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Sábado - XXXV Festival de Coreógrafos Graciela Moreno por Carolina

...Con esta obra, se confirmó el gran problema de curadoría que tuvo esta edición, aspecto que también desarrollaré en el último post.

Carolina Burgos

El sábado fue el día con más estrenos y con artistas más diversos de todo el festival, seis obras en total de las cuales cinco participaron del concurso temático.

 

Wendy Chinchilla, bailarina de la Compañía Nacional de Danza, abre la noche con su solo “Irse”, una obra redonda, con escenas claras y concisas, en donde no alargó ni recortó más de lo necesario, sino que fue la medida justa de todo. En particular, quisiera hablar de la última escena de su coreografía, una escena sencilla, sin mucho adorno o cosas extras que no vendrían a aportar absolutamente nada. Wendy baja del escenario a bailar un bolero con un señor mayor del público (que solo puedo imaginar que es su papá), y de esta manera, tan pura y conmovedora, logra que todos los ojos del público se enganchen permanentemente con lo que está sucediendo; creo que no fui la única que acabó con los ojos llorosos. Además, por supuesto que debo de resaltar la asombrosa corporalidad e interpretación de Wendy, logró sobresalir por mucho lo cual la hizo meritoria del Premio a Mejor Intérprete Femenina de esta edición. 

 

Háptica” de Daniela Araya fue la segunda obra de la noche, bailada por la creadora y por Rebeca Acuña. Demarcaron una parte del espacio en donde se llevó a acabo toda la pieza, aspecto que permitió evocar cierta intimidad con las intérpretes. Pero, lastimosamente no tengo mucho que decir sobre esta coreografía más que describirla y confesar, que a mi parecer (y según la sinopsis), “Háptica” trató más sobre el femicidio que sobre las migraciones. Este uso o mal uso de la temática impuesto por el festival, es algo que también ahondaré en mi post final. 

 

La tercera obra de la noche estuvo a cargo de dos estudiantes de la Escuela de Danza, Andrés Martínez de IV nivel y Álvaro Murillo de III nivel, con su obra “Me fui…”,  y de esta pieza tengo algunas cosas que retroalimentar. Primero, creo que a lo largo de la obra estuvieron muy preocupados por la estética, como que estaban concentrando toda su energía en que saliera perfecto. Este aspecto, dio como consecuencia mi segundo punto a comentar; a la hora de realizar acciones concretas, como saltar o querer subir por la escalera, dichas acciones carecían de naturalidad, lo cual como espectadora se interpreta como “que hago que estoy haciendo”, en cambio de simplemente hacerlo.

 

Habiendo dicho esto, quiero tomarme el espacio para felicitarlos. Felicitarlos de corazón porque el trabajo que realizaron estuvo muy bien hecho, tanto coreográficamente, interpretativamente y en ejecución. Al igual que como lo dije con Valeria, ustedes demostraron dominio escénico, y más importante, demostraron gran coraje y valentía de lo que son capaces de hacer; el ser estudiantes nunca lo tomaron como un aspecto de debilidad. Esto los hizo meritorios de la Residencia en el Centro de Investigación Coreográfica y en la Escuela Nacional de Danza Clásica y Contemporánea en México. Buen trabajo, ansío ver más de ustedes.

 

“Distopía Play” de Michelle Pérez, fue la cuarta obra y la única en la categoría de creación libre de la noche. Esta pieza pretendía llevarnos por un video juego, en donde The Kid(interpretado por Bryan Chavarría) debía de pasar por distintos niveles y mundos para poder salvar a la raza humana de convertirse en seres mecanizados y cultivados sin alma. Esta coreografía contaba con varias escenas que en efecto, representaban diversos mundos en donde la audiencia se vio envuelta en la travesía del personaje. Sin embargo, careció de matices y contrastes para mantener el interés en el espectador, de manera que el interés regresó de un solo golpe con el sonido de la pistola al dispararse en escena. 

Por último, debo mencionar lo siguiente: esta coreografía fue la única en todo el festival en utilizar un recurso audiovisual. Se los dejo ahí para que lo mediten. 

 

“Los pelos en el alambre” del Colectivo Agua Dulce fue la penúltima obra, interpretada por Gustavo Mena y Joshua Alfaro. Seré brutalmente honesta, para mí, no tenía lugar en el Festival. Y no, no estoy en contra del breakdance, hip-hop, jazz, belly dance o zumba, mi opinión no tiene nada que ver con mis gustos, porque como lo he dicho incontables veces en mis posts, los gustos son relativos y eso no define la calidad de una obra. Esta coreografía simplemente tenía muchas carencias, no parecía trabajada, ni investigada o desarrollada, incluso, me dio la impresión de que no estaba terminada. Así mismo, no hubo investigación de movimiento para la propuesta, (y estoy segura que existe la investigación de movimiento en el breakdance). Así mismo, la utilización del texto, la única oración que dijeron, estuvo mal utilizada y planteada.  

 

Y por todo eso, me pregunto, ¿por qué de todas las obras, esta fue la que les llamó la atención para otorgarles la Residencia Artística en La Rochelle?  La duración de la obra tampoco permitió el evidenciar la fusión de ambas disciplinas ni la temática deseada. Con esta obra, se confirmó el gran problema de curadoría que tuvo esta edición, aspecto que también desarrollaré en el último post. 

 

La noche finaliza con “El reflejo de las cenizas” de los coreógrafos Miguel Bolaños y Daniela Bonilla, quienes también la interpretaron. Debo decir que todas las obras del festival, esta fue de las que más acertada estuvo con respecto a la temática. Así mismo, estuvo muy bien ejecutada e interpretada, hubo una clara investigación de lenguaje que resultó sumamente refrescante. En la primera escena, cuando realizan la caminata hacia la diagonal, me hubiese gustado más lento ya que creo que el bajar la velocidad hubiese permito setear una atmósfera diferente en la audiencia y hubiéramos podido apreciar aún más el movimiento. No obstante, creo que algunas escenas pudieron haber sido cortadas ya que alargaron la pieza más de lo necesario; al ser tan clara la propuesta, no se necesitaba de tanto discurso. Felicito así mismo a Miguel por su interpretación, me resultó muy natural y al punto con la coreografía.