La Mudanza: una obra sobre saber irse

Hace una semana recibí una invitación especial para hacer una reseña más de una obra de teatro. Para esta ocasión, asistí a la obra La Mudanza bajo la dirección artística de Ana Taina Aguilar en el Teatro 1887. Las actrices Sofía Sandoval y Silvia Montenegro fueron las encargadas de la dramaturgia de la pieza, así como la iniciativa de esta creación.

Al llegar al Teatro, el público es recibido por una instalación con cajas. En ellas se encontraban pequeñas luces e incluso reproducción de audio con textos sobre el significado del mudarse o la despedida. Esto fue creado gracias al Taller de Escritura Creativa Femenina que la producción y las actrices llevaron a cabo con distintas mujeres. Los textos generados en este Taller, dieron paso a esta instalación que sirvió para crear expectativa y generar un vínculo con la audiencia, además de un entretenimiento extra previo a la función.

Se abre el telón y el escenario estaba saturado con cajas de cartón, tal cual como en una mudanza. El escenario expedía una sensación de desorden ordenado, característico también de una mudanza. Hallé muy interesante la escenografía no solo por la forma en que se colocaron las cajas -apuñadas y unas encimas de otras- sino también del uso que le dieron al elemento al transcurrir la pieza. 

Silvia sale a las tablas vistiendo un vestido mostaza con estampado floral y por debajo un enterizo tipo short de color turquesa. Sofía contó con un vestuario con notas más ejecutivas, con pantalón de oficina, un chaleco celeste y por debajo, una camisa de manga larga y cuello de tortuga, con el mismo estampado floral que Silvia. 

En los primeros minutos de haberse abierto el telón y casi de forma inmediata, pude detectar el cuidado por los detalles y la relación entre el vestuario y la escenografía. En algunas de las cajas habían decoraciones tales como plantas, libros hechos de cartón, tazas entre otros objetos que compartían la misma paleta de color que la indumentaria.  Resalto cómo no solo se les sacó provecho a estos pequeños objetos dentro de la obra -que posiblemente hubiesen podido pasar desapercibidos al ojo del espectador- sino también visualmente complementaron y redondearon la propuesta.

Fotografia: Roberto Peralta (Cocano)

Poco a poco se fue desenvolviendo la relación entre las dos intérpretes. Silvia que es la que se va y Sofía, la que se queda. La obra se desarrolla en diferentes partes en las que como público podemos observar distintas etapas del acto de la mudanza y somos llevados a sus recuerdos de la niñez, el presente e incluso, cómo viven una vez que deciden partir caminos.

Así mismo, la pieza evidencia el juego entre las diversas emociones que se generan al enfrentarse a una mudanza. Me resultó muy interesante ver cómo este acto puede representar y provocar tantas cosas dependiendo del contexto o su razón, y me hizo reflexionar sobre los motivos y lo que he sentido en relación a mis experiencias en mudanzas. 

Me hizo meditar sobre la presión que he sentido de tener que permanecer en un lugar que no me brinda felicidad o paz. Ese compromiso y sacrificio de tener que mantenerse en un solo sitio a costa de algo o alguien más y también cómo algo que en su esencia es bueno, puede al mismo tiempo ser increíblemente doloroso. Considero que los diálogos y las líneas dichas por las artistas recalcaron esto, además manteniendo el suspenso previo a que se generara la mudanza final.

Por otra parte, la obra tuvo un par de momentos en que la que se buscó complementar la actuación con movimiento que a mi parecer brindó un elemento atractivo a la pieza. No obstante, considero que las frases de movimiento escogidas para reproducir no aportaron lo que procuraron, siendo estas en unísono y similares a ejercicios de clase. Creo que hubiese sido más interesante investigar un poco más la posibilidad del desarrollo de frases a partir de otros gestos físicos ya incorporados en la obra como algunos temblores o movimientos con los brazos.

Finalmente quiero resaltar la escogencia de temática que no solo hallé cabalmente investigada y astutamente presentada, sino también refrescante. Llevaron al público por una gama de emociones, haciéndonos rebuscar en nuestras propias experiencias.

De manera muy sutil, La Mudanza apeló a la nostalgia. Nos hizo recordar nuestras mudanzas, algunas llenas de ilusión, otras de dolor y otras con una mezcla de sentimientos dulces y amargos. Sin duda alguna, logré identificarme con ambas actrices en diferentes momentos de mi vida y en ciertos momentos, sin percatarme, mis ojos se llenaron de lágrimas.

Les dejo con las palabras hermosas de Sofía Sandoval:

“La Mudanza para mí es hablar sobre el saber marcharnos. A menudo nos hablan de resistencia, persistencia e insistencia. Las mujeres llevamos impresas dentro palabras como sostener, aguantar, soportar… Ser soporte. A menudo pienso en cuanta valentía necesitan muchas mujeres para tomar el salto de marcharse. Saber irse es también valiente. Resistimos cuando huimos, migramos, mudamos de piel, de personas, amores, familias, hogares. No se trata sobre cuánto tiempo estaría dispuesta a esperar por alguien, sino de si saber reconocer cuando marcharme.”

Fotografia: Roberto Peralta (Cocano)

Dirección Artística: Ana Taina Hinkelammert. Actrices y dramaturgas: Sofía Sandoval y Silvia Montenegro. Producción: Ruby Betancourt Losada. Diseño y visualidad: Alejandra Bahamon. Asistencia en construcción: Aaron Ramírez Montero y David Ramírez Carballo. Elaboración de vestuario: Sol Ramírez Losada. Diseño sonoro: Jose Romero Valverde. Gestión de públicos y comunicación: Sara Soto. Documentación en foto y video: Sergio Zamora y Reinaldo Amién. Diseño Gráfico: Juan Manuel Jiménez (Eme).

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