Cazadores de Fantasmas

¿Qué estoy haciendo para hacer crecer la danza?

La noticia de estas semanas en el gremio dancístico ha sido la entrega de los Premios Nacionales de Danza del 2015, que para los que no se habían enterado los ganadores fueron:

Laura Murillo como mejor intérprete por las obras “Piscis”, “Taciturno” y “Tlalli”, Yul Gatjens en la categoría de mejor coreografía por su obra “Paloma” y Ana María Moreno por mejor diseño coreográfico por su obra “Toc, Toc… una mirada al revés”.

De parte de En las Tablas queremos felicitarlos nuevamente por este logro tan importante a nivel profesional y agradecerles por permitirnos formar parte de esto.

Entre tantas fotos y menciones en las redes sociales, noté que entrevistaron a los tres galardonados para la sección de VIVA del periódico La Nación, y ellos mencionaron tres grandes trabas que se sufren hoy en el medio de la danza costarricense.

Pueden encontrar el artículo completo aquí.

Se menciona en el artículo que un gran problema en la danza es que el público que llega a los espectáculos son los mismos bailarines y colegas, además del hecho que hay muy poca asistencia. Mencionan que pareciera ser que al creador se le olvida para quién es que se montan las obras, y que el arte que se presenta resulta muchas veces poco atractiva para el público general ya que en ocasiones es muy abstracta. Y sí, hay artistas que son del pensamiento que se es fiel y genuino cuando se ponen en escena lo que ellos quieren decir pero se olvidan que (como bien dicen ellos), el público es quien nos da de comer.

Me gusta mucho lo que dice Laura, el fin de la danza es hacer sentir a la audiencia algo… lo que sea, cualquier cosa! Pero hacer sentir! Creo que todos hemos pasado por la horrible experiencia de entrar a un espectáculo y salir como si nada hubiese pasado; la obra ni dio material para discutir, exaltar o criticar. Así mismo Ana María dice: “La atracción de público es un trabajo conjunto con muchas partes y uno, como artista, tiene que pensar mucho más a qué público me dirijo y también ser un poco humilde en el sentido de no quitar calidad artística, sino hacer cosas más accesibles a la gente”.

Ok, hasta el momento no he agregado nada a la discusión, pero prometo tener una conclusión al final del post.

Otra traba en la danza actual es que al parecer las escuelas principales del país (Escuela de Danza, Danza Abierta, Taller Nacional y El Conservatorio el Barco) no brindan las herramientas suficientes para que al salir los artistas tengan cómo sobrevivir en el medio. Supongo que es cierto, en mis cuatro años como estudiante de danza en la Universidad Nacional no recuerdo haber recibido un curso sobre producción o gestión cultural… pero (y es un gran ‘pero’) ninguna carrera, en ninguna área profesional, en ningún país del mundo es completamente perfecta y brinda absolutamente todas las herramientas necesarias para que cuando se enfrente al mundo laboral tenga uno como defenderse. ¿Se puede mejorar? ¡Claro que sí! Pero es mi responsabilidad como artista el buscar cómo capacitarme en lo que haga falta. No sólo capacitarme en técnicas, y llevar cursos y talleres de estilos de danza; sino el estudiar una carrera que complemente mi objetivo profesional.

Estamos de acuerdo, hacen falta gestores culturales en el país y nos ha tocado aprender al andar. Deberían de haber profesionales que suplan estas necesidades y así poder dedicarse cada uno a su área; pero si pensamos que esta responsabilidad recae en una formación universitaria estamos hablando de una carrera de 6 -8 años de estudio. Y, hay que ser sinceros, ¿quién va a estudiar 8 años una carrera artística? Si estamos en un país en donde los jóvenes prefieren ingresar a una universidad privada porque la carrera dura la mitad de lo que dura en una pública.

Por otra parte, lo menos que tenemos pensado cuando decidimos vivir de esto es terminar trabajando en clases de babyballet en una academia con tal de subsistir la semana. Y, menciona Yul que son pocas las personas que están buscando hacer conexiones con otros países y salir de Costa Rica. Ahora, no sé si entendí bien. Si es hacer conexiones para engrandecer y hacer crecer la danza en nuestro país, pues todo bien. Pero si es hacer conexiones para irse y nunca volver (que no tiene nada de malo tampoco), entonces ¿en dónde queda lo que hablamos al comienzo del post? ¿Qué pasa con nuestra labor como artistas para sensibilizar el pueblo costarricense?

Se señalan los inconvenientes pero nadie da una solución. Creo que la pregunta más importante aquí es:

¿Qué estoy haciendo para solucionar esto?

¿Qué estoy haciendo para hacer crecer la danza?

Por último, aplaudo, exalto, realzo y alabo (se me acabaron los sinónimos) que Laura Murillo mencionara que el gremio de la danza debe unificarse y trabajar en conjunto. Es cierto, a veces hay 5 espectáculos de danza en un mismo fin de semana y es imposible ir a verlos todos, no sólo por el tiempo sino por el presupuesto que cada persona maneja. ¿Por qué no poner una agenda cultural? o ¿mover mi espectáculo para el próximo fin de semana porque en este se va a presentar la Compañía de los Menganitos? ¿Es tan necesario el machacar para hacerse notar? O simplemente, ¿es una utopía que nosotros como colegas nos pongamos de acuerdo en algo?

Es imperante que todos los involucrados en la danza costarricense aprendamos a trabajar juntos, creando alianzas, sirviendo de plataforma para otros, creciendo juntos, ayudando a los otros que vienen detrás. ¿Qué sucede con el ego del artista que si no somos nosotros los que brillamos entonces nadie más puede brillar? Es hora de quitarnos el cenital de encima y darnos cuenta de que si mi colega es exitoso, no me hace menos exitoso a mí.

Ya basta con la serruchadera de pisos.

Gracias a Laura, Yul y Ana María por compartir estos pensamientos con todos nosotros, la idea es discutir para poder movernos todos hacia un mismo fin. Y, si todos tenemos una misma meta como gremio, barremos hacia el mismo lado de la calle, pues es más fácil hacer crecer la danza en Costa Rica.