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5 tips esenciales para bailar en el extranjero y no morir en el intento por Laura González

...recuerda que todos y todas somos de las mismas.

por Laura González

Sabemos que bailar en el extranjero es el sueño de muchos y muchas de nosotras, pero, ¿sabemos cómo lograrlo? Hace unos meses, hablamos con Laura González, bailarina profesional y directora de Da Corpo, quien tuvo la oportunidad de bailar en el extranjero. Estos son los consejos que nos comparte de su experiencia.

 

1. Tener muy claro cuál es el tipo de oportunidad que quieres (residencia, workshop, bailar en una compañía, grado universitario...) y el estilo del cuál te gustaría optar

 

Es decir, afuera hay de todo y en todos los niveles de calidad. Si no tienes el cuidado necesario en donde enfocar tu energía todo va a terminar en frustración, porque vas a asistir a 1000 audiciones (que las hay semanalmente, for real) de las cuales te dirán 998 veces que no. Mientras que puede ser que en 2 te digan que sí (YEHI!!!!).

 

Entonces, ¡ahorrémonos el gasto de energía innecesario en duelos e invirtamos en las estrategias para dirigirnos hacia donde realmente queremos ir!

 

 

2. La tecnología es mi amiga

 

Tomando en cuenta que, cada vez que queremos salir de nuestra querida suiza Centroamericana hacia las Europas gastamos aproximadamente de $1000 a $1600 solo en tiquete de avión, quiere decir que necesitarás los ahorros de unos buenos meses de trabajo como profe o, en su defecto, terminaste pidiendo un préstamo a un amigo o familiar. Así que, para evitar desilusiones, mi consejo es que antes de saltar al otro lado del mundo a tener la aventura bailarinística de tu vida, siéntate con calma y haz un mapa de las compañías, coreógrafas, coreógrafos  y/o festivales que te interesan y empieza a tocar puertas. Mejor dicho, empieza a enviar correos desde la comodidad de tu hogar. 

 

Partiendo de que tienes claro sobre todo cuál es la oportunidad que deseas obtener, entonces te sugiero que busques por estilo, país, disciplina, entre otras. ¡Ahora tenemos la facilidad del internet, redes sociales y el dios Google! Así que, a investigar, a tomar acciones claras y precisas

 

 

3. La regla de oro: “haz que pase”

 

Si te quedas esperando a que, por acto de magia, alguien te contacte y te ofrezca trabajo, una de dos: o estás de suerte y has entendido maravillosamente los algoritmos de Instagram o ¡a preparar Netflix’s porque la cosa va pa’ largo! Ante todo, mejor ponernos pro-activos y empecemos a crearnos las oportunidades nosotros y nosotras mismas.

 

¿Cómo?

 

Para iniciar, hazte un buen currículum, uno dinámico, atractivo a la vista. Recuerda que todas las grandes compañías tienen miles contactos en las bases de datos y correos diarios de bailarines pidiendo trabajo. Así que, si vas a enviar tu información por correo tienes que pensar activamente en cómo destacar solo por la presentación de tu CV, portafolio, reel (videos) y/o redes sociales.

 

 

4. Permítete aprender por experiencia ajena

 

Quiero decir, busca bailarines costarricenses que han tenido experiencias profesionales internacionales, como las que quieres y pregúntales acerca de su experiencia, mientras disfrutan de un delicioso café.

El 99% de los bailarines te van a echar la mano, porque recuerda que todos y todas somos de las mismas. #sharingiscaring 

 

Y el último, pero, no menos importante:

 

 

5. ¡Confía en tu talento!

 

El talento en danza en Costa Rica es de alto nivel y si tienes una corazonada, una necesidad de ir por más, hazte caso porque, definitivamente, allá afuera vas a pasar experiencias increíbles con estímulos de muy alta calidad a nivel artístico.

 

Además, los bailarines costarricenses tenemos nuestra pasión al rojo vivo, como característica a destacar porque, para vivir del arte en Costa Rica nos hemos acostumbrado a estar luchando por nuestros proyectos e ideales artísticos. Siempre manteniéndonos a flote de una u otra manera, movidos por una necesidad de explorar y crear, por lo que, nos hemos ganado un carácter sólido con muchos deseos de trabajar con el movimiento.

 

 

Así que, manos a la obra y ¡Bon Voyage!