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Muestra de Ensimismados 2018 por Carolina

Se evidenció la improvisación a lo largo de toda la muestra, así como las pautas marcadas para crear un balance en las escenas.

Carolina Burgos

Este año tuvimos el privilegio de colaborar con la difusión de la segunda edición de Ensimismados. Como bien ya saben, Ensimismados es una plataforma de entrenamiento, difusión y discusión de las nuevas tendencias de la danza, con Jimmy Ortiz y Grei Quezac como cabezas. 

 

Los invitamos a dar click aquí si quieren conocer más sobre ellos como organización y sobre la edición 2018.

 

Antes de iniciar la noche, tuvimos la oportunidad de hablar con algunos de los participantes de esta edición y nos contaron un poco sobre su experiencia en Ensimismados. 

 

En general, la mayoría están sumamente agradecidos por este espacio ya que es un esfuerzo muy grande generado por Jimmy y Grei de traer maestros de alto prestigio a Costa Rica. Así mismo, mencionaron que los entrenamientos han sido bastante fuertes físicamente por lo que han sentido que se han exigido más allá de lo que se creían capaces de alcanzar. En otras palabras, expandieron sus límites. 

 

Por otra parte, como parte de la retroalimentación señalaron la falta de maestras mujeres impartiendo talleres aunque concordaron que no fue algo intencional sino que pareciera ser un factor meramente circunstancial.

 

Pero lo que más capturó mi atención fue la diversidad de ramas artísticas entre los participantes. Ensimismados a pesar de ser un espacio para la danza, no es una plataforma que convoque solamente bailarines sino que es un evento para todo tipo de artista escénico o profesional que utilice su cuerpo como principal instrumento.  

 

MUESTRA

 

A pesar de que no pude participar de las clases y los talleres por cuestiones de logística personal, asistí a la muestra final en el Teatro de la Aduana el pasado viernes 14 de diciembre. Esta noche pretendía mostrar el producto final del proceso del taller “Juego, ficción y sorpresa” impartido por el maestro Jimmy Ortiz que buscaba la creación a partir de la improvisación y del concepto de lo imposible.

 

Primeramente, se presentaron 4 coreografías de representantes de países como Francia, Argentina, Venezuela y Costa Rica. Al ser este espectáculo de un carácter más informal optaron por no dar programa de mano y solo mencionar la información por micrófono, así que lamento no poder decirles los nombres de las obras ni sus intérpretes.

 

La noche abrió con un solo de una participante francesa en donde mostró gran soltura y manejo de su cuerpo. Tuvo poca duración pero mantuvo al espectador interesado en todo momento. La segunda obra estuvo a cargo de Bryan Chavarría y Camilo Regueyra, en donde plantearon una temática muy clara. Interpretaron a dos hombres con gran lascivia, cayendo al punto de lo primitivo y animal; fue maravillosamente chocante. Utilizaron al público como parte de su obra para lograr esa incomodidad que buscaban, y a pesar de que este espacio se prestaba para esto, considero que siempre es importante hacerle saber a la audiencia que formarán parte de lo propuesto en escena para evitar cualquier inconformidad a futuro que venga a afectar a los artistas o al espectáculo. No obstante fue una estupenda propuesta que me gustaría que se trabajara más. 

 

La tercera obra fue un dúo de unas mujeres argentinas quienes de manera concisa presentaron su propuesta. A mi interpretación, fue una temática que involucraba la femineidad y/o la relación de una pareja amorosa. Fueron muy bien recibidas por todos en el público.

 

La cuarta obra fue la obra “Rewinding” de Carmen Werner para las bailarinas Adriana Cuéllar y Daysi Servigna; conozco el nombre de esta pieza ya que en el 2016 tuve la oportunidad de verla por primera vez. A pesar de que las intérpretes manejan con gran habilidad la propuesta, a mi parecer considero que hubiese sido mejor presentar solamente un extracto debido a la duración de la misma. Esto porque el grueso de la noche era la muestra del taller que duró aproximadamente unos 30-40 minutos, lo cual ya es pesado para la audiencia, sumado a esta obra que dura también otros 30 minutos hace que el público se canse rápidamente y pierda interés en lo primordial de la noche. 

 

En lo que respecta a la muestra, en lo personal la disfruté muchísimo, incluso en varias ocasiones me dieron hasta ganas de participar. Se evidenció la improvisación a lo largo de toda la muestra, así como las pautas marcadas para crear un balance en las escenas. 

 

Si quisiera ponerme muy exquisita diría que la síntesis hubiese ayudado ya que a mí parecer fueron mucha escenas que, con temáticas diferentes, presentaban los mismos conceptos. Pero lo realmente importante fue ver cómo cada una de las personas que estaban en las tablas, disfrutaron a más no poder de la bailada que se pegaron. 

 

Para finalizar, creo que espacios como Ensimismados son de suma importancia para nuestra comunidad dancística; son oportunidades valiosas que se nos brindan como bailarines de poder tener contacto personal con profesores que tal vez de otra manera no podríamos tenerlo. Así  mismo, aprecio mucho que se hayan tomado el tiempo y el trabajo de realizar una muestra para evidenciar y compartir lo impartido en esta edición. Ojalá sea una iniciativa que se pueda repetir en todas las ediciones por venir.