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Ache por Carolina

Esta fue una obra ambiciosa visualmente, en escenografía, vestuario y maquillaje en donde todo se congenió finamente para evocar cierta atmósfera en las tablas.

Carolina Burgos

La semana pasada tuve la oportunidad de ir a ver la obra “H” de Jimmy Ortiz en el Teatro de la Danza. Antes de ponerme a jugar de muy conocedora, deben de saber que “H” es la segunda obra que veo de Jimmy. No conozco mucho sobre su estilo coreográfico más allá de lo que he escuchado a lo largo de mis años en la danza; desconozco su línea creativa y por dónde suele llevar sus obras coreográficas. Lo que sí conozco es sobre su lenguaje de movimiento ya que fue la técnica base con la que se formaron los estudiantes del Conservatorio el Barco, estilo al cual todavía se aferran.

Entonces, este post no será comparativo con sus obras anteriores porque sería estúpido de mi parte intentar hacerlo cuando no tengo las bases. Hablaré de aspectos que llamaron mi atención, de cómo fue su obra y lo que provocó en mí.

H” es una propuesta que trata la experiencia que Jimmy Ortiz tuvo a finales del año pasado cuando su salud se vio amenazada. Para mí, esa h representa hospital, heterosexualidad, homosexualidad, histeria, hiperactividad, hipocresía, etc. Un concepto sin línea cronológica o un tema que se pueda encerrar en algo concreto, sino más allá un viaje por esa experiencia y esos sentimientos que el creador experimentó. Una coreografía que sin duda mantuvo al público atento todo el tiempo, esperando a ver qué iba a suceder en esa locura que presenciamos.

Esta fue una obra ambiciosa visualmente, en escenografía, vestuario y maquillaje en donde todo se congenió finamente para evocar cierta atmósfera en las tablas. Una escenografía que quedó como anillo al dedo al concepto que el coreógrafo quiso transmitir y un vestuario que resultó ser la cereza a tal idea. Lograron transportar al público a otro lugar haciéndonos olvidar que estábamos en un teatro, y sin embargo, se las ingeniaron para utilizar todas las posibilidades del mismo.

Así mismo, en términos de lenguaje de movimiento me dio la impresión de que los bailarines tuvieron tiempo de explorar sus escenas. Proponerlas, meditarlas, editarlas para luego ejecutarlas de manera que verdaderamente aportaran al producto final sin saturarlo, aspecto a resaltar. Inclusive, me doy la libertad de decir que hace mucho tiempo no veo la acrobacia tan bien justificada al tema de una coreografía como lo vi en ésta. No todo fue acrobacia (lo cual agradezco), sino que fue la cantidad acertada dentro de las frases para lograr complementar el lenguaje de movimiento escogido para la obra. 

No obstante, hubo un aspecto que me sacó de ese viaje por el cual Ortiz me estaba llevando. Deben de saber que durante la obra se presentaron diversos personajes, por lo que cada bailarín representó varios y no fueron encasillados en uno solo. Lo que sucedió a lo largo de la obra fue que los bailarines (en su mayoría) salían de ese papel interpretativo a la hora de realizar sus frases de movimiento y regresaban a su interpretación únicamente cuando lo que se bailaba en escena eran acciones, actuaciones o gestos. “H” comenzó interpretativamente muy fuerte, cada bailarín entrando a escena haciendo contacto visual y derrochando sensualidad y mucha seguridad; automáticamente el público se ve interesado y enganchado en la relación que crean. Pero en el momento que comienzan a bailar parece que se les olvidó que la interpretación continuaba y se concentraron únicamente en la ejecución, dejando de lado por completo el personaje que estaban interpretando.

No obstante, debo resaltar al intérprete Felipe Salazar quien durante toda la obra interpretó diversos personajes dándole a cada uno su característica única y personal, y sin importar la ejecución del movimiento supo meter dicha interpretación dentro de su movimiento. Además, Felipe tiene bien claro que el interpretar no es hacer caras o gestos, sino que un es un trabajo que involucra al bailarín en su 100%. Hermoso trabajo, un verdadero camaleón en escena.

Finalmente, “H” tiene un cierre muy contundente con la presencia del coreógrafo en escena en donde, de manera jocosa e interesante, logra dar un fuerte final a tal viaje. Nos dio a la audiencia esa sensación de que él mismo estaba observando su propia realidad y experiencia, y la verdad que es un buen detalle que la obra acabe con Jimmy en las tablas.

Por último,  no crean que la obra fue tan sencilla como la estoy describiendo, “H” es obra rica en escenas en donde el factor visual predomina. Esto se vio evidenciado especialmente en la escena de Erika Mata y Adriana Cuéllar que se iban desnudando cuales bailarinas de cabaret, el trío de Grei Quezac, Iser Torijano y Jose López con la espuma de afeitar y el balde de agua, y por supuesto, la escena de Me encanta Dios. Así mismo, “H” presenta un lenguaje de movimiento acorde que va de la mano con el estilo de movimiento del creador y sus ejecutantes, dio paso para que los bailarines pudieran aportar su semilla y acaba con un producto redondo e interesante de observar.

 

Recuerden visitar nuestra sección de Galería y ver las fotos de este espectáculo:

http://enlastablascr.com/galeria/ache

 

H

Coreógrafo: Jimmy Ortiz

Intérpretes: Adriana Cuéllar, Daisy Servigna, Erika Mata, Jose López, Felipe Salazar, Grei Quezac e Iser Torijano.

Lugar: Teatro de la Danza

Fecha: 22 de Setiembre, 2017