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Reencarnemos por Carolina

Se nos olvida que para todo hay gustos, y si de gustos se tratara la danza NADIE saldría feliz nunca.

Carolina Burgos

En este post seré breve. No tengo mucho para hablar sobre “Reencarnaciones” pero no me malentiendan, no significa algo negativo. Con este espectáculo vino una especie de revelación a mí, que una vez que se las mencione va a sonar un poco obvia, aunque en el momento no me pareció así.

“Es una obra que invita a la reflexión sobre como el machismo ha sido parte de la mujer y también del hombre en el pasado y el presente. La obra propone buscar un punto de balance donde ambos géneros encuentren la reconciliación y la igualdad.” (Tomado de los detalles del evento en Facebook.) Es una obra compuesta por tres escenas principales en donde la bailarina Carol Salazar y Julio Borbón presentan las situaciones, por no decir roles, de ambos sexos y la unificación de ellos al final.

En la primera escena baila solamente Carol, sentó el tono de la obra en donde se evidenció que el drama iba a estar presente desde el comienzo hasta su fin; y así lo fue. Me sentí transportada a la época de Cristina Gigirey no solo por el drama, sino por el lenguaje de movimiento en donde los passés y los attitudes fueron protagonistas. Debo confesar, que el uso del texto me tiene cansada; y no lo digo por ser esta obra, sino porque ahora parece ser una moda en donde el texto tiene que estar en una coreografía, ya sea por el uso de la voz o dentro de la música. Cada vez que veo una obra en donde se utiliza el texto, me da la sensación como si estuviera viendo más de lo mismo, lo cual no es cierto porque cada coreografía es distinta; pero la sobre utilización de este recurso me agota.

La segunda escena, a nivel de lenguaje de movimiento rompió totalmente con lo expuesto por Carol, lo cual me sorprendió. Julio, de una manera muy expresiva y refrescante propuso el otro lado de la moneda, expuso al sexo masculino. En el momento del espectáculo, debo decir me dio la sensación como si la coreógrafa le hubiese montado a Carol exactamente lo que tenía que bailar y a Julio le dio la libertad de moverse como él sentía acorde a la propuesta. Pero, recordemos nuevamente la sinopsis que les compartí al comienzo; “…como el machismo ha sido parte de la mujer y también del hombre en el pasado y el presente.” Entonces, esta sensación de haber sido transportada a los años 70 y 80, fue intencionada por la creadora.

Normalmente, esperamos ver en las tablas algo que “nos guste” y si así no fue entonces tal vez esa persona no es tan gran coreógrafo después de todo, y esa persona se siente mal por no haber “agradado” al público. Se nos olvida que para todo hay gustos, y si de gustos se tratara la danza NADIE saldría feliz nunca. ¿No lo ven? Esto es tan simple como que alguien prefiera helado de fresa a helado de chocolate. Y, me tomo el tiempo para escribir esto por que al final la coreógrafa se me acercó y me preguntó si me gustó la obra; Evelyn, no se trata de eso. Algo más grande me fue dado gracias a “Reencarnaciones”.

Ahora, la gran revelación. Cuando vamos a ver un espectáculo, normalmente olvidamos un aspecto de suma importancia que es la formación y las vivencias del creador o creadora que son lo que le dan a éste su perspectiva a la hora de montar. Les digo de una vez que el lenguaje lineal no es mi favorito, ni tampoco el drama tan exagerado que vi; pero qué importa que esto no esté en mi lista de preferencias. La coreógrafa, según lo que ella conoce, según su formación y experiencia fue lo que quiso poner en escena de la manera en que ella lo deseó. Parece sumamente lógico, pero es algo de lo que nos olvidamos cuando vamos al teatro, se nos olvida que cada creador es una persona con experiencias distintas a las nuestras aunque pertenezca a la misma escuela o gremio.

 Por esta razón es que después de ver un espectáculo me gusta esperar unos días antes de comenzar a escribir, la manera en que percibo lo expuesto en las tablas cambia. Lo mastico y lo digiero con calma, medito todas esas sensaciones y pensamientos con las que salgo a flor de piel; esta ocasión no fue distinta. Pude percatarme de esto que siempre está al frente de nosotros pero tantas veces se es pasado por alto. Aunque usemos expresiones similares, no todos hablamos igual, y aunque hablemos de un mismo tema, no lo hablamos de la misma manera. “Reencarnaciones” podría parecer vieja escuela, pero fue una obra bien desarrollada, bien ejecutada y bien hecha; un recordatorio de que todo trabajo artístico se debe respetar. Reencarnemos.

 

Visiten nuestra sección de Galería para ver la serie de fotos sobre este espectáculo, o pueden ingresar al siguiente enlace:

http://enlastablascr.com/galeria/reencarnemos

 

 

Coreografía: “Reencarnaciones

Coreógrafa: Evelyn Chapellín

Intérpretes: Carol Salazar y Julio Borbón

 

Lugar: La Casona Iluminada

Fecha: 27 de Noviembre, 2016