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Entrevista con Josh Martin: su historia, danza y bound flow por Carolina

“Me encantó poder mover mi cuerpo y que no fuera de una manera repetitiva, necesariamente. Amé pode hacer lo que quería hacer, o encontrar diferentes maneras de moverme a diferencia del deporte”.

Carolina Burgos

Como cierre de nuestra colaboración en la tercera edición del festival [] Paréntesis Espacio de Danza, entrevistamos a uno de los invitados internacionales: Josh Martin. El año pasado, también fue invitado al festival junto a la japonesa Kaho Kogure y la homenajeada Jeongho Nam de Corea. En esta ocasión, Martin regresó a impartir un taller al elenco de Danza Universitaria, a personas invitadas y a bailar el dúo Albatross junto a Lisa Gelley. 

 

Tuve la oportunidad de participar del taller impartido por Josh la semana pasada y les confieso que ha sido una de las cosas más duras que hecho en mucho tiempo. Su estilo se basa, primordialmente, en la danza urbana, ya que ha sido pilar en su formación como bailarín. Josh ha logrado encontrar una cualidad particular, fusionando diversas ramas dancísticas, lo que hace  de sus piezas un verdadero placer observarlas. 

 

Después del último día de taller, cansada, arratonada y bien sudada, entrevisté a Josh Martin, en el estudio principal de Danza Universitaria. Estaba un poco nerviosa, como tomé sus clases toda la semana, lo percibí como una persona seria. Accesible, pero seria. Quería poder generar una fluida conversación… y así fue.

 

Comenzamos hablando de su formación y de su vida. Bailarín, coreógrafo y maestro, Josh nació en Alberta, Canadá. Pero decidió mudarse a Vancouver a sus 18 años para seguir profesionalizándose en su carrera como artista. Es codirector de Company 605, en Vancouver, Canadá, junto a su esposa, Lisa Gelley. 

 

Al comienzo de su carrera bailaba, únicamente, en trabajos comerciales, videos musicales, clubes nocturnos, entre otros. Este tipo de labor no le era atractivo ni interesante, ya que le resultaba simple la manera en la que tenía que moverse. “Estaba frustrado porque había trabajado muy duro para llegar a dónde estaba y terminaba trabajando en piezas que no requerían ni la mitad de las habilidades que tenía. Junto con otros colegas, queríamos crear una salida en donde nos pudiéramos retar.” 

 

En el 2007 dió inicio con el colectivo 605 que, eventualmente, se transformó en la compañía que es hoy. Crearon el colectivo, de manera que pudieran entrenarse unos con otros. Colocaron un piso de entrenamiento adentro de un estudio y comenzaron a impartir clases entre ellos y de esa manera no tener que pagar para poder entrenar afuera. Acumularon  mucho material que, eventualmente, unieron en la creación de diferentes coreografías.“Esa fue, en parte, la formación del colectivo. Ese deseo de querer seguir trabajando en algo, aprender más unos de otros. No nos unimos para buscar o crear trabajo, nos juntamos para tener una salida y poder experimentar.”

 

Actualmente, la compañía está conformada por 10 intérpretes y su modo de trabajo es a través de proyectos. Este modelo es muy común en las compañías independientes alrededor del mundo, ¿qué significa esto? Dependiendo de la obra a montar, así se llama al artista que mejor calzará con la pieza, es decir, no todos participan en todo.

 

“Trabajamos mucho a partir de la colaboración, tratamos de tener la mayor cantidad de voces posibles dentro del espacio de trabajo. Los proyectos que creamos son conversaciones que hacemos alrededor de diferentes propuestas y preguntas que tenemos. Con esta compañía hemos podido viajar a través de Canadá y otros países”, comenta Josh. Company 605 ha presentado sus trabajos en 30 diferentes ciudades de Canadá y en países como Estados Unidos, Panamá, Costa Rica, Japón, Alemania y Australia. Próximamente, estarán visitando Singapur, Corea y Bulgaria. 

 

Al preguntarle ¿cómo comienza en la danza? confiesa (entre risas) que empezó porque su hermano mayor estaba en clases y él quería parecerse a él. Inmediatamente, su hermano dejó de bailar porque no quería tomar clases con su hermanito menor, pero, Josh continuó con la danza. Creo que los que somos hermanos menores nos podemos identificar con esta historia. 

 

“Me encantó poder mover mi cuerpo y que no fuera de una manera repetitiva, necesariamente. Amé pode hacer lo que quería hacer, o encontrar diferentes maneras de moverme a diferencia del deporte”. Me sigue contando que le gustaba mucho jugar fútbol, sin embargo, en la disciplina, siempre encontraba maneras limitadas de cómo podía usar su cuerpo; cuando en la danza podía hacer de todo. 

 

Continuamos hablando de su manera tan peculiar de moverse y lo difícil que es intentar adoptar este lenguaje. En especial para los bailarines costarricenses que no hemos sido formados para tomar clases en otras ramas dancísticas. Le pregunto, ¿cuál podrías decir que son los elementos que componen tu estilo?, a lo que responde que tiene mucho interés en usar el músculo en una manera en la  que el movimiento no te detenga en encontrar expansión, flexibilidad y longitud, sino que ayude a unirlo todo. “Uno de los principios que encuentro muy interesante, con el cual trabajar, es esta idea de usar el cuerpo como un todo, para luego poder aislar diferentes partes de él. Me gusta pensar que, cada vez que muevo mi pierna está conectada con mi torso, que está conectado con mi cuello, que está conectado con mi cabeza. Así que puedo mover una parte de mi cuerpo pero el resto está involucrado”. 

 

El detenerse es otro elemento que compone su danza y la habilidad de encontrar resistencia dentro de esa pausa. También, la idea de un flujo enlazado (bound flow) que Josh lo describe como la forma en que los músculos se pueden ligar entre sí, siempre que eso  pueda crear una acción suave, sin que se quede atascado. El tiempo es otro elemento con el que le encanta jugar, porque cree que es interesante, tanto para experimentarlo con el cuerpo, como verlo como público. 

 

Para ir finalizando la entrevista, le pregunté sobre su experiencia con los bailarines costarricenses y su percepción de nosotros. “Muy impresionado de la habilidad de saltar a un material altamente físico”. En comparación con Canadá, le resulta bastante emocionante la apertura de los bailarines a simplemente intentarlo. Menciona que, en su país, (no en todas partes, pero en su mayoría) las personas son muy cuidadosas, lo cual es  algo bueno, pero, al mismo tiempo, limitante. “Si no están seguros de algo, no van a poner su todo en eso y creo que si no ponen su todo en algo, entonces será muy difícil comprenderlo”

 

Cuenta que la razón por la cual pudo moverse tan rápidamente con el material de quienes  participamos del taller fue, principalmente, porque los bailarines estábamos dispuestos a saltar y probarlo. Algo que resalta de nuestra comunidad dancística costarricense es que los bailarines estamos dispuestos a dejar que nuestros cuerpos vayan a diferentes lugares y que estamos, realmente, abiertos a nuevas ideas de cómo podemos mover nuestros cuerpos. 

 

Sobre las presentaciones en el festival [] Paréntesis Espacio de Danza, la danza le resultó muy familiar a la de Vancouver. Pudo ver cómo diferentes agrupaciones, de diferentes lugares de Costa Rica, se mueven distinto, aunque existe algo que las une a todas, que las conecta. 

 

Finalmente, mencionó estar  muy contento de haber participado en la tercera edición del festival y sentirse agradecido de poder conectarse con personas de la danza, alrededor del mundo que, cómo él, están luchando. A lo que le respondí que también me siento agradecida de las oportunidades que me ofrece la revista de poder hablar con artistas internacionales como él.  

 

Participar del taller de Josh Martin fue sumamente retador, emocionante y enriquecedor. Resulta impresionante ver lo que uno puede lograr si sencillamente deja a su cuerpo explorar diferentes caminos. Estar abiertos a lo que proponen otras personas es una clave para obtener nuevas herramientas y alimentar nuestra danza.