El cuerpo en las tablas: el equilibrio

Es curioso como el cuerpo se organiza para conseguir el equilibrio, establece una red de comunicación entre los sistemas encargados, y estos a su vez se conectan con el exterior en busca de su objetivo primordial, lograr movilidad funcional y no caer en el intento. El equilibrio resulta de la comunicación que se establece hacia dentro y hacia afuera, por lo tanto, depende también de la consciencia corporal. 

 

Desde el comienzo de la vida se genera equilibrio, a partir de que el bebé intenta sostener la cabeza, rodar, arrastrarse, gatear, y sucesivamente llegar a andar. En la acción de caminar la estabilidad es vital, todas las personas están en equilibrio continuo, realizando pequeños ajustes musculares para mantener las diferentes posturas. Por supuesto que algunas demuestran un mayor control, esto ocurre por diferentes factores, quiero mencionar el que considero como uno de los más importantes, la inteligencia cinestésica (Howard Gardner Inteligencias múltiples) y ésta se observa, por ejemplo, en un niño o una niña cuando sus juegos favoritos tienden a ser más de movimiento libre. Pero la estabilidad también depende de la preparación física y el quehacer. 

 

El constante trabajo de equilibrio se realiza desde que nos levantamos en la mañana hasta que volvemos a descansar, a cada momento estamos generando posturas, pero unas son más complejas que otras y tienen que ver con el quehacer y con nuestra historia de vida. En el caso de la práctica o entrenamiento para el movimiento de las diferentes danzas, va a depender de qué tan común es esa danza para mí, o sea, si la aprendí a corta edad o de alguna manera a mi cuerpo le resulta familiar, y también dependerá del entrenamiento, no solo del que se recibe sino de aquel que se realiza al investigar por interés propio. 

 

Desde mi experiencia he vivenciado el equilibrio corporal como un acto de confianza, de valentía y conectado en gran parte con la imaginación, ésta ayuda a visualizar nuestro sistema estructural, observar la relación articular o imitar objetos, elementos o animales para generar posturas estáticas y dinámicas de equilibrio. La relación que establece el cuerpo es de confianza, donde intervienen diversos sistemas: Vestibular, Óculo-encefálico, Laberíntico, receptores podales, receptores sensibles en las cápsulas articulares, ligamentos y músculos; por medio de ellos nos relacionamos con la gravedad y con cualquier evento que nos empuje a salir del balance. 

 

Pero las danzas, desde mi criterio, no son estabilidad, el cuerpo vive en la incertidumbre del movimiento constante y esto es lo que le brinda vitalidad, la acción de activar un gran número de grupos musculares para sostener una postura en aparente equilibrio, es generar bloqueos articulares, respiratorios, y por lo tanto disminución de la movilidad. Para la preparación y entrenamiento dancístico, considero que se debe reflexionar en factores como: la autoconfianza que fortalece la toma de decisión, el desarrollo de la consciencia corporal, los patrones del neurodesarrollo, estado emocional e intencionalidad de la persona en acción, soltar el control para otorgar libertad de movimiento y experimentar todas las posibilidades de equilibrio que proporciona la relación de confianza entre los diferentes sistemas y factores internos-externos, de esta forma se construye desde la incertidumbre, damos cabida a la creatividad y a la expresividad de un artista que no busca equilibrio, juega con él.

 

A veces hay que dejar de lado lo aprendido para encontrar el equilibrio, jugar con los huesos como un lego, divertirse encontrando y desencontrando las posturas dinámicas, imaginar y respirar… respirar siempre a favor del movimiento.  

 

 

 

 

Fotografía con fines ilustrativos. Fotógrafa ITXN Photo. Obra «Recuerdos Encriptados» de Metamorfosis, en el marco del Festival Paréntesis 2018.

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