Lo que vibró en la Noche de Gala de Yubá Festival

Comprometidos con nuestro objetivo de expandirnos a colaborar con otras ramas dancísticas, en la revista tuvimos la oportunidad de colaborar con la difusión del primer festival de afro Yubá Festival. El viernes 6 de setiembre tuvieron una Noche de Gala en donde diferentes artistas y agrupaciones independientes, compartieron las tablas y, debo decirles, fue una noche llena de energía y sonrisas.

 

El grupo Balele Mendé abrió la noche con muchísima vitalidad y entusiasmo. En escena fueron 3 intérpretes (dos femeninas y uno masculino) y 5 percusionistas. El maestro M’bemba Bangoura, percusionista y bailarín gUp! mundialmente reconocido, formó parte de los percusionistas.

 

Bangoura demostró su talento en la percusión y su habilidad para improvisar en escena. Durante el solo del bailarín Aldo Salazar, interrumpió sus movimientos para realizar una nueva propuesta con el intérprete, lo que resultó en un aumento de intensidad por parte de la todas las personas en las tablas. No solamente resalto el virtuosismo de los percusionistas y la potencia de Aldo, sino, también, su capacidad de adaptación ante estas circunstancias y a un artista de alto calibre, como lo es M’bemba Bangoura. A lo largo de la obra, denotaron gran escucha y conexión.

 

Destaco el dúo de las bailarinas Esther Saborío y Adriana Cuéllar, quienes no solo mostraron gran vigor, sino también gran limpieza en su ejecución. En especial, felicito a Esther, quién tiene pocos meses de formar parte de esta agrupación y de adentrarse en la danza afro, ya que demostró grandes habilidades técnicas para el afro. También, disfruté de ver a Adriana en escena, una gran sonrisa la acompañó de principio a fin. Su alegría fue transmitida al resto de la audiencia. 

 

La segunda obra de la noche, fue un extracto de la obra Inna Mi Jaad (Desde Mi Jardín), de Karlton LACEY Butler. La obra completa se presentó por primera vez en el Festival de Coreógrafos Graciela Moreno en el 2014 y, la propuesta original, incluía a la bailarina Melissa Montero, quien en esta ocasión, no acompañó al intérprete. En su vez, LACEY bailó la última escena de la coreografía que consiste en un solo, con un desplazamiento de la esquina izquierda trasera, hasta la esquina frontal derecha, atravesando el escenario en una diagonal.

 

El solo tuvo como temática la liberación de la esclavitud. Comienza acostado en el piso, con cadenas y paulatinamente va realizando su desplazamiento, irguiendo, poco a poco, su cuerpo hasta llegar a una postura recta y en release. En el punto final del desplazamiento, colocaron un foco que produjo una gran sombra en la pared de atrás del escenario, haciendo alusión a “su persona antigua” que el intérprete estaba dejando.

 

La versión completa de Inna Mi Jaad es de grandísima belleza. Sin embargo, este solo es redondo, con buen desarrollo y se sostiene por sí solo. En general, Karlton demostró gran manejo de su cuerpo y lenguaje de movimiento y fue muy bien recibido por el público.

 

La última coreografía de la noche estuvo a cargo de Wangari Compañía de Danza Afro Contemporánea, de Colombia, con su obra Trenzadas, una lucha sin muchas. Se abre telón y la imagen nos impactó a todos y todas en el público: una mujer, negra, amarrada de ambos lados del escenario por muchísimas cuerdas rojas y tres percusionistas sentados atrás. Inmediatamente suena un texto que establece la temática de la pieza: violencia hacia las mujeres. 

 

En la siguiente escena, aparecen 6 intérpretes usando vestidos largos y blancos, con las mismas sogas rojas de la primera imagen, amarradas alrededor de sus pechos y cabezas. Estas últimas fueron alusivas a las máscaras de hierro y otras herramientas de tortura, utilizadas en los esclavos negros. Comenzaron a caminar en fila, uno detrás del otro y el mensaje de violencia hacia las mujeres negras es clarísimo. 

 

Debo admitir que mi experiencia por la danza afro (en cualquiera de sus estilos) no ha sido mucha, tampoco conozco su técnica de manera formal, pero he tenido la oportunidad de ver diferentes presentaciones a lo largo de los últimos 5 años y siempre han estado llenas de vivacidad, color y alegría. Trenzadas, una lucha sin muchas, ha sido la primera coreografía de este género que ha tocado una temática fuerte, sin sonrisas en el escenario… y lo agradezco. 

 

A pesar de que la temática me fue dada, varias veces, de manera obvia a través del recurso de la voz y el texto (aspecto que no comparto), la propuesta causó gran impacto en la audiencia y nos sentimos identificados con el dolor y sufrimiento expuesto en las tablas. Insto a las agrupaciones de afro adoptar este aspecto y crear propuestas con temáticas que los (nos) atraviesen como personas, sociedad y cultura, como parte de su repertorio. 

 

En los siguientes actos, los intérpretes demostraron un gran manejo corporal. El afro contemporáneo, característico de su Compañía, prevaleció a lo largo de toda la obra, hipnotizando al público con sus destrezas. Algunos motores de movimiento fueron la espalda y la cadera, creando un lenguaje ondulante y terrenal. Así mismo, utilizaron muchos acentos con su cuerpo, denotando fuerza, que fue la de la mano con su fuerza interpretativa. 

 

Los percusionistas jugaron un papel trascendental en la propuesta. Además del texto pregrabado, ellos fueron los responsables de acompañar a los intérpretes musicalmente. Fue evidente la gran conexión que tuvieron con los bailarines y las bailarinas, proponiendo ritmos y acentos que complementaran las frases de movimiento sugeridas. 

 

Considero que la escena en la que los y las intérpretes dicen un texto con la frase “¿acaso no soy mujer?” debió haber sido el cierre. Es una escena muy fuerte, hubiese permitido un final climático y el público se mostró identificado y respondió a lo propuesto con aplausos y gritos. Posterior, la coreografía continuó, alargando la propuesta, a criterio personal, de manera innecesaria. La síntesis es un aspecto que ayudaría a comprender mejor la coreografía y le permitiría ser más concisa. 

 

En general, la Noche de Gala del Yubá Festival estuvo llena de energía y gran respuesta por parte del público. Fue refrescante encontrarme con una audiencia que recibiera tan bien a sus artistas escénicos. Felicito a la organización por haber culminado la primera edición de un festival de afro tan completo como lo fue Yubá. Los espero con ansias para el 2020.

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