Melissa Montero en las tablas: mi cuerpo

Quise comenzar mi primer post sobre este tema porque ha sido, en el caso de Melissa, uno de los aprendizajes más significativos que me ha dado la experiencia en escena. Además para los que trabajamos con el cuerpo es la materia prima, es la orden del día.

Mi educación sobre el cuerpo inició desde un lugar de comparación o desde el otro, desde aquello que muchas personas consideran ideal en un cuerpo, cómo debería de verse, cómo debería de sentirse y hasta cómo enfrentar el momento al ponerlo en las tablas. Una serie de cómo sin espacio para el por qué.

Si bien es importante pasar un proceso formativo que nos dé las herramientas para poder reflexionar o cuestionar este tipo cosas, ¿qué pasaría si desde un inicio se parte desde mi cuerpo y mis posibilidades? Lo primero que se me viene a la mente son los dolores ¡Ay! y en todo el daño que le hice a mi cuerpo por tratar de ser otro y no ser este que traigo puesto; además del tiempo perdido.

Se me dijo y yo entendí que era pequeña, que tenía piernas cortas y gruesas y un pie ancho al cual encontrarle un zapato en donde no se desbordara por los lados era una tarea ardua. Pero, ¿qué pasa si miramos estos aspectos de otra forma? Vamos a ver, esa soy yo hoy también, no he cambiado ni voy a cambiar. Lo que puede cambiar es desde donde se ven estas características individuales que nos hacen únicos e irrepetibles, y cómo a veces eso que se nos dice una y otra vez hasta que llegamos incluso a creer que sólo eso somos, estas particularidades es lo mejor de nosotros mismos. No se me dijo que ser pequeña me hace ser muy ágil y rápida para moverme por el espacio, que mis piernas cortas tienen mucha potencia y puedo saltar muy alto, que mis pies se enraízan a las tablas, firmes y estables.

Si se parte desde el otro y desde lo que siempre se nos dice, se nos pasa la vida en eso. Pero si nos enfocamos en potenciar y sacar la mejor versión de nosotros mism@s, ¿habría mejores resultados? ¿Personas más sanas, más felices y conscientes? ¿Personas con una percepción y visión diferente? ¿Mejores profesionales? Claro que existe algo que se llama competencia y de cierta manera es importante porque da pie a la mejora, pero entonces ¿es el enfoque lo que está mal? El problema está en no respetar los procesos y enfocar la energía en ser mejor que aquello (el otro) y no en ser mejor que esto (yo) ¿Mejor o peor entonces? ¿Mejor o peor que qué? puesto que mejor o peor es algo tan objetivo como subjetivo, es una meta imposible. 

Nunca somos suficientes, así que esperar serlo o presionarnos todo el tiempo para serlo se vuelve una meta imposible de alcanzar. Además, nos crea frustración, nos detiene y nos confunde en nuestro proceso de aprendizaje, al igual que el no respetar el proceso personal, el ritmo personal que va a la par de la vida misma y todos los acontecimientos dentro de ella. Pero las expectativas nunca se cumplen, ni las propias, ni las ajenas, lo cual es bueno. Uno puede ser sin prejuicios, sin supuestos, sin exigencias y uno puede ser también desde la espontaneidad.

También saber y entender esto me va a hacer en un futuro tomar otras decisiones. Como intérprete  comprender por qué mi cuerpo se mueve cómo se mueve y partir de ahí hacia otros lugares. Como coreógrafa en la búsqueda de un lenguaje de movimiento, a respetar, disfrutar y sacar provecho de los colegas con quienes comparta. Y, sobre todo al enseñar, hacerlo con mayor  responsabilidad, tomarlo en cuenta y tenerlo muy presente a la hora de estar frente a un grupo de personas diversas  y con maneras distintas de aprender.

 

 

 

 

 

Fotografía con fines ilustrativos. Fotógrafa: ITXN Photo. Obra «Un sueño imposible» de Carmen Wegner para la Compañía de Cámara Danza UNA.

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