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Entrevista con Raquel Muñoz y Sebastián Ruiz por Carolina

Dejamos de ensayar para Tango Salón, para poder montar una coreografía para Tango Escenario y no pasar vergüenza. Llegó el mundial y pasó algo muy loco… ¡pasamos a la semifinal!

Carolina Burgos

La revista ha tenido un año de muchas “primeras veces”. Por ejemplo, es la primera vez que colaboramos  con la comunidad de tango en Costa Rica, para ser más específicos, con el Tico Tango Festival. Sebastián Ruiz y Raquel Muñoz son los responsables de crear este Festival y traer a los campeones mundiales de tango, Hugo Mastrolorenzo y Agustina Vignou a impartir clases y presentar su espectáculo Volá. Al ser esta su primera edición, me pareció lo más atinado tomarme un café con ambos productores y conocerlos un poco más. 

 

Me voy a confesar: conozco muy poco sobre el tango. Mi conocimiento no va más allá de un curso que tomé, por unas cuantas semanas, en primer nivel en la carrera de Danza. Pero lo que sí sé, es que resulta apasionante, seductor y realmente hermoso.

 

Como es costumbre, los cité en Cabra Negra, la cafetería oficial de la revista. Cada quien pidió su bebida. Yo, mi usual latte con leche descremada, que Mau, barista de la cafetería hace, siempre, a la perfección. Aprovechando el buen clima, nos sentamos afuera y comenzamos a hablar de tango, como se habla de la vida. 

 

Empiezo preguntándoles por su vida. Sebastián es argentino (su acento lo delata de buenas a primeras), oriundo de la provincia de Tucumán, al norte del país. Confiesa que el tango se le complicó un poco al principio, porque toda su vida practicó rugby, un deporte que le demandaba otra manera de moverse y un mayor peso corporal. Descubrió el tango a los 27 años, debido a  una lesión, acompañó a un amigo a una clase y quedó enamorado. “Se me complicó un poco el tango porque yo pesaba 15 kilos más de lo que peso ahora y era un robot moviéndome”.

 

Después de dos años de estar bailando tango, de forma intermitente, decidió formarse profesionalmente. Estuvo en clases de ballet por dos años y en clases de yoga por 5 años, lo cual se le recomienda a cualquier bailarín de tango.

 

A sus 33 años deja su pueblo para irse a Buenos Aires a estudiar esta disciplina. Cuando llega a la ciudad, se da cuenta que le faltaba bastante por aprender y depurar. Tomaba clases, trabajaba en la calle “a la gorra” (a lo que las personas dieran lo que quisieran). Así estuvo por dos años y se le presentó la oportunidad de ir a México. Posteriormente, a Guatemala, Estados Unidos y El Salvador para luego venir a Costa Rica, donde encontró a su pareja de tango estable, Raquel.

 

Aprovecho le mención de Raquel para preguntarle un poco sobre su historia. Raquel es tica, nacida en Pérez Zeledón. Fue de las niñas que salían en todas las coreografías y presentaciones de la escuela. Antes de acabar el colegio, decidió estudiar Danza. Un año antes de terminarlo, viajó todos los fines de semana hasta Heredia a tomar clases en el Programa Margarita Esquivel. 

 

Raque me confiesa que comenzó en el tango casi por una casualidad, sin saber de esta disciplina o haberlo practicado antes y sin haber, si quiera, ingresado a la carrera de Danza. A petición de un amigo, hizo audición para entrar en la Academia Fantasía Tango. En el momento que ingresa, comienza a hacer coreografías de tango escenario, pero en ese momento, “no le provocaba demasiado”. “La danza estaba por encima”. Cuando se graduó de la Escuela de Danza, entra a la CCDUNA y comienza a enseñar tango salón. Fue ahí cuando le encontró el gusto. 

 

Después de dos años de impartir clases, decide irse a Argentina a aprender más. “En marzo del 2017 me fui para allá y ¡fue lo mejor que he hecho en mi vida! Fue una experiencia super bonita”. Estuvo 10 meses tomando clases y se percató que era “otro mundo”. Ese viaje fue muy especial, ya que le permitió identificar lo que quería como bailarina y tanguera.  

 

En este momento, nos devolvemos un poco en la línea cronológica de la historia y me aclaran que se conocieron en octubre del 2016. Sebastián se encontraba en la Academia Fantasía Tango, para impartir unas clases y fue ahí donde conoció a Raquel. Posteriormente, Raque se va a aprender más del tango a Argentina. Mientras Sebas parte a otros países y se reencuentran, en Buenos Aires, 20 días antes del Mundial de Tango. 

 

En otra ocasión, ambos productores me comentaron sobre su participación, en dos ocasiones, en el Mundial de Tango. Un dato que me parece fascinante. Les pregunto sobre su experiencia como participantes de las ediciones en el 2017 y el 2019. 

 

Para el mundial del 2017, llegué 20 días antes. Nos pusimos a ensayar para la categoría de Tango Salón (que es improvisada), porque para la de Tango Escenario no teníamos tiempo. Ensayamos una semana y 10 días antes del mundial… decidimos presentarnos para Tango Escenario. Dejamos de ensayar para Tango Salón, para poder montar una coreografía para Tango Escenario y no pasar vergüenza. Llegó el mundial y pasó algo muy loco… ¡pasamos a la semifinal!” contó Sebas. 

 

Raque interrumpe, con gran felicidad de recordar esa historia. para decirme: “¡Jamás lo esperábamos! ¡Ni siquiera nos molestamos en revisar los resultados!”. Sus padres, que estaban viendo la transmisión en directo, en Pérez Zeledón, fueron quienes  les dieron la gran noticia. 

 

Hacemos un pequeño paréntesis para que me cuenten un poco sobre el mundial porque, claramente, no sé nada al respecto. El mundial consta de dos categorías, Tango Salón y Tango Escenario y se conforma por  tres etapas. La clasificatoria, en la que participan, aproximadamente, 600 parejas; la semifinal en la que concursan 90 parejas y la final, en la que 40 parejas bailan por el título. Los ganadores reciben $1000 y una gira en Japón.

 

Continúo preguntándoles por su desempeño en el mundial de este año. Según lo que me contaron, la experiencia fue todo lo contrario. Se prepararon con muchísimo tiempo y decidieron presentarse en Tango Salón, pero, no lograron clasificar.

 

“Antes de comenzar en el tango, ¿cuáles eran sus percepciones de la disciplina?” A lo que Sebas me responde, inmediatamente: “era lento, aburrido y para viejos”. Para Raque, al no tener la cultura argentina en su crianza, la idea que tenía del tango se basaba en lo comercial, aquello que veía en los videos y películas. 

 

“El tango pasa por muchas cosas. Por ejemplo, el abrazar a otra persona, es un encuentro, es demasiado lindo y hermoso. A veces, a la hora de bailar, no conocés a la otra persona, se abrazan, bailan y ese encuentro es muy puro. Hasta cierto punto, para mí, fue muy sanador”, comentó Raque. Mencionó también que mantener el disfrute es lo más difícil de hacer a la hora de convertirse en profesional.

 

Ya que tocamos el tema de la conexión en pareja, les pregunto cómo ha sido su trabajo como pareja. Ambos concordaron que ha sido un proceso bastante fluido y relativamente fácil. Al igual, concuerdan que ha sido difícil no mezclar lo personal con lo profesional. En el tiempo que han compartido y trabajado juntos han crecido mucho y han logrado subir el nivel. 

 

Aprovecho la fluidez de la conversación y el tema para hablar sobre su marca: Raquel y Sebastián Tango. Dan clases privadas y en academias, pero, no están vinculados a ninguna escuela. También, realizan espectáculos y planean una milonga mensual en Prana Danz, los segundos viernes de cada mes. 

 

Finalmente, les pregunto por el Tico Tango Festival, la razón de la entrevista. Con gran alegría me comentan que ha sido un proceso arduo. Pero, la respuesta positiva de las personas ha sido lo más gratificante. En Costa Rica, “el tango es muy difícil”, según la confesión de Sebas, así que, notar tanto interés de las personas es una agradable sorpresa. 

 

Continuamos hablando, pero ahora sobre temas no tan serios. Me cuentan lo que les gusta hacer en su tiempo libre. Raque adora pasear a su perro. Mientras Sebas está sumergiéndose en el folclor argentino y practica con las boleadoras. También me comentan sobre sus comidas favoritas ticas y argentinas, como el gallo pinto, las empanadas argentinas y “cualquier cosa dulce” dijo Raque.

 

Con nuestros vasos vacíos y muy contentos, acabamos la entrevista. He podido hablar con ambos artistas en dos ocasiones y me han enseñado muchísimo sobre el tango. Raque y Sebas tienen muchos planes para el futuro de este Festival y, para esta edición, traen muchas clases. Yo no sé ustedes, pero yo, definitivamente, no me perderé la oportunidad de participar de al menos una de sus clases además de ir a ver Volá. ¿Cada cuánto podemos ver a los campeones mundiales bailando en suelo tico?