Conclusiones del 2016

 

Yo sé que les dije que el post de “Un café con Paz Alfaro” era el último post del año, pero al toparme con el artículo Resumen del 2016: un año quieto para la danza independiente que se publicó en el periódico La Nación por Natalia Díaz Zeledón, sentí la responsabilidad de que En las Tablas compartiera su opinión al respecto, y por qué no nuestras conclusiones del año. Eso sí, no prometo que sea corto.

Pueden leer el artículo haciendo click aquí

Para sentar las bases de este post, En las Tablas estuvo presente en aproximadamente 16 espectáculos este año de los cuales 4 correspondieron a festivales nacionales y el resto a compañías estatales o grupos independientes. No de todos se hizo un post en la página, en algunos casos mi opinión no la consideraba parcial por lo que decidí guardármela y en otros casos simplemente no tuve nada que decir (ajá, a veces pasa). Lastimosamente, no se asistió a ningún espectáculo de Danza Universitaria por motivos de fuerza mayor, ni tampoco a espectáculos tales como el Cascanueces, Alicia en el País de las Maravillas, programas como “Erase una vez…” ni al Festival de la Imaginación.

¿Qué conclusiones podría sacar de este 2016?

La primera, hay que prepararse coreográficamente. A nivel coreográfico podría decir que hace falta una preparación en ello, actualmente son bailarines haciendo coreografías en cambio de coreógrafos haciendo coreografías. Y si bien es cierto que puede existir un bailarín que monte, viceversa, o un bailarín/productor, la falta de enfoque por parte de los artistas en el gremio dancístico ha sido y sigue siendo una gran deficiencia; aspecto que voy a desarrollar más adelante. Tomemos como ejemplo los trabajos presentados en el Festival de Coreógrafos, creo que es inútil esconder que exceptuando algunas propuestas a la mayoría le hizo falta calidad. Y no, el hacer muchas coreografías no necesariamente te hace un coreógrafo o un experto en el tema porque a pesar del aprendizaje que se obtiene de la experiencia, no hay  nada que supere a la preparación teórica académica.

 La segunda, no se toman en cuenta aspectos importantes para el éxito de una temporada. El artículo menciona la gran inversión que tuvieron en el Festival de la Imaginación en comparación con el Festival de Coreógrafos, y que ni siquiera llegó la mitad del público. No quiero sonar pedante, pero en mi opinión era obvio; pareciera como si no hubiesen hecho un estudio de mercado. Hace poco la empresa Aviones de Papel publicó un estudio que determinó que los que asisten a espectáculos de danza somos los mismos del gremio; entonces a ver si le hallamos la lógica, si ya vimos las coreografías en el Festival de Coreógrafos, ¿para qué vamos a ir de nuevo a verlas en el Festival de la Imaginación? Digo, para repertorio ya existe el Festival Nacional de Danza. Además, cosa que no mencionan pero que se mencionó en el post de nosotros “Longevidad sin sorpresas” sobre el Festival de Coreógrafos, prácticamente la mitad de las entradas fueron cortesías, es decir, casi la mitad estaban ahí porque les regalaron la entrada; de lo contrario, ¿hubiesen ido?

Y este aspecto no aplica solamente para estos festivales, recordemos que el Festival Nacional se hizo a la semana siguiente del Festival de Coreógrafos, lo cual evidenció una pésima organización provocando como consecuencia una asistencia bastante pobre. Pero, igualmente para grupos independientes, no toman en cuenta aspectos grandes que les roban el público, tales como finales de campeonatos de fútbol, un mercadeo correcto de su espectáculo, saber a cuál población dirigir su arte, entre otras. Dos grupos que conocen estoy muy bien son MALAFama y Ex – anima Danza Plastika, de los cuales muchos podríamos aprender.

Pueden leer el estudio de Aviones de Papel ingresando aquí:

La tercera, basta de excusas. Si bien es cierto, normalmente los que tiene acceso a un Teatro son casi solamente las compañías estatales, pero echarle la culpa al gobierno, a la inexistencia de la inversión privada, entre otros, se hace un discurso muy cansado. Estoy de acuerdo en que sin un presupuesto las cosas se hacen más complicadas, pero hay cosas que se pueden desarrollar sin tener el dinero como una base fija; o ¿ustedes creen que La Machine Festival contó con un gran presupuesto en su primera edición? Y aún así, en tres años lograron establecerse como de interés cultural por el Ministerio de Cultura.

La cuarta, sólo hay bailarines. Se dice que los bailarines están más preocupados por sobrevivir que por crear. Pues… ¡POR SUPUESTO! ¡Si el mercado está saturado de bailarines! Y los mismos bailarines no se encargan de crear nuevos mercados, porque se siguen haciendo las cosas de la misma manera esperando resultados diferentes. ¿A qué me refiero con esto? Veámoslo de esta manera, todas las escuelas profesionales del país o centros de renombre se encargan de producir bailarines; no coreógrafos, no productores, ni gestores… bailarines. Y, ahora se le suma la nueva escuela de danza de la U.C.R., que felicito por esta iniciativa que viene a competir con la U.N.A., pero que según lo que tengo entendido también piensa formar bailarines. Entonces, salen los bailarines de estas escuelas a bailar en una compañía estatal. Negativo. No hay espacio. Ninguna productora va a llegar a decirles “por favor, dejame producirte un evento porque sos tan buen bailarín que quiero que el mundo te vea.” , estamos en un época en donde si uno no produce su plataforma laboral, nadie lo va a hacer por uno; falta capacitarse en algo además que arte.

Finalmente la quinta, hay que capacitarse en algo además de danza y arte. Aunado a esto, actualmente los artistas solo se capacitan en temas de arte, clases de técnica o estilos, talleres con “x” profesor, entrenamiento por aquí y acondicionamiento por allá. ¿Cuántos artistas estudian otra carrera? Se le exige al mundo conocer de arte pero como artistas no hay un interés por conocer de ellos; administración de negocios, gestión, producción, idiomas, mercadeo, manejo de redes sociales, escritura, publicidad, y puedo seguir mencionando. Entonces, se pretenden enfrentar las adversidades del medio con la danza como herramienta y aunque suene feo, no es suficiente.

Ahora, la idea de este post no es “agüevarlos”, ni finalizar este año apuntando con mi gran dedo señalador, todo lo contrario. No significa que todo esté mal con la danza y que mejor nos dediquemos a vender mangos, se ha recorrido un largo camino y se ha evidenciado que la danza en Costa Rica está en una mejor posición que la danza en otros países vecinos. Nuestro país está siendo reconocido por nuestro arte en el resto de Centroamérica, Suramérica y Europa; la danza de Costa Rica está presente. Estamos muy bien, y aunque tal vez aquí las condiciones no estén en su estado óptimo, la danza es una opción profesional para aquel que abrace el reto.

En las Tablas ha ido identificando necesidades en el gremio y ha ido buscando la manera de presentar una posible solución a ellas, y precisamente la razón de este post es invitar a una reflexión y a la creación de respuestas entre todos. Hemos buscado crear un espacio de retroalimentación sana a través de reseñas de espectáculos y entrevistas. Si gustan etiquetar mis posts como críticas, supongo que por su carácter caen dentro de esto; no obstante, sigue siendo solamente una opinión que busca abrir espacio a otras perspectivas. Otro aporte que la página ha hecho es la Agenda de Danza, que aunque todavía los colegas no la estén usando, es algo que beneficiará muchísimo al gremio. Es el único espacio que hay actualmente dedicado solamente a los espectáculos de danza contemporánea, lo cual va a permitir una mejor organización entre los grupos y una mejor asistencia del público. Otro aspecto, es la capacitación a los artistas en temas que se necesitan; y por esta razón en febrero tendremos nuestro primer taller de producción que busca sentar las bases de manera que los artistas puedan defenderse en el medio. Y, para este 2017 tenemos otras ideas y proyectos que prontamente estaremos compartiendo con ustedes.

¿Por qué me tomo el tiempo para compartirles eso? Porque quiero decir que se puede hacer mucho por la danza en Costa Rica, y no necesariamente desde un escenario. Hay muchas maneras de poder vivir de la danza, lo que pasa es que hay que encontrarlas. Estamos en una época en donde hay que crear una brecha, falta mucho camino por abrir y es responsabilidad de nosotros hacerlo; sino dentro de 10 años, estos problemas seguirán existiendo. Va a llegar un momento en donde se pueda decir “quiero ser bailarín” y van a haber plazas en dónde bailar; pero hasta que llegue ese momento, hay que bretear por esto. Gracias por acompañarnos en nuestro primer año como página web, esperamos que haya sido un viaje interesante; para este 2017 y los años que vienen, En las Tablas va a estar presente.