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El salto de No Match por Carolina

Felicito a los intérpretes y a la producción, cualquier espectáculo representa un reto, pero en este caso todavía más debido a su iniciativa.

Carolina Burgos

Para los que han estado siguiéndonos los pasos de cerca y leyeron nuestra nota, sabrán que hemos tenido la oportunidad de trabajar como colaboradores en la primera edición de la plataforma creativa No Match. Su espectáculo “El Salto” se estrenó la semana pasada en el Teatro Escalante, y continúa este sábado y domingo también.

 

El Teatro Escalante tiene a penas unos meses de haberse inaugurado, y aunque sea vecina, no había tenido la oportunidad de conocerlo todavía. Se ve que fue una gran casa en algún momento, tiene amplias áreas verdes (perfectas para hacer presentaciones en noches de verano), y un gran espacio interno. Exceptuando los baños, que parecen nuevos, el teatro todavía se encuentra bajo acomodos en cuestiones de diseño de espacio interno. Por ejemplo, el público tiene que atravesar el escenario para llegar a sus asientos, aunque no tiene gran importancia; el espacio cuenta con lo necesario y funciona para lo que se necesita. Además, para una que está acostumbrada a pasar muchos de sus fines de semana en teatros, es emocionante encontrar este nuevo espacio para la danza con grandísimo potencial.

 

El Salto” abrió la noche con la coreografía “Se escuchan ladrar los perros” de Jorge Sánchez, un solo interpretado por Nelson Macotelo. Esta pieza contó con 3 escenas claras en donde se puede apreciar al intérprete pasar por diferentes fases de angustia, persecución y libertad. Es una obra redonda y concisa, el lenguaje de movimiento es simple y acorde a la propuesta, exceptuando algunos gestos de rechazo con las manos que hallé excesivos. Así mismo, considero que el bailarín debe de cuidar mucho las transiciones ya que llegan a entorpecer la exposición de la idea. 

 

Por otra parte, resalto la corta sinopsis colocada en el programa de mano que no solo ubica al espectador en el lugar correcto de apreciación sin revelar por completo el concepto. Así mismo, se entiende la temática, aspecto que se ha visto casi imposible de lograr en la mayoría de coreografías que he visto a lo largo de este año. 

 

“La puerta del cielo y la puerta de la tierra” fue la segunda obra de la noche y estuvo a cargo de la coreógrafa Kristy Vargas junto con los bailarines del Colectivo Aliciente. Este Colectivo es bastante peculiar ya que la mayoría de sus integrantes son artistas marciales de Kung Fu Shaolin que decidieron unirse a la iniciativa de su directora Kristy; por ende, el producto coreográfico será muy diferente al de un grupo de danza. 

 

Coreográficamente hablando, considero que la utilización de varias escenas en un mismo momento resultó ser contraproducente para los espectadores, ya que no sabíamos qué observar; creo que la utilización de más unísonos hubiese sido ideal para unir esta pieza.  Sin embargo, la heterogeneidad grupal me llamó la atención ya que todos manejaron intensidades energéticas muy diferentes. 

 

La propuesta fue clara y la temática también se dio a entender de manera clara sin caer en lo obvio. Quisiera resaltar la conexión que se generó en el dúo de los hombres, y en especial, la interpretación del chico que canta al final; durante toda la obra mantuvo la energía justa, cautivándome al punto que lo demás era un torbellino sucediendo a su alrededor. ¡Maravilloso!

 

La tercera coreografía en presentarse fue “Dul (Irse)” de Mariela Argüello y Daniela Valverde, y debo decirles que fue una obra es-pec-ta-cu-lar. Para los que son bailarines (as), ¿alguna vez les ha pasado que están bailando una coreografía, y simplemente todo sale perfecto? bueno, como espectadora sonreí aproximadamente, tres veces porque pude ser testigo que estas chicas tuvieron una noche de esas.

 

La composición coreográfica, el diseño espacial, el lenguaje de movimiento que reveló la evidente investigación previa que tuvo, la ejecución, el exquisito vestuario y la interpretación… ¡por Dios! ¡la interpretación! Fue un placer ver esta obra, y por eso no ahondo en estos aspectos que acabo de mencionar, porque este post se haría demasiado largo; lo que deben de saber es que todo estuvo impecable.

 

Lo cual hace preguntarme, ¿cómo esta obra no llegó al escenario del Festival de Coreógrafos?; recordemos que esta plataforma nació a base de obras rechazadas para la edición pasada)… pero estoy agradecida que no haya sido aceptada. Yo sé, el Festival cuenta con una gran producción y recursos que para el sector independiente es muy difícil de lograr, pero esta obra no es para un teatro tan grande. Lo que me encantó de verla en este espacio fue que se nos permitió disfrutar de los detalles, de sentirnos bien cerca de las intérpretes, y todo esto no hubiese sido posible en el Teatro Nacional. 

 

Por otra parte, quiero felicitar a Mariela Argüello por su crecimiento notorio interpretativo. No la había visto bailar desde que dejó la CCDUNA, y ahora que volvió de su maestría debo decir que se ha convertido en una intérprete espectacular. Aunado al trabajo de su compañera Daniela, esta ha sido de las mejores coreografías que he visto en mucho tiempo. Chicas, por favor, ¡sigan trabajando juntas! ¡quiero ver más!.

 

Para finalizar la noche, se presentó la obra de Nelson Macotelo y Gabriel Mejías, “Senderos Alternos”, una obra que presenta la migración desde una perspectiva diaria y no ajena a nosotros. Esta coreografía tuvo matices cómicos y una muy buena interpretación por parte de Brigitte Vallejos y Yaxiry Sánchez. Como espectadora estuve interesada desde un comienzo y los coreógrafos supieron cómo mantener este interés a lo largo de la obra. Así mismo, demostraron gran profesionalismo y ejecución en escena, los unísonos fueron limpios, la obra fue concisa y al punto, ninguna escena estuvo de más. 

 

Por último, debo mencionar que las luces en general dejaron mucho que desear; desde el diseño hasta su ejecución. Es una lástima que para un espectáculo tan interesante como lo fue “El Salto”, las luces representaran tan grave problema. Sin embargo, lo que se vio en las tablas sobrepasó este bache y a pesar de las luces, pude disfrutarlo en gran manera.

 

Felicito a los intérpretes y a la producción, cualquier espectáculo representa un reto, pero en este caso todavía más debido a su iniciativa. ¡Excelente trabajo! Espero con ansias la próxima edición. 

 

Y para los (as) que no fueron la semana pasada, este sábado 3 de noviembre y domingo 4 de noviembre se estarán presentando de nuevo a las 8:00pm en el Teatro Escalante. ¡No se lo pierdan! ¡Vale la pena!