← volver al inicio


Al ritmo del sol y el viento: Certamen de SóloDos en Danza 2019 por Adrián Figueroa

Me generó cuestionamientos de nuestra reflexión sobre las cosas, de acuerdo a nuestras vivencias y a nuestros contextos sociales.

por Adrián Figueroa

 

 

Ficha artística CertamenSóloDos en Danza, Barva de Heredia, Costa Rica. Dirección artística: Maruxa Salas y Erick Jiménez. Coreografía: Lo que estalla eterniza Coreógrafos: Angélica Baños y Alfonso López. Coreografía: Sacar los diablos Coreógrafa: Sandra Gómez. CoreografíaAmo Coreógrafos: Marco Orellana y Sebastián Brown. Coreografía: Pedestres Coreógrafos: Camilo Regueyra y Lina Valverde. Coreografía: Hakim Coreógrafo:Isaí Reyes. Coreografía: Colateral Coreógrafas: Lucía González y Tamara Otárola. Coreografía: Choca Coreógrafos: Alberto Hiromoto y José Ramón Corral. 

 

 

Todo transcurrió con normalidad en la tarde del sábado 16 de marzo. Como en otras ediciones, el público muy puntual no se hizo esperar y, poco a poco, se fue llenando la gradería del anfiteatro en el parque central de Barva de Heredia. El festival y certamen internacional SóloDos en Danza nos regaló una tarde y una noche llena de movimiento, gracias a su programación y a las alianzas que van tejiendo en el proceso de gestión, lo cual lo ha convertido en uno de los festivales más esperados del año para la danza costarricense.

Con unos minutos de retraso daba inicio la séptima edición de SóloDos en Danza. Un público muy receptivo y siete propuestas competidoras provenientes de México, Chile, Ecuador y Costa Rica, se complementaron en un espacio cargado de energía. Sin dejar de lado que gran parte del público asistente pertenecía al medio dancístico nacional, muchos miembros de esta bella comunidad se hicieron presentes y con una audiencia de unas aproximadamente 200 personas y muchos más transeúntes, a las 3:55 p.m. arrancaba el certamen.

La jornada de danza inició  con la intervención de UNA Danza Joven, como invitados especiales para inaugurar la tarde. Nos dieron la bienvenida con el dúo Inconfidence bajo la dirección y coreografía de Mauricio Cruz, obra que forma parte del repertorio de esta agrupación representativa del estudiantado de la carrera de danza de la UNA. 

 

Siguiendo el espectáculo arrancó el certamen con la propuesta de los mexicanos Angélica Baños y Alfonso López. Nos presentaron su dúo Lo que estalla eterniza. No hay manera de no verse embelesados por esta propuesta, la fuerza, la cualidad de movimiento, la conexión corporal y emocional entre los intérpretes. Cada uno de estos elementos hicieron que me transportara a un mundo paralelo con ellos. Admiro de este trabajo el rumbo que lleva en tan corto tiempo. Es difícil concretar, en 10 minutos, o menos, el contenido de una obra y darnos a los espectadores un mensaje claro o una sensación que nos podamos llevar a casa. A veces me digo, no trates de entender, solo disfruta. Angélica y Alfonso me hicieron disfrutar su presencia. Honestamente, les faltó tiempo para concretar, aunque creo que definitivamente nos llevaron a algún lado.

Sacar los diablos fue el solo de Sandra Gómez, quien, desde Ecuador, nos traía una propuesta muy a lo danza teatro, muy rica en imágenes, con un lenguaje corporal muy cotidiano y, al parecer, con la intención de ser bastante digerible para cualquier público. Aún con estas cualidades, creo que esta propuesta no logró atrapar al espectador completamente, se me diluyeron las ideas que quiso transmitir, además, sentí muy débil su estar en escena. El clima le pudo jugar una mala pasada a la participante de Ecuador, ya que el viento hizo de las suyas al precipitarse durante toda la velada y no permitir que fluyera su pieza. Debió utilizar microfonía la cual, siento, no aportó a su interpretación ni al contenido de su mensaje.

 

Esto pudo causar  problemas en la mayoría de los trabajos, pero, bueno, básicamente, es como una prueba de fuego para todos y todas las participantes. Justamente, de eso se trata este certamen y los premios que otorga: salir a la calle o a los espacios alternativos posibles, para ofrecer al público algo único y fresco. Así que, sobrevivir a los factores del entorno es parte de lo que deberían pensar al crear y querer ser parte de SóloDos en Danza.


Siempre he dicho que los chilenos tienen una forma muy particular de hacer danza contemporánea. A diferencia de nosotros los ticos, que a veces nos volvemos románticos. En ese aspecto, la danza chilena la siento más cruda y, como decimos acá, sin pelos en la lengua. Conversando con algunos amigos de Chile, señalan mucho la historia que les precede y el contexto político. Sin embargo, no deja de sorprenderme, cómo de las cosas más simples logran generar una trama que cautiva. 

 

Una de mis propuestas favoritas de la tarde fue, justamente, la del equipo chileno, conformado por Marco Orellana y Sebastián Brown, quienes nos presentaron una obra de danza teatro, casi rayando en el teatro físico. Una pieza con un mensaje muy versátil sobre la relación entre una "mascota" y su amo o, más bien, según mi percepción, una relación de codependencia que, de manera fresca, lúdica e incluso un poco sarcástica, termina con un "final feliz". Amo me dejó un sabor tan dulce como nostálgico. Me generó cuestionamientos de nuestra reflexión sobre las cosas, de acuerdo a nuestras vivencias y a nuestros contextos sociales. Estos chilenos se hicieron merecedores de un espacio en la programación del Rambla Festival 2019, que realizan nuestros colegas de Guatemala; espacio que, poco a poco, va ganando fuerza y bulla entre los festivales independientes centroamericanos.

Pedestres ¡La gran ganadora de la jornada! Muchos se dejaron decir, por ahí, “por fin Costa Rica recupera la corona”, a lo miss universo, ciertamente,  y es que han sido pocas las veces que una propuesta tica recibe este premio. La última vez fue en el 2016, cuando Gabriel Rodríguez ganó, con su obra Sórdito, la gran oportunidad de viajar por todo España durante dos meses. Con la posibilidad de estar inmerso en una red grandísima de festivales de danza, no solo mostrando su trabajo, sino, también, teniendo a su alcance el espacio de generar muchas conexiones para su futuro profesional. Esta vez le tocó a Lina Valverde y  Camilo Regueyra, dos egresados del Conservatorio el Barco.

 

Esta pieza me hizo recordar el largo camino que nunca dejamos de recorrer en nuestro paso por el mundo. Ciertamente, para todos podría significar muchas cosas, pero, esto es lo rico de la danza, la libre interpretación. Camilo y Lina, además de adentrarme en un rollo existencial con su temática, lograron encajar muy bien el desarrollo de sus movimientos y contextualizar su contenido, dejándome sentir su danza sin necesidad de querer u obligarme a entenderla. Rescato la exploración y búsqueda de movimiento que me deja un buen sabor, pues comienzan a trabajar en un sello característico. Miré una propuesta inclinada más al teatro físico, que les sugiero desarrollar, así como lograr más potencia interpretativa. En pocos momentos sentí que se desconectaban de sus personajes, pero normal. Las obras del certamen son estrenos, en su mayoría, y a todos les pasó en algún momento, quizá los nervios y el clima intenso intervino un poco.


Interesante la propuesta de vestuario, considero que forma parte de una búsqueda de elementos que orientan al público a generar criterios y reflexiones sobre la pieza. Utilizaron un collage de piezas, con distintos tipos de ropajes, que conformaban una idea original. Incrustado, en las camisas que utilizaron, tenían un fragmento de tela, que me hizo referencia a un bolso que colgaba cruzando sus torsos. Me imaginé a estas personas viajando por el mundo, justo con lo necesario. Los colores entre azules, verdes, estampados de flores y algunos colores tierra, me remitieron a quien nace de la tierra y vuelve a la tierra. ¡Ah! esta fue mi otra favorita junto con los chilenos.


Isaí Reyes nos visitó desde México para presentarnos una pieza con un contenido muy sutil e imágenes que me hicieron reflexionar en la soledad en la que vivimos o a la que nos enfrentamos, día a día. Hakim fue la obra que presentó Isai. Me alegra que le haya merecido el premio Sólodos a la gira por Costa Rica 2020, durante lo que será la celebración de la octava edición del festival.


Es que SóloDos en danza no es solo lo que vemos un día como este, en el certamen y en la gala. Este festival arrancó desde el 23 de febrero con una gira por varias comunidades de Costa Rica, a las que  llevaron muestras de danza, talleres y conversatorios. Han creado un espacio de bienestar social, a través de las alianzas que generan en las comunidades con instituciones públicas y con la sociedad civil, para hacer un despliegue de actividades que favorecen  el crecimiento cultural y artístico de estos lugares.


Para retomar, concluyo diciendo para Isaí y Hakim, debe trabajar su construcción y explotar el uso del elemento que nos propone, un marco de madera rectangular y hueco, como si fuera el bastidor de una pintura. Resulta muy simbólico y sugestivo verle jugar con él. Pero, que no lo abandone, que lo incorpore a la situación en todo momento. Me dará gusto ver su avance en el 2020.


Colateral fue la pieza que nos mostraron las ticas Lucía González y Tamara Otárola. Una obra que disfruté por la presencia de las intérpretes y sus corporalidades. Creo que estas chicas tienen un material potente que pueden llevar más lejos. Bajo un argumento que me ideé, me hizo pensar en cómo las consecuencias de mis actos no solo me afectan, sino también impactan a quienes menos espero. Fue muy agradable ver la comunicación que ambas intérpretes lograron desarrollar entre sí. Las invito a seguir explorando cómo transmitir ese mensaje a nosotros los espectadores y generar un vínculo más profundo. ¡Van por buen camino! Dicho sea de paso, estas chicas se nos van al festival Festidanza que se realiza en El Salvador, así que, ¡buen viaje! Van a vivir una experiencia inolvidable.

 

Para concluir con el certamen, los mexicanos Alberto Hiromoto y José Ramón Corral (Cherra) nos mostraron un lado muy distinto del amor. Al tener en cuenta que, hoy en día, la diversidad de amar está muy en boca de la sociedad, a través de su obra Choca, nos dan una mirada cruda, y a veces olvidada, de las formas de expresión de nuestros sentimientos. Pude encontrar a dos hombres, probablemente "mareros", a lo mejor indigentes o, de pronto, solo dos personas que también tienen derecho a amar a quien escojan. Lo cierto es que esta pieza, aunque me dejó, por momentos, la sensación de que falta algo, que está  en construcción, no descarto que pueda ser uno de los trabajos más potentes de la muestra. Es interesante ver cuando una propuesta se sale de los moldes conceptuales, sin embargo, creo que deben trabajar en la coherencia de su construcción.

La jornada finalizó con la gala de danza del festival, la entrega de los premios y reconocimientos. A las 6:30 p.m. en punto arrancó la gala, nos acompañó una muestra muy variada de agrupaciones y estilos. Pudimos disfrutar del Grupo Folclórico representativo del TEC de la sede de San Carlos, La Compañía Nacional de Danza, el grupo Corpóreos de Quepos, Cámara Danza UNA, Ensamble Festival Ballet de San José, GemaDance, desde El Salvador, Arnau Pérez de la Fuente y  Nacho Carcaba, de España. Estos dos últimos merecedores de premios vinculados a SóloDos en su versión Española, que ya lleva 4 ediciones y, por lo cual, disfrutamos de sus puestas en escena en Costa Rica. Por último, cerró la noche Karla Segovia y Guillermo Aguilar, desde México, ganadores de la edición anterior de SóloDos en Danza Costa Rica.


Hallo necesario mencionar que, aunque todo transcurrió tal cuál la agenda lo proponía, para nosotros, el público, hubo dos aspectos que, a mí considerar, pueden mejorarse para siguientes eventos. El primero, los momentos de falla técnica con el sonido. Desde el  público, uno no entiende y agradecería no se den, por el bien de las propuestas artísticas y para disfrutar plenamente. El segundo, la gala podría ser un poco más corta. A veces importa más la calidad que la cantidad. Por suerte, todo lo que vi me gustó, pero, puede cansar un poco la extensa jornada, también pensando en que el público es muy diverso y, a lo mejor, hasta virgen en la danza.

 

Quiero mencionar que, las sinopsis de las obras no fueron proporcionadas, por lo que cada criterio emitido es realmente sentido y no influenciado por textos previos. De esta forma, concluía una versión más de SóloDos en Danza y, al menos yo, quedé con ganas de ver lo que nos espera la siguiente. ¡Ah! y les cuento, SóloDos continúa realizando giras y está por desarrollar una serie de talleres especializados con maestros internacionales, por lo que queda del verano. Así que, no se despisten y sigan los pasos y acciones que esta producción desarrolla acá en Costa Rica.

 

Fotografía tomada del Facebook de SóloDos en Danza. Bailarinas Tamara Otárola y Lucía González. Obra Colateral.