Un café con Marla Castillo y Tamara Otárola

El mes de agosto es conocido como el mes de las madres,y me pareció interesante poder entrevistar a una mamá bailarina (todavía activa en la comunidad de la danza) que tiene una hija que también es bailarina, como lo son Marla Castillo y Tamara Otárola. Ambas bailarinas de la Compañía Nacional de Danza y cabezas en la Escuela y Compañía de Danza La Cochera, ellas nos comparten un poco sobre lo que significa compartir esta gran parte de sus vidas.

 

Esta es una entrevista especial y a ratitos, un poco emotiva. Ellas nos comparten no sólo lo lindo que significa trabajar juntas, sino lo difícil que ha sido este camino y las decisiones que han tenido que tomar para colocar siempre de primero lo más importante… la familia.

 

 

Cuéntennos una pequeña biografía de cada una. 

M/ Crecí en Desamparados en una familia de 7 integrantes, con ese sueño de ser bailarina de lo que veía en la televisión; pero bailarina de ballet, ¡por supuesto!. Quise entrar al Castella pero era muy difícil para mi familia, entonces no fue posible.

Mi propuesta siempre fue, “cuando yo entre a la universidad, ahí voy a comenzar mi carrera de bailarina”, de hecho mis papás siempre creyeron que era mentira lo que yo decía. Primero, estudié en el Vocacional Monseñor Sanabria, algo que fuera lo más parecido a las artes porque también me llamaba mucho la atención las artes plásticas, entonces estudié Dibujo arquitectónico; que me pareció lo más frío que había en la vida (jajaja). Y, como mi objetivo era ser bailarina, jugaba básquetbol, bailaba folklor y realizaba todo lo que pudiera ir alistando mi cuerpo; hacía el splittodos los días para no perderlo (jajaja). 

Entré a la carrera de Artes Plásticas en Bellas Artes de la U.C.R. porque no logré decidirme entrar a la carrera de Danza en la U.N.A. Me gradué en Escultura en Cerámica, lo cual me encanta pero nunca ejercí, evidentemente la danza me ha acaparado toda la vida. Inicié mis estudios como bailarina en los cursos libres de Danza Universitaria y posteriormente me aceptaron en el programa de aspirantes. Después salió una audición para la Compañía Nacional de Danza, y la gané, estuve ahí por 15 años en donde terminé de formarme profesionalmente. Ahí fue donde comenzó mi interés por hacer coreografía. 

En 1990 nació mi primera hija Valentina, y 3 años después nació Tamara, eventualmente sentí la necesidad de dejar la compañía porque que ya había bailado muchísimo y quería pasar más tiempo con mis hijas que estaban en primaria. Dejé de bailar profesionalmente cuando tenía aproximadamente 39 años; en ese momento me pareció más importante estar presente con ellas, quería quedarme en la casa solo cuidándolas… pero ahí fue donde comencé con el proyecto de La Cochera. 

 

T/Bueno, yo entro en la colita de la carrera profesional de mi mamá, por lo que siempre me quedaron las ganas de verla más en el escenario.  Claramente desde pequeña el arte estuvo ahí y a los 10 años empecé mi formación en Danza con mami, ella ha sido mi maestra toda la vida; en cuanto a lo académico obtuve un técnico medio en diseño publicitario, porque según yo, no me iba a dedicar a la danza, no fue hasta cuando llegó el momento de entrar a la universidad que tomé la decisión de dedicarme de manera profesional. Saqué mi bachillerato en la U.N.A y hace dos años estoy bailando con la Compañía Nacional de Danza. Además de eso, siempre estoy con el proyecto de La Cochera, dando clases y bailando en algunos de los espectáculos de la Compañía.  

 

 

¿Cómo y por qué inició La Cochera?

M/Después de dejar la C.N.D, comencé a buscar un lugar en donde podría empezar a dar clases y formar una escuela de danza, pero donde no se cobrara mucho dinero, que fuera más para el pueblo. Mi esposo me apoyó e hicimos una Asociación Cultural sin fines de lucro; nos prestaron varios espacios, uno de ellos era una cochera y por eso nos llamamos Escuela La Cochera, iniciamos en el 2003.  Era una cochera muy peculiar, me la prestaba una amiga y me la alquilaba baratísima, pero el problema era que en invierno se inundaba y el agua se metía por los tomacorrientes entonces había que empezar a sacar agua para dar clases… pero así empezamos. Después de un año, tomamos la decisión de irnos, estuvimos buscando un lugar con piso de madera, y la municipalidad de Coronado nos prestó el Gimnasio Municipal, donde trabajamos durante 10 años. Fue muy difícil porque nos tocaba dar clases mientras había un partido de papifútbol, entonces lógicamente también nos tuvimos que ir de ahí. Ahora alquilamos una bodega que es un lugar más de nosotros y tenemos un espacio que podemos abrir al público; pero siempre vamos a agradecer muchísimo el apoyo que nos brindó la municipalidad. 

 

T/Es muy curioso, porque al ser un proyecto familiar, la dinámica es distinta. Siempre ha sido un revoltijo entre trabajo y familia, pero ahí funciona (jaja)

 

 

¿Cómo fue tener a su mamá como maestra?

T/A estas alturas, ya he pasado por demasiados maestros y maestras pero definitivamente las cosas más importantes del arte, ella me las enseñó. Ser  perseverante, disciplinaba y profesional a la hora de bailar. Además de esto fue una dinámica que tuvimos que trabajar y en los últimos años pasamos por un proceso de transición, ella es mi mamá, mi maestra, pero ahora también somos colegas y ella respeta mi opinión como profesional. 

 

 

¿Cómo fue ser maestra de su hija?

M/ Es difícil separarlo, y ser objetiva por ejemplo. Cuando estaban más pequeñas, tanto ella como mi otra hija, se rebelaban ante la corrección, y yo decía “¡ay Dios mío! ¡Son las más difíciles de la clase!”(jajaja)

 

T/ Y todavía me corrige. Mami se despide de mí, diciendo: “acuérdese de agarrar el abdomen y de no sobrecruzar el tendu” (jajaja) ¡en serio! No estoy inventando (jajaja)

 

 

Háblennos de la compañía semiprofesional La Cochera en la actualidad.

T/ Durante mucho tiempo la compañía se mantenía entrenando y bailando sus propios proyectos y temporadas. Hace como 3 años aproximadamente, decidimos trabajar de manera más independiente, porque todos tienen sus obligaciones entonces es muy difícil pedirles tiempo completo. Ahorita tenemos un grupo de bailarinas, cuando tenemos algún proyecto en mente o queremos participar en algún festival, se les convoca y se les dice el número de ensayos y el tiempo que se debe invertir. 

 

M/Cada quien entrena por aparte con quien y con que mejor le funcione. Pero esa es la premisa, necesitamos que estén siempre entrenados. Esa es nuestra modalidad porque no podemos mantener al grupo siempre y darles un sueldo y demás beneficios, pero lo que siempre intentamos es participar de proyectos en donde se les pueda dar una remuneración.

 

 

¿Cuál ha sido el mayor reto que han enfrentado con la Compañía La Cochera?

T/ Yo diría que la post producción ha sido muy difícil, hemos bailado montones de obras pero tenemos muy pocas en repertorio. Después de 15 años de estar con La Cochera, creo que tenemos la experiencia para producir tranquilamente, nos va bien, nos organizamos… pero todavía no hemos ido más allá a cuidar ese producto y potenciarlo para que no se nos muera en la función. 

 

M/No tirar a la basura, como lo llamo yo.

 

 

¿Cuál es el siguiente paso para la Compañía La Cochera?

 

M/Queremos recuperar y girar las obras que ya tenemos.

 

T/ Además visibilizar más la agrupación y que el gremio de la danza nos identifique como un grupo profesional.

 

 

¿Cómo es la dinámica entre madre e hija al trabajar juntas? 

M/Es muy importante tener personas jóvenes en los proyectos, porque a pesar de que yo le cuento mi historia y mi experiencia, ella me empapa de lo nuevo y no me deja sentarme en la galleta.

 

T/ Es que, no solo somos nosotras dos, sino todo mi núcleo familiar. Mami es la cabeza artística y la que trata que nuestra visión no se pierda, yo vengo a traer lo nuevo para estar actualizando, mi hermana es la que mantiene vivo el proyecto y junto con mi papá gestionan y hacen que todo sea posible. 

Nos cuesta mucho no llevarnos el trabajo a la casa.

 

 

Tamara, ¿cuál es el siguiente paso en tu carrera profesional?

T/ Como te dije al principio, es a penas mi segundo año con la C.N.D, trabajar únicamente como intérprete es un reto y lo más importante es la experiencia que estoy ganando. Además me gustaría explorar un poco más como bailarina independiente, realizar mis propios proyectos, producir y gestionar

 

 

Doña Marla, ¿ha cambiado el gremio dancístico de su época a ésta?

M/Siento que socialmente ha cambiado. Ahora son más inclusivos y solidarios, antes era como bandos porque éramos muy pocos, pero ahora hay muchas opciones y entre todos comparten. En mi tiempo, era muy difícil hacer clase con otro profesor que no fuera el de uno, ahora todos hacen clases con todos, y eso me encanta. 

Pero, también siento que estas nuevas generaciones han perdido el trabajar a profundidad tanto en entrenamiento como en la parte coreográfica. Siento que a veces no se entrenan muy bien y aún así quieren bailar profesionalmente, se debe entrenar todos los días y buscar cómo hacerlo. 

 

 

¿Cuáles cosas aman hacer juntas?

M/Nos encanta ir a comer juntas. Pasear e ir a la playa, nos divertimos mucho y normalmente hacemos paseo de chicas.

 

T/ Los martes nos vamos juntas en bus, mami va para clases de metodología y yo voy para la C.N.D. Es un momento muy bonito de la semana, porque podemos hablar un poquito.

 

 

¿Cuáles cosas hacen que se saquen de quicio?

T/ A veces la dinámica de la casa nos cuesta un poquito.

M/Vengo de una casa muy estricta y muy ordenada, cuando quise imponerlo en mi casa choqué con pared.

T/ En resumen, ella es más ordenada y yo más desordenada. 

 

 

¿Qué es lo más lindo de tener una madre/hija bailarina?

T/ La referencia. No es compararse, pero hay un reflejo de ella en mí. Es bonito recibir comentarios de compañeras de mi mamá en lo mucho que les recuerdo a ella. Nosotras no nos damos cuenta pero las personas de afuera sí ven ese reflejo.

M/La verdad, yo me emociono demasiado cuando la veo bailar, y tras de eso intento ser objetiva, para mí es muy buena bailarina. Si yo hubiese sido así con esa técnica (jajaja). No es que me realizo porque yo siento que yo me realicé y por eso tomé la decisión de dejar de bailar, pero para mí es una alegría verla. 

 T/Es algo que podemos compartir, no todas las personas pueden llegar a la casa y preguntarle a la mamá qué me recomienda para mejorar en mi clase de técnica. 

 

 

¿Qué le querés decir a tu mamá en el día de las madres?

T/Que la amo y que soy lo que soy gracias a ella. Estoy demasiado feliz con mi vida, con la carrera que escogí y eso se lo debo, porque fue quien me abrió la oportunidad. Si ella no se hubiese retirado e iniciado su propio proyecto, tal vez yo no estaría aquí. Ella siempre fue mi maestra, y ha estado en toda mi carrera apoyándome. 

 

 

 

Doña Marla y Tamara tienen una relación muy linda, en donde el respeto y la confianza es algo que automáticamente emanan en su manera de hablar. Trabajar con familia es algo sumamente difícil, y para algunos (como yo) imposible de realizar, pero ellas han logrado establecer una dinámica sana a lo largo del tiempo, y sacar adelante sus proyectos tanto juntas, como personales. 

Doña Marla, ser mamá no es fácil, requiere muchísimo trabajo, sacrificios y fuerza, y por todas sus decisiones y caminos tomados, la admiro. Cuando mi hija esté grande, quiero poder tener el privilegio de escuchar que su momento favorito de la semana, es cuando comparte tiempo conmigo. ¡Feliz día de las madres!

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