Melissa Montero en las tablas: el entrenamiento

Comienza un nuevo año, un nuevo ciclo, en donde después de un justo descanso y de un tiempo de reflexión, los bailarines desean con ansias volver a las tablas e iniciar con sus proyectos; no sin antes de retomar su trabajo diario, su preparación para la escena: “el entrenamiento”. Un proceso necesario y permanente para el bailarín.

Después de un tiempo de estar alejada y de no conocer algunos de los espacios de entrenamiento en los que un bailarín independiente tiene la oportunidad de entrenarse, hago una investigación superficial (no tuve que buscar mucho para encontrar) para saber quién está desarrollando propuestas, haciendo sus investigaciones de movimiento y compartiendo su trabajo con los demás. Resulta que encuentro y percibo que no han cambiado ni progresado, son los mismos espacios (pocos) que ya conocía, con las mismas personas (pocas), con los mismos planteamientos, desde las técnicas, métodos y tendencias que ya conocemos en el medio costarricense. Los espacios formales de entrenamiento siguen siendo muy pocos y los que hay, son las mismas personas con las mismas investigaciones a veces en un estado de conformismo en sus propuestas o que ya tocaron techo, y espacios efímeros de contacto entre artistas que pueden ser muy valiosos en otros aspectos, pero donde el entrenamiento queda en un segundo plano.

Aunque pueden ser muchos los que estén dando clases en este momento no son muchos los que forman y preparan a una persona que desea pararse en escena y decir algo. Aquí me voy a detener un momento, porque quiero aclarar que en mi opinión uno puede entrenar un cuerpo desde la parte física y sentir que está listo para expresar, pero eso no hace a un bailarín; así mismo, que una persona tenga experiencia bailando no quiere decir que le pueda enseñar a otro a bailar. Puedo entender a mi estudiante desde la experiencia viva de estar en la escena, pero no desde lo que necesita para enfrentar ese momento, para eso hay que estudiar y prepararse. Un bailarín necesita de otras herramientas que lo lleven a que cuando se pare en escena, sea significativo, porque lo que se ve son muchos bailarines muy físicos, pero que llegan poco a los demás; falta ése algo, y ése algo es un reflejo del entrenamiento que se está teniendo.

¿Qué estamos haciendo al respecto? ¿Quién está investigando? Pienso que la gente sólo está bailando y ya.

 

Tal vez las generaciones anteriores tuvieron la oportunidad de bailar cuándo y dónde quisieran hasta que ya no les diera el cuerpo, porque no había nada, había que construir los espacios y las oportunidades para desarrollarse cómo artista de la danza en este país; porque si se ponen a pensar esa fue su tarea, ellos hicieron lo que necesitaban en su momento o lo que pudieron, ellos no conocían o no existían las necesidades que ahora hay en el gremio. Con el tiempo se dieron cuenta que hay que enseñar, documentar y que hay otras necesidades importantísimas que tiene el gremio. Gracias a estos pioneros se tienen muchos de los espacios y de las oportunidades que las nuevas generaciones poseen, como escuelas, compañías, festivales y libros con historia. Esa fue su labor y su trabajo dar todas estas posibilidades a los que vienen, entonces ¿tenemos que hacer lo mismo?

 

No puedo enseñar lo que me enseñaron, porque además de que vivimos en un mundo diferente con necesidades distintas a ellos, aquello que mis profesores me compartieron de sí mismos y su experiencia tiene que pasar por mi cuerpo, por mi pensamiento reflexivo y tener un diálogo con eso que me transmiten y a partir de ahí construir lo que se necesita ahora.

 

Con lo dicho no quiero desmerecer el trabajo que se ha hecho, ni tampoco restarle importancia a los artistas que hacen un trabajo significativo por la danza de este país en términos de formación, pero precisamente por estos artistas que se tienen, lo que está sucediendo a nivel de entrenamiento no responde a las necesidades latentes, ni a las necesidades de alguien que quiere conmover y ser conmovido. Hay muchos bailarines, pero nada más ¿dónde se construyen estos artistas? ¿dónde se desarrollan? y sólo estoy hablando del entrenamiento cómo tal, no del trabajo o de los proyectos del artista, sino del pan de cada día de un bailarín, su entrenamiento, dónde se reafirma su ser artístico.

Estamos trabajando sobre lo que construyeron otros ¿QUÉ VAMOS A CONSTRUIR NOSOTROS?

 

 

Fotografía con fines ilustrativos. Fotógrafa: ITXN Photo. Espectáculo «Distópica» , coreógrafo: Julio Borbón.

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