«Tres»: un espectáculo honesto

La semana pasada asistí a Tres, el espectáculo de 33 Danza; un espectáculo con la particularidad de estar dividido en tres partes, compuesto por tres piezas distintas.

Al llegar al teatro en esa noche lluviosa, lo primero que noté fue la fila de personas ansiosas por comprar sus entradas. La sala también estaba cargada de asistentes por lo que el inicio del espectáculo se atrasó 20 minutos aproximadamente -un poco pasado para mi criterio-. Sin embargo, no pude controlar mi sonrisa y satisfacción de saber que la tardanza fue por la cantidad de personas anhelosa por ingresar. Estas son excelentes noticias para la danza y el arte costarricense. 

La noche dio inicio con Cuerpos de Escena, a cargo de William Retana. Una pieza coreográfica interpretada por Turi Uha Rodríguez, Tyronne Guardado, Erick Rodríguez y Marco Black. El vestuario a cargo de Dennis Castillo, consistió en un enterizo de pantalón largo, hecho con una tela escarchada, el cual considero brindarle un aspecto atractivo a la estética de la pieza. El maquillaje a cargo de Camila González estuvo diseñado con diversos brillantes colores y formas en el rostro, no obstante, con las luces elegidas y la sala, el maquillaje no pudo ser apreciado desde el público a pesar de estar sentada en primera fila.

Esta coreografía estuvo separada en dos partes principales en las que predominó el movimiento. La primera parte tuvo un nivel energético alto, caracterizada por buscar llenar cada pulso de la música con uno o varios movimientos. El lenguaje de movimiento escogido fue periférico y staccato y predominó el uso de los unísonos. La segunda parte buscó hacer contraste con la primera, disminuyendo la energía y con movimiento más ligados.

Fotografía cortesía de 33 Danza. Tomada por Juan Leiva

Trasiego fue el video danza presentado bajo la dirección de Jose Wong e interpretado por William Retana. Una pieza de aproximadamente 7 minutos en la que se explota el uso de una barra de ballet. Todo el cortometraje se lleva a cabo en un escenario por lo que no hay cambios de ambiente. Retana viste una camisa de traslúcida negra y pantalones negros largos que también mantiene durante toda la grabación. A pesar de que la estética del video danza es bastante atractiva con algunas tomas interesantes, luces, nitidez de la imagen y el uso de la barra, la mayoría de las tomas tuvieron una duración realmente corta con cambios entre sí muy rápidos obstaculizando su apreciación. 

La noche cerró con Beso, la coreografía a cargo de Juan Leiva interpretada por 12 bailarinas. Beso sacó al público de las butacas y nos ubicó en las tablas en donde pudimos disfrutar de la pieza en cercanía con las intérpretes.

Fotografía cortesía de 33 Danza. Tomada por Ronald Araya

Para esta obra, se delimitó el cuadrado en el escenario con cinta blanca que encerró el espacio en donde se llevó a cabo la danza. Así mismo, el coreógrafo optó por desnudar el escenario, abriendo el telón, removiendo las patas y bajando las luces. La pared de atrás funcionó a estilo de bitácora en la que encontramos piezas del vestuario, así como anotaciones escritas con tiza.

Al comenzar la pieza, dos bailarinas penetraron el espacio y transitaron por los límites del cuadrado separando al público de estos. Las demás bailarinas ingresaron al espacio y se colocaron en dos extremos el espacio, en dos grupos separados, unas frente a otras. Conforme la pieza fue avanzando, se fueron separando las intérpretes formando pequeños grupos entre ellas.

Fotografía cortesía de 33 Danza. Tomada por Ronald Araya

La repetición fue el recurso principal para el movimiento el cual funcionó muy bien para evocar la temática de la pieza: la mecánica de una pieza dancística/la mecánica del movimiento. Así mismo, el aspecto que resaltó en la pieza fue el uso de las cuentas que consistió en que ciertas intérpretes voceaban el número de la cuenta así como el queu para otras intérpretes.

En general, Tres fue un espectáculo que disfruté muchísimo por una simple razón: la honestidad de los creadores fue palpable. Destaco la habilidad de Retana y Leiva de mantenerse fieles a su temática y necesidad creativa, y encontrar la manera de juntar diferentes propuestas en una sola noche.