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Limbo Institucional: la pesadilla detrás del premio otorgado por el Teatro Nacional por Carlos Brenes

Si todo hubiese salido bien, esta noticia no existiría...

por Carlos Brenes

Hay temas difíciles de tratar, a través de esta historia se darán a conocer acciones con respecto al orden y manejo de una importante institución que representa el arte costarricense en el mundo, el Teatro Nacional (TN). Lo hacemos de la manera más clara posible, con el fin de generar un precedente en la comunidad dancística, creyendo que puede bañar otras esferas. Les sugerimos abrir su mente, si gusta acompañar esta lectura puede sentarse en un lugar cómodo tomando un café o un té; agradecemos de antemano su lectura y reflexión. 

Esta noticia se basa en la relación del Teatro Nacional y sus representantes con los coreógrafos Andrés Martínez Brenes  y Álvaro Murillo Fonseca, estos últimos consiguieron con su obra llamada Me Fui una Residencia Artística en México, premio que implicaría un trajín inesperado con el desarrollo del tiempo. Los hechos relatados se basan en una entrevista realizada a Andrés Martínez el 12 de febrero de 2019 en San José, Costa Rica. Es importante resaltar que buscamos la respuesta de Alexandro Tosatti (Coordinador de Promoción Cultural del Teatro Nacional) y José Bernal Cordero(Coordinador de Administración) en repetidas ocasiones, les llamamos pero recibimos como respuesta que no estaban disponibles. 

El Sueño


(La atmósfera onírica. Andrés y Álvaro son los protagonistas. En este espacio se puede sentir y palpar la felicidad, las palmas del público, el Festival de Coreógrafos llegó a su fin. La sonrisa de los ganadores, los abrazos que reciben por haber sido galardonados por un 
trabajo ejecutado con destreza y compromiso). 

Usted que lee, ¿ya se sirvió su bebida caliente? El Sueño posee datos muy específicos que son vitales para el entendimiento de la cuestión que hoy nos reúne con su mirada lectora. 


Día: domingo 2 de septiembre de 2018, en el TN se da el cierre del 35º Festival de Coreógrafos Graciela Moreno, estamos en la premiación del certamen. Aquí tenemos a los protagonistas Andrés Martínez y Álvaro Murillo recibiendo de manera oficial su premio, una residencia artística en México, en el Centro de Investigación Coreográfica; 
por su trabajo llamado Me Fui

 

En El Sueño volarán hacia México el 4 de febrero de 2019 y vendrán por las nubes de regreso al país el 17 de mayo de 2019. Ellos tendrán una ayuda monetaria de $1500 (para ambos) por parte del Teatro Nacional y el hospedaje se los ofrece Javier Contreras Villaseñor, Director del Centro de Investigación Coreográfica (CICO). 

Dos jóvenes coreógrafos ganan una residencia artística, crecerán profesional y personalmente respaldados por su trabajo. Han conseguido una vitrina valiosa que, sin duda, catapultará su carrera y abrirá puertas no imaginadas. 


Es hora de despertar. 

 


La Pesadilla
 


(Este espacio se caracteriza por una atmósfera turbia y pesada, las palabras y las acciones son contradictorias. Luces rojas se encienden, los protagonistas son otros, sus nombres: Alexandro Tosatti y José Bernal Cordero, por consecuencia el Teatro Nacional, institución 
que representan).

Si todo hubiese salido bien, esta noticia no existiría, le pedimos que recuerde los ganadores y protagonistas de El Sueño, ellos no serán los actores fundamentales de La Pesadilla, pues ganaron su premio y en el momento de escribir esto deberían estar en México disfrutando (tranquilamente) de su idilio. Las cosas no fueron así, porque la administración del Teatro Nacional cometió errores y actos que no concuerdan con lo que representan. 

 

La primera acción se dio ese 2 de septiembre de 2018, día de la premiación. El señor Alexandro Tosatti Franza, en la zona trasera del recinto, le indica a los coreógrafos Andrés y Álvaro, de manera extraoficial, que son ganadores de la pasantía a Francia. Esto resulta un dato incorrecto, corregido, posteriormente, en la Gala de premiación donde, oficialmente, se da a conocer que han ganado, pero no irán a Francia sino a una Residencia en México.

(No siempre sabemos que estamos en una pesadilla inmediatamente, a veces tenemos que seguir viviendo eso que soñamos para entenderlo).

 

Los procesos necesarios para el viaje de estos coreógrafos a México debieron ser un mero trámite, pero no fue así. Después de ser premiados se les cita a una reunión, la primera semana de noviembre, se encuentran Andrés, Álvaro y el señor Alexandro Tosatti, que les pregunta si el director del CICO ya sabe de ellos; por lo cual los coreógrafos se ponen en contacto con don Javier Contreras, que por cosas del destino estará en Costa Rica ese mismo mes. 

 

En esta primera reunión, el señor Tosatti envía un audio de WhatsApp frente a los artistas diciéndole a Waifun Hin (persona contratada para la producción del Festival de Coreógrafos) que compre los boletos para los artistas que irán a México. Ella lo hace y días después les indica directamente por esa misma vía que ya realizó la diligencia.

(Suenan voces de misterio que generan confusión, hay un ocultamiento de información y no es posible despertar de esto que se vive).

 

Es 20 de noviembre de 2018, se reúnen Andrés Martínez, Alvaro Murillo, Javier Contreras director del CICO y Alexandro Tosatti. En esta oportunidad, se habla de temas varios, que se van encontrar en México, qué harán allá, qué es el Centro de Investigación Coreográfica y, en medio de la reunión, el señor Tosatti hace una llamada a Waifun Hin (en altavoz) preguntándole sobre la compra de los boletos de avión. Ella le responde que sí, ya lo hizo, agregando que hay un dinero restante de ese proceso, le pregunta qué harán con eso (él quita el altavoz, silencio). Tosatti termina la conversación. 

(En este estar de sensaciones negativas el deseo de despertar sin lograrlo es repetitivo, pellizcos, técnicas varias que no funcionarán, porque la realidad es eso que se está viviendo).

 

Llegamos a diciembre, Andrés Martínez y Álvaro Murillo se ponen en contacto con Alexandro Tosatti y él les indica que “lo molesten en enero”. Por esto, el 10 de enero los tres se vuelven a encontrar en el Teatro Nacional. Tosatti les solicita algunas cartas y documentos que necesitan para los trámites correspondientes, además les dice: “no tenemos dinero“. La pesadilla es más clara, el 23 de enero se vuelven a reunir, los coreógrafos le entregan los documentos que se requerían y el señor Alexandro les explica que la falta de dinero es por algunas partidas y subpartidas del presupuesto que han sido ordenadas de manera equivocada. 

(Esta pesadilla cada vez se hace más larga, es cansado seguir así. El ajetreo crece en medio de incertidumbre y falta de formalidad en la comunicación, hay un vacío en el estómago).

 

Dos días después, el viernes 25 de enero, tienen un nuevo encuentro con Alexandro Tosatti y José Bernal Cordero Carvajal. En esta reunión se les ofrece una nueva posibilidad, debido al atraso: se les propone que vayan a México en la fecha acordada y estando allá se les depositaría el dinero. Ante el panorama que enfrentan no aceptan por la imposibilidad de costear sus gastos en el país extranjero. 

(Todo es más turbio, se posan nubes en el cielo y el día se hace noche. ¿Cómo El Sueño se transformó en esto?)


Este 25 de enero sucede que el señor Alexandro Tosatti lleva a Andrés Martínez y Álvaro Murillo a la Plaza de la Cultura (contiguo al TN) para ofrecerles un arreglo: de “su bolsillo” depositarle el dinero a Waifun Hin, ella se los depositaría a ellos y, así, cuando el Teatro Nacional les hiciera llegar el dinero correspondiente al premio, se hiciera a él un reintegro a través de la misma cadena. La respuesta de ellos fue: “no, nuestro compromiso es con el Teatro Nacional, no queremos aceptar un dinero que no venga del teatro”.

Esta pesadilla no ha llegado a su fin, en medio de retrasos para poder otorgar un dinero que los coreógrafos ganaron con base en su trabajo. Andrés Martínez no viaja México en la fecha acordada, Álvaro Murillo toma el riesgo de hacerlo con sus ahorros y con ayuda de su familia para poder sufragar los gastos, hasta el momento en que se le deposite el dinero prometido. Por esta decisión, él recibe ayuda del señor Javier Contreras que, con 
gran humanidad, lo acoge en México. 

La alarma sobre esta situación se debió a una publicación en el red social Facebook de Andrés Martínez. Como habíamos dejado claro en El Sueño el premio consistía en el otorgamiento de $1500 para ambos coreógrafos, que serían su respaldo para comida y traslados en México, este dinero es la razón por la que esta pesadilla existe. Un monto muy bajo para ambos valorando los gastos que implica estar en un país extranjero. 

 

Para procurar “una solución” se les depositaron $1250, lejos de las fechas prometidas y acordadas; un cambio en el monto que se hizo sin ninguna información previa a los ganadores. Además, Andrés, al no viajar el día indicado perdió su boleto (que no podía cambiarse ni congelarse). Hoy día está a la espera de uno nuevo o deberá comprarlo con el dinero que le fue otorgado, presupuesto que ya era poco para lo que estaba destinado. 

 

 

Abrir los Ojos

Palabras de Andrés Martínez: “¿Cómo es posible que ofrezcan un premio que no tienen? Una entidad tan importante como el Teatro Nacional no da respuestas serias, eso me parece preocupante. Además ¿Por qué después de competir y ganar tengo que seguir luchando por algo que ya fue conseguido? Es molesto y frustrante luchar por algo que nos corresponde, es hora de que solucionen y actúen como deben”.        

Palabras de Álvaro Murillo: “Mi principal sentir es con el Festival de Coreógrafos ¿hacia dónde va el Festival? ¿Qué pretende la gente del Teatro Nacional? ¿Por qué están accionando de esta manera? ¿Por qué los boletos los compra la Producción y el premio lo da el Teatro Nacional? Sí todo lo hiciera la producción todo sería más eficiente. Tienen demasiado caos y eso les impide ser más precisos, eficientes y eficaces. Pienso que si  están subcontratando a otras empresas deberían encargarle todo, incluyendo los premios”

(No querer despertar, abrir los ojos y la consciencia viviendo algo hermoso como El Sueño, en esa zona que sentimos bien, no lo queremos hacer; lo grato es bueno vivirlo en el inconsciente, en ese espacio nos podríamos quedar mucho tiempo. 

La Pesadilla es distinto, se apaga la voz y no podemos gritar aunque lo deseamos, el cuerpo pierde movilidad ante lo hostil. Cómo accionar ante esta impotencia y los hilos que amarran esta trama. 

Hay que escribir el Abrir los Ojos, llenar con nuestro nombre ese espacio y dar la opinión de lo que pensamos, despertar para que El Sueño y La Pesadilla no existen más; es tiempo de poner los pies en la Tierra). 

 

¿Ya se tomó su café, su té? Si le supo amargo esperamos no haya sido la preparación o la cantidad servida, quizá las palabras que describen este relato hicieron que el sabor no fuera el mejor; en ese caso, se habrá conseguido el objetivo. Hay elementos que por su falta de claridad deben ser conocidos, analizados y profundizados. Una institución como el Teatro Nacional no debe ser más protagonista de Pesadillas, terminamos con una pregunta ¿cuál es la posición que asumimos como comunidad ante este desorden?