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Domingo - XXXV Festival de Coreógrafos Graciela Moreno por Carolina

...el nivel de las obras este año fue más bajo que en otras ediciones, me hace preguntarme si le darán prioridad a las obras que audicionan para el concurso temático...

Carolina Burgos

El ultimo día del festival tuvo a cargo solamente dos obras, cuyos creadores fueron dos personas de las que conforman el jurado internacional para esta XXV edición, “La gran minoría” de Sheila Rojas y “El Éxodo”de Claude Brumachon y Benjamin La Marche.

 

“La gran minoría” abrió la noche, y fue una obra redonda y muy bien ejecutada. Una pieza que parte del rol de la mujer en la sociedad como inspiración, en donde se ve a la intérprete pasar por varias fases interpretativas detrás de una tela, hasta el final climático en donde rompe con esa tela que representa lo que el público quiere que represente: paradigmas, estereotipos, imposiciones, etc. Sheila mostró gran dominio técnico y una gran interpretación, definitivamente esta obra fue de lo que más me gustó del festival.

 

Para finalizar esta edición, los coreógrafos franceses Claude Brumachon y Benjamin La Marche presentaron su montaje “El Éxodo” que parte de la experiencia de los padres de Brumachon al salir de su país en la guerra de los años cuarenta. Debo confesar que tenía mis dudas sobre esta obra, ya que debido al carácter del montaje, el movimiento fue impuesto a los bailarines y ellos no tuvieron el espacio para proponer (según la información que obtuve de los creadores y bailarines al entrevistarlos), esto puede prestarse para que los intérpretes no se vean cómodos o no logren responder a cabalidad en escena. Sin embargo, me llevé una grata sorpresa al ver el resultado final ya que los bailarines dieron la talla y demostraron soltura en las tablas. No obstante, sí se evidenció la falta de compenetración entre ellos aunque entiendo que es algo difícil de lograr en tan poco tiempo. Así mismo, creo que la obra hubiese agradecido varios recortes de escenas que no aportaron gran valor al producto final, además que al mantener una misma energía a lo largo de la coreografía, carece de puntos climáticos que lograrían mantener la atención de la audiencia; llegó un punto en donde como espectadora, se tornó bastante pesado de observar. En general, fue una buena e interesante propuesta, y el público lo agradeció.

 

CONCLUSIONES GENERALES

 

En primer lugar, creo que la organización del Festival debería replantearse el tener un día para la presentación de las obras ganadoras. Sí, para los coreógrafos y bailarines representa una oportunidad valiosa de volver a presentar sus trabajos, sin embargo, ellos ya cuentan con una temporada aparte en el Teatro Nacional para volver a bailar sus obras. Además, el día de inauguración debería de ser el más atrayente, el enganche para el público, y el jueves tuvo muy poca asistencia. 

 

A diferencia de otras plataformas como el Festival Nacional de Danza (que en mi opinión debería de estar mercadeado hacia el pueblo de Costa Rica y no los bailarines, porque los bailarines no vemos repertorio), el Festival de Coreógrafos, es un festival que al ser solo de estrenos está hecho específicamente para la comunidad de danza. El contar con un día de repertorio, creo que representa una baja en la programación. De igual manera, para las ediciones pasadas se contaba con un día de homenaje que representaba o un remontaje de alguien reconocido en el medio o una obra estreno de esa persona, y el teatro se llenaba. ¿Por qué se dejó de lado esa iniciativa? ¿Por qué quitar algo que a manera de organización parecía funcionar muy bien?

 

Lo segundo que quiero traer a cuestionamiento, es cómo de 11 propuestas solamente tres son de creación libre coreográfica, es decir, no participan en el concurso temático. Aunado a que el nivel de las obras este año fue más bajo que en otras ediciones, me hace preguntarme si le darán prioridad a las obras que audicionan para el concurso temático; porque debo decirlo, la curadoría de este edición dejó mucho que desear. ¿Será que habían obras más interesantes y completas pero a las cuales no se les dio la oportunidad por el hecho de que no cumplían con la temática del Festival?

 

Así mismo, recordemos que el Festival de Coreógrafos Graciela Moreno es una plataforma para jóvenes coreógrafos, es decir, un espacio para investigar propuestas diversas y probar nuevos planteamientos en escena. Encerrarse en la terquedad de una propuesta temática, afecta verdaderamente el producto coreográfico. Reitero el comentario hecho por Poncho Castro que agregué en el post del año pasado: “…con esto se le cortan las alas a los artistas que quieren decir en el Teatro Nacional algo que estaba atravesado en su garganta…”.

 

Con esto, quiero traer a colación el concurso temático una vez más. En lo personal, no me parece una mala idea que exista una plataforma cuya característica principal sea un tema en cada edición ya que permite unificar el concepto y el evento, aclaro, una plataforma diferente a la del Festival de Coreógrafos; pero dejemos de lado el hecho que la comunidad dancística nunca estuvo de acuerdo con eso, y que se ignoraron nuestras opiniones. Considero que si se va a continuar proponiendo una temática, se debe de respetar la temática. No convertirla en algo subjetivo a la interpretación de los creadores con pensamientos como “se puede migrar de una situación a otra, de un área personal a otra…”, si se presenta y se mercadea al público un tema tan claro como las migraciones, el público eso es lo que espera; no una interpretación etérea de ella. Esto confunde, y sí, hubo varias propuestas que no respondieron a esto y que aún así competían en ella. 

 

Esto me lleva a otro aspecto que me llamó muchísimo la atención, en la mayoría de las propuestas coreográficas se presentó la migración como algo negativo, de personas en situación de pobreza o de clase social baja, con ropas sucias y rotas, cruzando desiertos o mares. La únicas propuestas que presentaron la migración como algo diferente a lo anteriormente mencionado fueron “Te regalo una flor”, “Irse” y “El último recuerdo” que utilizó el exilio como pilar.  ¿En dónde quedan los migrantes que van a un país a estudiar? ¿o las personas que se mudan de país por un mejor puesto de trabajo? Claro, la migración debe de conllevar un proceso de dolor, el sentirse arrancado de la tierra y trasplantado en otro lugar, no he pasado por eso pero puedo comenzar a entender un poco sobre ello; pero es de ponerse a meditar la percepción que tenemos como artistas costarricenses de los migrantes. 

 

Por último, quisiera resaltar y reconocer el esfuerzo realizado este año para añadir como premio la residencia artística en La Rochelle en Francia, así como la beca para estudiar francés hasta el momento que los ganadores partan en su viaje. Esto es un aspecto en lo cual es Festival mejoró muchísimo, ya que como habíamos mencionado en la edición pasada, son mucho más valiosas estas experiencias que un premio monetario. Ojalá que esto se mantenga a lo largo de los años. Así también, reconozco el esfuerzo realizado por ANATRADANZA en otorgar un monto monetario además de la pasantía de tres meses en la Compañía Nacional de Danza. Aún así, los insto a tener un plan B en caso de que se repita una situación como la de esta edición en donde la ganadora a mejor intérprete resulta ya pertenecer al elenco de la C.N.D. 

 

Así finaliza una edición más del Festival de Coreógrafos Graciela Moreno. Nuevamente repetiré algo que he dicho con anterioridad, se tiene que dejar de probar con el Festival, para estas alturas ya se debe de saber lo que funciona y lo que no. Y por favor, si abren un espacio para retroalimentación, escuchen los que dice la comunidad de danza, es para nosotros que es esta plataforma. No se cieguen en sus propias “verdades” y maneras de hacer las cosas. Y colegas, opinemos también, propongamos soluciones. Defendamos este espacio.