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Amantes Flamantes: Amor al rojo vivo por Adrián Figueroa

AMANTES FLAMANTES me introdujo en un trance, llevándome a la euforia y a la empatía, gracias al complemento de muchos detalles.

por Adrián Figueroa

 

Dirección y coreografía: Yul Gatgens, Intérpretes: Mariela Argüello, Laura Garrigues, Sofía Solís, Alexander Gutiérrez, Mauricio Axayacatl, Irene Araya, Álvaro Murillo, Grenda Zamora, Yul Gatjens. Iluminación: Laura Garrigues. Vestuario: Yul Gatjens y Un Jeremías. Sala: Gráfica Génesis.

 


Sin duda, las propuestas escénicas de malaFAMA son de las cosas más divertidas y entretenidas que logro ver durante el año, en la escena de la danza costarricense. Con una estética cliché, un tema a lo mejor muy trillado para muchos (pero que no pasa de moda) como lo es el amor, con interpretaciones excesivas, muy subrayadas en lo dramático, con imágenes bizarras, muy al estilo de malaFAMA, se nos presenta con el sello que han ido construyendo durante los años. AMANTES FLAMANTES nos da un rato muy agradable y, a la vez, un mensaje de respeto a la diversidad de las manifestaciones de amor que prevalecen, a pesar de la invisibilidad impuesta por la sociedad.


Durante una hora disfruté de este espectáculo de danza y performance compuesto por ocho escenas. Ocho bailarines y bailarinas, un anfitrión drag queen y una encargada técnica quien también fue parte de la puesta.


Con esa partitura atrevida y recalcada de las relaciones, se desarrolló AMANTES FLAMANTES. Pero, sobre todo, y de una forma bastante coherente y lúdica, su creador Yul Gatjens me hizo entrar en un trance, literalmente, a modo de hipnosis, que no solo me mantuvo atento todo el  espectáculo, sino que también me propuso  claro su mensaje, al ponerme en contexto como público, en la variedad de las formas de expresión del amor a las que los seres humanos tenemos acceso  así como los distintos obstáculos sociales y morales a los que nos enfrentamos. Pude apreciar imágenes que iban desde lo sensual y lo erótico, pasando por metáforas ligadas a la distorsión que se hace de ello cuando una mente y un cuerpo no están listos para exponerse a plenitud.

 

Cuando hablamos del amor y lo relacionamos con un color, inmediatamente pensamos en el rojo o el rosado. Uno tiende a hacer una conexión entre estos y la sensualidad que se desprende de la conexión física y romántica entre dos personas. Los intérpretes lucieron vestuarios acordes a la obra, diseños de Yul Gatjens y Un Jeremías, en tonos rosados y rojos, entre íntimos y vanguardistas, rayando en lo pop, los cuales dejaban  expuestas partes del cuerpo, sutiles y, a la vez, sugerentes a la mirada del espectador.

 

El diseño espacial nos colocó en un ambiente bastante neutro, permitiendo que, como público, me sintiera en un lugar cómodo y seguro. Con, una ambientación minimalista, haciendo uso de elementos como sillas y mesas de metal que poseían su propia iluminación manual; una estructura en forma de altar, resuelta con tela de encaje, y bolsas plásticas de color blanco.

 

El diseño de iluminación que realizó Laura Garrigues hizo un gran aporte a la puesta, al fusionar la iluminación convencional con elementos más alternativos, que con tonalidades de luz blanca, de neón y colores llamativos de ambientación, nos trasladó a un foco de manifestación muy al estilo de los 80´s. En este punto, sugeriría que se defina más la relación entre la iluminación que tiene el altar, con la iluminación de los elementos escénicos, pues no permite al espectador disfrutar de ambas cosas por separado.

 

Como bien lo mencionaba al inicio, AMANTES FLAMANTES me introdujo en un trance, llevándome a la euforia y a la empatía, gracias al complemento de muchos detalles. La selección musical de autores como: Ryoji Ikeda, Frank Bretschneider, Richie Hawtin, Katy Perry, Plastikman, Robert Lippok, Jahcoozy, y la composición sonora que Yul realizó fueron cómplices para transportarme a un lugar deseado. No quiero dejar de comentar sobre la selección de música plancha que al estilo karaoke, los bailarines y bailarinas interpretaron, la cual considero, sumó equilibrio al tono profundo que el espectáculo contiene, dándole el ingrediente de humor y sarcasmo para merecer ser complemento de esta fórmula creativa.

 

No deja de sorprenderme el compromiso escénico que se le siente al equipo de malaFAMA siempre en sus trabajos. Rescato el empoderamiento escénico que les noto a todos y todas. Sin embargo, quiero destacar la interpretación de Mariela Argüello, que ya en otras oportunidades le he visto, pero aprovechando la ocasión, creo que en AMANTES FLAMANTES Mariela expone sus cualidades de manera versátil, al hacer una fusión muy rica entre su femineidad, la sensualidad del personaje y lo crítico de la temática. Es una intérprete fuerte en escena, con mucha proyección y control.

 

Algunos aspectos que pienso pueden aportar en el crecimiento de este espectáculo, tal vez puedan ser pocos, pero , hasta el más mínimo detalle podría hacer la diferencia entre lo bueno y lo excelente.

 

Durante la obra se genera una especie de narración liderada por la anfitriona de la noche. Textos ricos en contenido, que serían más potentes con una interpretación vocal más contundente y precisa. No estoy hablando del matiz de la voz, sino de su proyección y firmeza para dar un mensaje. Este personaje fue desarrollado durante la obra por su director Yul Gatjens. Otro aspecto, es el uso de la estructura tipo altar, la cual  creo que puede ser un punto de referencia más útil durante la obra y no solo en pequeños momentos, pues ya está en escena y su poco uso queda en evidencia. Por último, por elección de la agrupación, la ovación y los aplausos no son parte del cierre, en ese caso, sugeriría hacerlo más evidente, para que no me quede como público, la sensación de que algo faltó.

 

Dicho todo esto, les dejo con una frase inspiradora, muy a lo AMANTES FLAMANTES, parte de su repertorio de plancha. Ojalá se repita y más gente la disfrute.

 

“Y yo estoy aquí, borracho y loco

Y mi corazón idiota, siempre brillará (siempre brillará)”

(Lamento Boliviano, Enanitos Verdes).