero fue muy duro. Cuando estuve allá trabajé en una cafetería. No es que todo fue color de rosa, engordé como todos los kilos, ¡tenía papada! la mae se fue a estudiar danza y se volvió toda chubby jaja

 

Luego, regresé a Costa Rica. Quería volver a activarme, porque es muy loco, uno se va dos años y desaparece para el resto del gremio. Jimmy me abrió muchas puertas y Clá (Colectivo Clá) me abrió todas las demás. A raíz de eso se comenzaron a generar muchas cosas. 

 

Me hice la promesa de regresar a Europa todos los años hasta quedarme para siempre. 

 

 

Contanos sobre tu experiencia estudiando en SEAD. 

E/ Fue muy tuanis y muy loco. Había mucha gente y de muchos lugares, Japón, Brasil, España… fue como encontrar una segunda familia. Siento que tengo familias distribuidas por el mundo.

 

SEAD es de las escuelas que más se mueven y, aún así, es muy intelectualona (sic). Es mucho análisis y mucha crítica de otros lugares. Siempre se cambia de profesores en SEAD, pero, mientras yo estuve ahí, por una serie de cosas, me tocó estar con Kilvady Martin 2 años seguidos, improvisando de pies a cabeza. Fue muy rico, porque permite profundizar los conceptos, aquí cuesta mucho encontrar espacios de análisis sin dejar de moverse. Fue muy rico y muy duro. 

 

SEAD es como una semilla, no es algo que se produce en el lugar, es cuando uno sale que germina. 

 

 

¿Qué es aquello que nadie te advirtió sobre estudiar en el extranjero?

E/  El clima, la comida. Uno ve la nieve como: “¡ay! ¡qué bonita!”, claro, después de 5 meses ya no tanto. 

 

La cultura. Una cosa es ir a pasear y ver un poquitico la cosa, y otra es lidiar con personas con una cultura super diferente. Los austriacos son super tajantes como los europeos, en general. Aquí las personas no dicen las cosas en la cara. Recuerdo la primera vez que bailé, una amiga se me acerca y me dice “no mae, estuvo mal” y ni siquiera se excusó. Yo entendí que no era nada personal, ocupaba trabajar esas cosas. El europeo es super técnico y crítico, en el buen sentido, pero uno, como latino, no está acostumbrado. 

 

La soledad. En aquel entonces, no habían teléfonos inteligentes y la comunicación era muy diferente a hoy en día. Es encontrarse con uno mismo de un solo golpe. 

 

 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere tomar esta decisión?

E/ Que lo haga, no dude. Uno encuentra, uno resuelve. Si es una cosa monetaria, uno resuelve. Es algo que yo le diría a todo el mundo: que lo hiciera, por lo menos una temporada. Es muy enriquecedor y te abre mucho los ojos, ves otra perspectiva de muchas varas. 

 

 

¿Cómo describirías tu estilo de movimiento?

E/ Acelerado y con espacio. 

 

¿A qué te referís “con espacio”?

E/  A moverme en el espacio, abarcar su totalidad. Aunque estoy tratando de cambiar. 

 

 

¿Cómo llegaste a este estilo en particular?

E/  Creo que es un es un mix entre Martin y Jimmy. Digo que es un mix porque hice mucho lo "ninja" en las clases de Jimmy. Luego está la parte acrobática porque, claramente, me gusta mucho la gimnasia y con Martin es de sentarse y, verdaderamente, improvisar e investigar desde otros lugares. Son muchas horas en un estudio, buscar otras posibilidades sin quitar la parte del movimiento. 

 

 

¿Pero basándote siempre en la improvisación?

E/  Sí, siempre son basadas en improvisación pero estoy intentando cambiar. Me gusta mucho dar clases y cuando doy clases hago frases muy tuanis. Ahorita ando con una vara que me gustaría trabajar, con grados de complejidad y detalle, a velocidad rápida o lenta que, cuando lo hago improvisado sale. Pero, ¿si eso lo pudiera setear y tuviera la misma esencia? Que si me piden hacerlo de nuevo, lo hago exacto. Estoy buscando ser más estructurada en la improvisación. 

 

 

¿Cómo te describes como artista?

E/ Dramática como de telenovela. En serio. De pronto tengo unas rachas de energía, pero luego todo cae. Me he cuestionado mucho el ser artista, que si soy o no soy, por qué soy y es una pregunta que me estoy replanteando. Porque creo que uno muta y ahorita estoy en momento de mutar, entonces, no tengo una respuesta. Me estoy construyendo, tejiendo. 

 

 

Interpretativamente, ¿cuál es tu mayor reto?

E/ Actuar. Me encantaría poder actuar, ¡pero actuar bien!

 

 

Cuando ves un intérprete en escena, ¿qué es lo que te cautiva?

E/  La esencia y no el ocho, aunque hay gente que tiene la esencia y el ocho y ¡ras!

 

 

Contanos un poco sobre lo qué es MOVE Residencias. 

E/  MOVE es un espacio de residencias, dentro de una casa que tiene sus particularidades. Es un espacio en prueba, se va construyendo y básicamente es espacio abierto para que artistas escénicos puedan investigar, para que tengan horas salón con un poco más de libertad de horario. 

 

 

Contanos sobre tus próximos proyectos. 

E/  Estoy en construcción de ellos. Estoy generando un dúo con Adrián Arriaga. Después viene ATLAS y a final de año tengo temporada en Europa: en Madrid, París y Austria. 

 

Quiero poder depurar el solo que tengo, el que presenté en Paréntesis, porque es muy diferente a cómo lo mostré. Es más íntimo y tiene mucho detalle, quiero darme el espacio para jugar con otra cosa. 

 

 

¿Cómo estás ahorita?

E/   Como en pausa, volviendo a ciertas bases. Back to basics. Dentro de todo este escándalo, quiero escucharme más. 

 

Todas, amiga, todas. 

 

E/   Mae sí, ¿verdad? 

 

No le quiero generar expectativas de lo que quiero que sea o por dónde quiero que sea. Simplemente, quiero poder escucharme y llegar a ese punto de aceptar que esta no es la Tefi de hace un año y mutar. 

 

Quiero quitarme las etiquetas. Yo también puedo ser empresaria, puedo ser ordenada. He estado metiéndome en otras cosas y siempre me he escuchado diciéndome que soy mala en algunas cosas, y ¡claro! Si digo que soy mala, voy a ser mala. Estoy tratando cambiarme mi discurso sobre quién soy. 

 

Uno, a veces, se crea la idea de lo que uno es como bailarina o como persona, también porque la gente se la crea a uno. “Ah, es que esta mae es así y asá”.  Pero, cuando uno pasa por estados de vulnerabilidad, se da cuenta que tal vez no es así y que quisiera probar y pasar por otras cosas. Lo que sí me pasa es que me es muy difícil sentirme cómoda enseñando otra carta. 

 

 

¿Cómo ves el panorama actual de la danza en Costa Rica?

E/  Particular, como socialmente está Costa Rica, en una pausa rara. Cero negativa. No digo que la danza cayó o que está mal, pero sí hubo, sin duda, un bajón energético en la danza y  está bien. Creo que eso da espacio para que se cultiven otras cosas. No necesariamente va a ser el boom de la danza, pero, tenía que pasar porque sino, no salíamos de esa realidad.  Además, las relaciones se están haciendo más horizontales. 

 

 

¿Cuál ha sido el país que más te ha gustado visitar?

E/   ¡No sé cuál! Creo que Rusia. ¡Qué difícil! Es que son muy diferentes, pero Rusia ha sido el más impactante. San Petersburgo, ¡todo es gigantesco! El Bolshoi, ahora sé que bolshoi en ruso significa como magnificencia o gigantesco, una vara así. Entonces, cuando se llega al bendito lugar es increíble. 

 

 

¿Te gustan los deportes extremos?

E/  ¡Sí! ¡Fijo! ¡Me encantan!

 

 

¿Practicas alguno?

E/  Sí, escalar y bicicleta, aunque no es extremo, pero, me encanta. Podría cambiar la danza, en cualquier momento, por deportes extremos. ¡Fijo! 

 

 

¿Has saltado de bungee o en paracaídas? 

E/  No los he hecho. Pero escogería paracaidismo porque bungee me parece muy grosero para la columna. 

 

 

¿Café o té?

E/  Café. Negro. Espresso. 

 

 

Si te tuvieras que mudar a cualquier parte de Costa Rica, ¿a dónde lo harías?

E/  Cartago, cerca del Cerro de la Muerte, como por el Empalme. Algún lugar frío.

 

 

Y, ¿en otro país del mundo? 

E/   En Salzburgo o en Huesca, España. 

 

 

Si no fueras bailarina, ¿a qué te hubiese gustado dedicarte?

E/   Artes plásticas, cosas escénicas, construcción, artesanía o pintura, escenografía.

 

 

Si fueras un animal, ¿cuál serías?

E/  Quisiera decir que un gato, pero uno salvajito. Un felino. Aunque mi esposo dice que soy como un chihuahua, toda enojada jaja.

 

 

¿Cuál consejo le darías a alguien iniciando en la danza?

E/   Pruebe muchas cosas. Probar muchos tipos de técnica, siempre estar abierto a todo lo que venga, escuchar mucho lo que te dicen, pero no dejarse contaminar por una idea. 

 

 

Entre todo lo que has aprendido del emprendedurismo, ¿cuál ha sido una gran lección?

E/ Organizarme, administrar el tiempo, el dinero, de forma diferente. ¿Cuáles son mis prioridades? Soy bailarina, es algo que no puedo olvidar. Seguir trabajando en eso, pero, por otro lado, estoy construyendo otro espacio. Estar abierta, escuchar un montón. No sé nada de contaduría, no sé nada de administración entonces es como volver a aprender un montón de cosas. 

 

 

¿Cuál consejo le darías al artista independiente?

E/ ¡Uy, mae! ¡No afloje! Buscar más, no necesariamente de danza. Siga ahí, pero para seguir ahí, a veces, hay que salirse de esa realidad. ¿Me entiende?, jaja. Hay que tener otros espacios para poder estar ahí, porque sino se vuelve muy pesado. 

 

 

 

Cuando se habla con Tefi, se la pasa bien, creo que quienes la conocen saben que es cierto. Me resulta una persona humilde, accesible, realista y ambiciosa. No pareciera conformarse fácilmente, sino una que está en constante apertura para el cuestionamiento y la mejora. 

 

Ser artista independiente y emprendedor no es tarea fácil. Me impresionó ver cómo Tefi, con la gran trayectoria que tiene, también se pregunta y sufre muchas de las mismas cosas que yo (y posiblemente algunos y algunas de ustedes). El proceso de crecer y eliminar las etiquetas que nos han sido impuestas, es arduo… pero se logra. Al final, podemos ser quién nos de la gana ser y cómo dijo Tefi: “estamos mutando”.