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Nuestra Realidad Ahora por Carolina

...cuesta mucho que un artista o compañía salga un poco de lo que hace (y algo hacen muy bien) por expandir sus límites artísticos.

Carolina Burgos

Desde que formo parte del mundo de la danza, la compañía Danza Universitaria se ha ganado mi respeto y admiración, no sólo por sus propuestas e interpretaciones en escena sino por la calidad de artistas que conforman su elenco. Desde el año pasado Danza Universitaria y Teatro Abya Yala se aliaron para comenzar un proceso creativo juntos; unieron fuerzas escénicas y estrenaron la semana pasada la obra “El Largo Ahora” en el Teatro La Aduana.

“El Largo Ahora” presenta como temática la tecnología hoy en día y cómo ésta afecta las relaciones entre las personas.  Se ha hablado mucho sobre este estreno, sus recursos y en especial su tema, así que no voy a ahondar en lo que ustedes ya bien saben. No intentaré escribir sobre todo lo que conformó este espectáculo porque me quedaría corta, hablaré de ciertos puntos que me parece importantes resaltar y me dedicaré a hacer lo que creo que esta obra da para hacer a cabalidad, que es reflexionar.

Debo comenzar diciendo que la danza contemporánea costarricense está atravesando una etapa en donde se está replanteando la calidad de sus productos artísticos y analizando para quién es que hacen sus trabajos.  “El Largo Ahora”  además de ser una propuesta escénica innovadora y ambiciosa es una obra a la cual pueden asistir tanto personas del medio dancístico como personas regulares. El concepto es claro y está planteado desde diversas aristas, perfecto para que la audiencia entienda con facilidad y reflexione al respecto. Hoy en día esto es difícil de encontrar. 

Este espectáculo fue un viaje y una experiencia; si bien fue dentro de un teatro la audiencia vivió mucho más que solamente llegar a sentarse en una butaca. Fuimos llevados desde el comienzo del cosmos, la Edad de Piedra, las cortes reales, el presente y el futuro (aunque creo que el futuro es ya). Pudimos ser espectadores de nuestra propia historia y realidad, a veces de una manera jocosa y otras no tanto. 

Desde casi el comienzo del “El Largo Ahora”, se introduce nuestro más controversial amor: el celular. Me encanta que hayan decidido plantearse el reto de mostrar la verdad tal y como es porque aunque muchos decimos que eso no nos pasa, somos en muchas ocasiones esclavos de un aparato tecnológico. Como lo mencionan tan directo en la obra, surgió como una curiosidad, se transformó en un lujo que solo pocos podían adquirir y ahora es una necesidad. ¿Saldrían de su casa sin su celular? ¿Cómo reaccionan cuando se les acaba la batería o no tienen internet? ¿Lo primero que hacen al levantarse en la mañana es revisar sus redes sociales? ¿Cuántas veces las visitan al día y cuánto tiempo pasan en ellas? ¿A cuántos niños se les da un celular para “cualquier emergencia”? ¿Cómo se sienten cuando una foto tiene pocos likes? Sí, es más serio de lo que parece.

¿Cuándo fue el momento en que las redes sociales determinaron nuestro valor como personas? Eduardo Rodríguez tiene una escena en donde el movimiento acompaña el texto y en la cual él habla todo lo que su vida ‘es’ y ‘no es’ según Facebook, y esto es sumamente fuerte. Toda la obra es seguida de escenas e imágenes pesadas, el dúo de Elián López y Evelyn Ureña que se desarrolla alrededor de un celular, el picnic entre Eric Calderón y SHÉ el robot, Jimena Muñoz con su casco de realidad virtual, y podría seguir mencionando. Lo peor de todo es que son imágenes que no son ajenas a nosotros y a nuestra realidad cotidiana.

Entrando en contenido más dancístico, considero que hubo una saturación de elementos, de escenas y contra escenas, y a veces el espectador no sabía qué observar. Hubo mucho de todo, varios vestuarios, músicas variadas, muchos recursos, mucha tecnología, muchas imágenes proyectadas, los elementos escenográficos cambiaron de posición numerosas veces, etcétera, etcétera. Sin embargo, creo que ésta fue la intención de los creadores y no lo veo como un error dramatúrgico o coreográfico, pues creo que eso buscaban evocar en el público. Además, en ningún momento se perdió el interés, lograron mantener al público atento a lo que estaba sucediendo en las tablas y si somos sinceros, esa es nuestra realidad. Constantemente estamos siendo bombardeados por todo tipo de contenido; ya no basta Facebook hay que tener Instagram, Twitter, Snapchat, Linkedin, Tumblr, etc., las personas ahorran para comprarse el iPhone 6 pero meses después ya está el iPhone 7 y el pasado ya es obsoleto, y podría seguir con muchos ejemplos de este tipo. Inserte el suyo. 

Por otra parte, confieso que sentí que Danza Universitaria no estaba en un 100% con la propuesta de la obra; casi puedo decir que los sentí un poco incómodos, no sé si habrá sido la escasa audiencia presente ese jueves o la respuesta de nosotros (porque eso se siente desde escena). Menciono esto porque en la escena de “El Respiradero” se transformaron en la compañía que todos conocemos, se vio cómo entraron en su charco y poco a poco una sonrisa se fue formando en mi rostro; el deleite de verlos bailar. Claro, estaban en un lenguaje de movimiento conocido para ellos, estaban en lo que manejan casi a ciegas. No obstante, no digo esto en manera negativa, ¡todo lo contrario! Por mi investigación previa al espectáculo sé que el proceso creativo con Teatro Abya Yala fue un momento para salirse de su zona de confort y es algo que aplaudo; cuesta mucho que un artista o compañía salga un poco de lo que hace (y algo hacen muy bien) por expandir sus límites artísticos.

En fin, “El Largo Ahora” es una obra que da para hablar mucho y por mucho tiempo,  genera muchas preguntas e invita a la autoreflexión. ¿Estoy con mi pareja o estoy tomándome una foto pal´face? ¿Estoy con mis abuelos, hijos, padres, amigos o estoy viviendo en otro lugar a través del celular? ¿Cómo es mi personalidad cuando escribo un comentario o cuando hablo frente a frente? No significa que la tecnología es mala porque hemos tenido avances tecnológicos desde el comienzo de la vida humana, solamente reflexionemos en cómo el estar pegados a la pantalla de un dispositivo verdaderamente afectan nuestras relaciones interpersonales.

Por último, felicito a Danza Universitaria y Teatro Abya Yala por su trabajo tan exhaustivo y de calidad logrado. Independientemente de los gustos del público o que algunos prefieran verlos hacer sus frases de movimiento grupales (a los cuales nos han alcahueteado tanto), se mostró que abrazaron este reto con ganas, esfuerzo y talento. Una obra bien planteada, bien ejecutada y bien respaldada. Ojalá esta línea de trabajo se propague en el gremio y que abracen este tipo de investigación tan profunda en las propuestas coreográficas por venir; lo que veríamos en las tablas cambiaría.

 

El Largo Ahora

Danza Universitaria y Teatro Abya Yala

Dirección: Roxana Ávila, David Korish y Gloriana Retana

Intérpretes: Mainor Gutiérrez, Elián López, Verónica Monestel, Jimena Muñoz, Eduardo Rodríguez, Iván Saballos y Evelyn Santos de Danza Universitaria.

Eric Calderón y Erika Mata del Teatro Abya Yala.

Lugar: Teatro La Aduana

Fecha: 20 de Julio, 2017

 

 

Recuerden visitar nuestra sección de Galería para ver las fotos del espectáculo. Esta edición en particular, refleja a la perfección cómo muchas veces nos vemos:

http://www.enlastablascr.com/galeria/nuestra-realidad-ahora